Capítulo X[IX]

De los montes Caspis, donde los xxij reyes de los judíos están encerrados por virtud de Dios.

 

Magor y Got no pueden salir en ninguna manera de aquellas montañas, donde fueron encerrados xxij reyes con todo su pueblo, y oy en día están dentro de aquellas montañas. Y allí los persiguió en rey Alexandre y rogó al Dios de natura que le dexasse cumplir lo que havía començado y le diesse vengança de aquellas gentes; y Nuestro Señor por su gracia juntó las montañas y allí están oy, allí encerrados con grandes montañas sino de una parte.

Y de aquella parte está la mar de Caspis. Agora podría demandar alguno pues que la mar está de un costado, por qué por esta mar no salen donde quieren; a lo qual respondo: porque esta mar sale fuera de la tierra por debaxo de las montañas y corre por los desiertos, y después se estiende hasta el fin de Persia; aunque yo la nombre "mar" no es mar ni menos se junta con la mar, antes es un lago, el mayor que ay en el mundo; y si las gentes ya dichas entrassen en este lago no sabrían a dónde salir, porque ellos no saben ningún lenguage sino el suyo, que es aquel primero que ellos hablaron.

Y devéys de saber que los judíos no tienen tierra propia en todo el mundo sino aquélla en la qual están encerrados a pesar suyo. Y las peñas de aquellas montañas son redondas. Y ellos con el gran número que son han hecho a la una parte un muy estrecho sendero que les dura más de quatro leguas de sobir, que con muy gran pena un hombre solo puede sobir; y después de sobido viene a parar en unos grandes desiertos, en los quales desiertos no ay agua ninguna, y en estos desiertos se crían muchas sierpes, dragones, bívoras y otras diversas bestias; porque ninguno por allí no podría passar que no fuesse muerto, llaman ellos a aquel passo "Chien", y es frontero de la tierra de las amazonas; mas la reyna de las dichas amazonas haze muy bien guardar este passo, y si alguno acontece haver salido de allí, él no sabe hablar otro lenguage sino hebrayco.

Y dizen que estos han de salir en tiempo del Antechristo, y que matarán muchos christianos; y assí, los judíos que están derramados por el mundo aprenden hebrayco con esperança que quando aquéllos salgan los en- /fo. LIII v./caminrán para que maten a los christianos, porque estos judíos que están por acá dizen que hallan por prophecías que aquellos judíos que están encerrados en Caspis han de salir y esparzirse por el mundo, y que los christianos estarán debaxo su dominio y señorío otro tanto tiempo como han estado ellos en nuestra subjección; y más dizen que han de hallar d´esta manera la salida: que el el tiempo que el Antechristo verná, haurá una raposa que hará una gran cueva allí donde el rey Alexandre hizo las puertas para encerrarlos, y tanto cavará que passará a donde los judíos están, y como la verán se maravillarán por ver un animal que en aquella tierra nunca han visto, y entonces querránlo tomar y ella huyendo d´ellos tornarse ha por la cueva adelante, y ellos seguirla han por la cueva hasta llegar donde están las puertas que el rey Alexandre hizo hazer para encerrarlos, las quales son de piedras con buenos cimientos, y, quebradas aquéllas, hallarán el camino para poder salir.

Capítulo XX