| |
Resumen |
Partiendo de la figura del casamentero en El castigo de la miseria de María de Zayas y su caracterización como personaje sospechoso y problemático, así como de la teoría en torno a la «figura del tercero» en el campo de los Cultural Studies, se vuelve sobre el personaje de la mediadora amorosa en la tradición literaria anterior y posterior a la obra de Zayas hasta llegar a la posibilidad de caracterizar las aplicaciones de citas como un trasunto digital de este. En este recorrido, Celestina ocupa un lugar privilegiado, al lado de otras dos alcahuetas sacadas respectivamente del Decameron boccacciano y Emma de Jane Austen, y las tres ilustran la fortuna literaria del tipo y, respectivamente, un tratamiento diferente del mismo. Como aquellas, los algoritmos de las aplicaciones de citas también tienen sus propios móviles económicos –los de sus desarrolladores, para mayor exactitud– e inspiran desconfianza, lo que tal vez explique por qué en la actualidad estamos asistiendo a la vuelta de la intermediación por parte de amigos y familia –tanto en aplicaciones que explotan este concepto como en productos culturales actuales–, de la que se desconfía menos. Pero también es posible que la percepción de la intermediación y, consecuentemente, la caracterización de sus practicantes dependa de los conceptos de matrimonio/emparejamiento y amor del momento y el peso de cada uno de ellos. A pesar de esto, aunque con énfasis diferentes, la representación de la mediación respeta tres rasgos básicos: el establecimiento de relaciones, la negociación entre intereses generalmente opuestos y la transmisión de mensajes. La relación de estos tres rasgos con características del texto escrito explica que los personajes mediadores a veces desempeñen funciones metatextuales, pero también que el texto se entienda como medianero él mismo. |
|