FICHA DE LA OBRA

SQUASH

 

Dirección: Ernesto Caballero.

Escenografía: Producciones Marginales.

Intérpretes: Blanca Suñen, María Baró y Daniel Moreno .

Producción: Producciones Marginales.

Estreno: Círculo de Bellas Artes. Sala Fernando de Rojas, Madrid, 18 mayo, 1988.

Hasta 1990 realizaron 170 representaciones por toda España: Bilbao, Ciudad Real, Valencia, Zamora, Zaragoza, etc.

 

TEXTO DEL PROGRAMA DE MANO

Ernesto Caballero ha dado muestras de tener una visión muy aguda del hecho teatral. Su versión de «El amor enamorado», de Lope, hubiera dado muchas lecciones de dirección escénica a los más respetables hombres de teatro, si éstos se hubieran tomado el trabajo de asistir a la declinante sala Cadarso. Es igual, la carrera de Ernesto Caballero continúa. Y continúa porque es un joven libre, que ha sabido por instinto que no se debe hacer una carrera teatral para permanecer en la rutina y, además, que para no ser rutinario y mediocre «se debe pagar». A los «pagados» se les pide que hagan siempre lo mismo - si es posible, cada vez mejor - y un hombre que lleva un sueño de teatro en la cabeza y en el corazón no hace jamás un espectáculo que se parezca a otro. Necesita ensayar, poner en práctica cosas muy diferentes. Raro es, sin embargo, que los que gozan de una vocación tan decantada, puedan trabajar con los medios suficientes, que sólo se destinan al teatro más convencional. Pero tienen una ventaja. En el teatro pobre lo primero que sale a la luz es la gravedad, la importancia del planteamiento. Las cosas no se pueden enmascarar entonces con la falsa profundidad de las imágenes a la moda.

Consciente de las carencias del teatro «underground» - y éste casi lo es - Ernesto Caballero entiende que el teatro moderno necesita recuperar un virtuosismo actoral que se ha perdido en una voluntad de formalismo y formulismo teóricos, que convirtieron al actor en un elemento pasivo. Absurda contradicción, pues el actor tiene que actuar. La riqueza del teatro se manifiesta en la espontánea «Interpretación» de una idea con todos los matices de una verdad. La interpretación debe ser un fastuoso engaño, un juego alienador. Es magnífico cuando se dispone de actores que, con maravillosa técnica, imbuyen de verdad y emoción un texto elegido. No sobran actores así en nuestro medio, ya sea por crisis o por simple atraso. Lo que Caballero intenta esta vez en «SQUASH» es extraer, provocar por los medios más primitivos - los de la comedia popular italiana, napolitana - una riqueza interpretativa, nacida de una disposición natural del actor a la imitación de lo que tiene más cercano, del modelo más a la vista, su propio ambiente vital. La base del teatro popular - aún en sus formas más estilizadas - consiste en imitar con profundidad y pasión lo que se tiene cerca. Caballero sigue la técnica de la comedia "a sogetto" para extraer de sus actores el texto y las frases que llevan dentro, las que sólo se les puede ocurrir a ellos. Por medio de este trabajo de conquista del personaje, los actores consiguen hacerse dueños de una «maschera». Ser personajes y ser ellos mismos, tal y como hacían los viejos cómicos italianos, tan rebosantes de matices caricaturescos fundados en una verdad racial y temperamental. Interpretaciones concretas y no abstractas, interpretaciones plenas. Eso fue lo que sorprendió a los franceses del siglo XVII al descubrir la «commedia a I'italiana». No otro ha sido modernamente el trabajo de Darío Fo, operando siempre con elementos muy parecidos, en vista a esa interpretación plena, a la que todo tipo de texto está sometida. En esto, Ernesto Caballero se muestra muy moderno, por sospechar que no hay texto posible sin interpretación, que ningún texto teatral vale por sí mismo, si no da pábulo al fenómeno más apreciado en el teatro, que es la plenitud del hecho en sí, cualesquiera que sean los medios por los que se consigue.

F. NIEVA

SQUASH. UN TEATRO PRÓXIMO

Frente a un panorama teatral dominado por la oferta institucional del reperttorio clásico, el experimentalismo teatral y el teatro comercial tradicional (casi siempre de importación), PRODUCCIONES MARGINALES ha optado por desarrollar una línea de trabajo propia que contribuye de este modo a la consolidación de una nueva dramaturgia española. Consecuentemente, nuestra apuesta se cifra en reencontrarnos con un nuevo espectador que se haga cómplice de unas propuestas de teatro vivo, directo, próximo, elaborado a partir de nuestra realidad más inmediata.

SQUASH asume estos presupuestos, instalándose, a pesar de su soporte realista, en el género de la comedia disparatada. Lo satírico y lo burlesco dominan los diálogos y las situaciones en que se ven envueltos tres personajes de baja extracción social, circunstancia que confiere a la pieza una voluntad crítica, eludiendo de ese modo la pacatería de un costumbrismo superficial.

Estamos, pues, ante una comedia en la que, partiendo siempre de un referente real, se recurre a la estilización de una serie de rasgos significativos para impregnarla con trazo grueso de un carácter grotesco, adscribiéndola en una tradición teatral contemporánea fácilmente reconocible (de Jarry a Ionesco; de Valle-Inclán a Nieva).

Se trata, en definitiva, de hacer posible desde el escenario lo que es síntoma evidente de renovación de nuestro teatro.

ERNESTO CABALLERO

 

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