Capítulo XX[II]

De cómo el Preste Juan ordena su exército quando va en guerra.

 

Quando el Preste Juan va en exército contra sus enemigos no haze llevar otra vandera ni estandarte sino treze cruzes que llevan delante d´él las quales son tan gruessas y altas que es cosa maravillosa de ver, pues las piedras y perlas preciosas de que están adornadas por cierto que es sin estima el valor d´ellas; cada una d´estas cruzes está assentada sobre un carro muy rico, y para guardar cada carro ay diez mil hombres a cavallo muy bien armados y cien mil hombres a pie, de manera que el estandarte será muy bien guardado.

En aquesta tierra quando ellos hazen la guerra este número de gente es la principal hueste y con aquéllos ordena la batalla; y quando él no tiene guerra, él cavalga muy prestamente con su compañía y haze traer ante él una cruz de madera sin pintura ninguna salvo la fusta, en remembrança que Jesuchristo tomó muerte en cruz de madero; assí mismo, haze llevar ante sí un plato oro lleno de tierra en memoria que su potencia y carne será tornada en tierra, y llévanle otro plato lleno de piedras preciosas y perlas en señal de su señoría y potencia. Él está lo más del tiempo en la ciudad de Susset, donde es su palacio principal, que es tan noble que no se podría estimar: sobre las torres principales d´este palacio ay dos mançanas redondas de oro, y cada una d´ellas un carbúncol muy grande que relumbra de noche; las paredes d´este palacio son llenas de una piedra preciosa llamada "sardinis"; las borladuras y las barras son de marfil, y las ventanas de las cámaras son de christal, y las tablas de las mesa donde él come son de esmeraldas y a vezes de amatistas y de otras piedras preciosas; las gradas por donde suben a su assentamiento la una es unicle, la otra de christal, la otra jaspis, la otra de marfil, la otra de sardine, y todas aquestas gradas son bordadas de oro y piedras preciosas; los costados son de me- /fo. LV r./ ragles y de carbunclos que dan claridad de noche, y aunque aya lumbre de contino queman en un vaso de marfil bálsamo porque haga buena olor, para lançar fuera el mal ayre del palacio; e su cama es de finos safires bordados porque le hagan dormir y para refriar la luxuria, porque él no se echa con sus mugeres sino tres vezes en el año, y esto solamente por engendrar hijos. Y fuera de la ciudad ay un hermoso palacio donde él se va a solazar.

Y en toda esta tierra no comen sino una vez al día; y en su corte comen más de xxx mil personas, sin alanos y otras bestias; empero, xxx mil d´estos y de los del gran Can gastan tanto como harían xij mil d´estas partes.

Este Preste Juan tiene de contino para su servicio siete reyes, y pártense por meses; y después vienen otros y aquéllos se van; y con aquestos reyes lo sirven lxxx duques y ccc condes, y cada día comen en su corte doze arçobispos y ocho obispos, y toda aquella gente son de su tierra misma, y por tanto se cambian ellos cada mes y cada uno sabe de qué ha de servir: el uno es mestresala y el otro sirve de plato; el otro de escudilla; el otro de copa, de manera que es muy noblemente servido.

Y dura su tierra en ancho de andadura tres meses, y de luengo es sin mesura. En estas islas de Pentessona que son del Preste Juan es una isla muy luenga y ancha la qual se llama Ministrales.

Capítulo XXIII