EXPERIMENTACIÓN Y RIESGO

Nel Diago, Turía (Valencia), nº1848, 5-11 julio de 1999
 

Este local que regenta Pablo Corral, la Sala Círculo, es por su emplazamiento (en pleno Barrio Chino), estructura (mínima capacidad) y programación (producciones propias de pequeño formato y compañías invitadas que operan en la misma onda) un lugar propicio para las sorpresas gratas, para los descubrimientos felices, para lo inesperado o insólito. Y lo es, entre otras cosas, porque el término «experimentación », unido al de «riesgo» forma parte indisoluble de su filosofía.

Lo hemos podido comprobar una vez más ahora, con la presentación de este montaje de Teatre de la Lluna, «Phoëbon», un monólogo dirigido con acierto por Víctor Torres e interpretado de manera muy satisfactoria por Elies Barberá. Cosas ambas, dirección e interpretación, nada sencillas, toda vez que la pieza, formal y temáticamente, es bastante atípica. Y es que el autor, de la mano de su personaje protagónico, un gris oficinista, nos conduce por caminos aparentemente trillados, aunque extraños (hábil consecuencia de exacerbar lo cotidiano), para, de pronto, movernos el piso con un golpe de efecto y trasladarnos a otra dimensión. Un juego quizá no enteramente novedoso (en algunos aspectos me recuerda ciertas obras argentinas, de Eduardo Paviovsky, de Griselda Gambaro; incluso algún cuento de Cortázar), pero, desde luego, nada habitual en nuestros escenarios.

Me dicen que el autor es Jesús Sanchis, un joven setabense que se vale de este heterónimo polaco, Tadeusz Calinca, para firmar sus obras. Si esto se confirma tendríamos un motivo más de satisfacción, ya que Sanchis vendría a sumarse con todo derecho a la cada vez más extensa nómina de nuevos valores de nuestra dramaturgia finisecular. Tal vez sea pronto para echar las campanas al vuelo (no conozco otros textos suyos), pero denme el gusto de ponerme a repicar.


anterior