Aquel Miguel de Cervantes dramaturgo, que tanto sufrió con los dimes y diretes de autores y farsantes en el siglo XVII es todavía, incluso para directores de escena contemporáneos, un dramaturgo incómodo.
Cervantes se sinceró tanto respecto a la específica personalidad de su teatro, seguramente más cercano al que escribiría Brecht que al escribió en su tiempo Lope de Vega, que se ha creado una biografía ideal de autor de unos textos memorables pero fuera de la institución comercial que llegó a ser el negocio del teatro del Siglo de Oro.