Capítulo XXI

De Belem y de las yglesias que tiene, y donde los tres Reyes Magos se hallaron.  

 

Belem es una ciudad pequeña y luenga y bien poblada, y solía ser llamada "Éufrates", assí como en el psalterio lo dize David. A he que nós oymos a él en el Éufrates.

 

Y fuera de la ciudad contra Oriente está una yglesia muy hermosa de torres y muros maravillosa labrada y dentro en ella ay quarenta y quatro pilares de mármol. Y en este fue una muger vieja acusada injustamente de fornicación, la qual era virgen y la tenían pa quemar en aquella plaça donde tenían ya el fuego encendido; y la virgen hizo oración a Nuestro Señor que assí como ella era sin culpa él le quisiese ayudar y hazer milagro de aquel hecho de toda aquella gente porque creyesen ella ser sin culpa, y después como ella entró en el fuego luego se murió, y todas las brasas que ardían se tornaron en rosas Bermejas y la leña que no era quemada se convertió en rosales blancos cargados de rosas, y éstas fueron las primeras rosas que huvo en el mundo. Y assí fue la muger librada de lo que el acusavan, por gracia de Dios; y por esto es llamado este campo "el campo florido".

Item, descendiendo de la dicha yglesia a la diestra parte a dezisséys passadas es el lugar donde Nuestro Señor nasció, el qual lugar es muy noble y honradamente labrado de mármol y muy ricamente pintado de oro y azul y do otras muchas colores. Y a tres passadas de allí está el pesebre donde el buey y el asno estavan atados, en el qual estuvo nuestro señor.

Assí mismo, cerca de allí está el lugar do la estrella truxo e los tres Reyes Magos, es, a saber, Gaspar, Melchor y Baltasar. Los judíos los llaman de otra manera en ebrayco: Apulus, Merius y Damasius; y los griegos los llaman de otra manera: Galgalat, Malgealat y Seraphí. Aquestos tres Reyes de Oriente ofrescierton a Nuestro Señor oro, encienso y mirra; los quales vinieron por sus jornadas por milagros de Dios, que los guió, porque ellos se encontraron en Judea en una ciudad que ha nombre Cefach, que está a quarenta y tres jornadas de Belem, donde llegaron en treze días. Y era gran día quando ellos huvieron visto la estrella en aquella ciudad, y aún havían caminado quatro días; y assí vinieron juntos a Belem en nueve días. Y por baxo de aquella yglesia a las xvij gradas a la parte derecha está un hossario donde ellos están enterrados, y delante aquel lugar está la tumba de sant /fo. XVI r./ Hieroni, el qual fue presbítero cardenal y trasladó la Biblia y todo el psalterio de hebrayco en latín y hizo aquel monesterio en la Sileta o catreda do estava assentado quando escrevía y trasladava, y está cerca de aquella yglesia.

Allí mismo está una yglesia de san Nicolás a quarenta passadas, donde la Virgen santa María reposó quando parió. Está allí mismo un oratorio donde la misma sacratíssima señora se retraya muchas vezes en oración maravillosamente teniendo ante sí su presioso hijo.

Item, sabed que en la mayor parte de aquella ciudad ay viñas muy hermosas porque los christianos hazen ende mucho vino, ca los moros no curan de plantar y labrar viñas, ni beven vino no comen carne de puerco porque el libro de su ley el qual Mahoma les dio (que es llamado el "Alcorán" y otros lo llaman "Alcerameffeiaf" y otros "Bararanien") les defiende el bever vino. Porque una vez unas gentes que estavan embriagas mataron un hermitaño santo y amigo de Dios, y por aquesto él mandó que ninguno beviesse vino y maldixo al vino y a las viñas.

Y la maldición es tornada sobre ellos assí como dixo David. Y en la cabeça de su maldad descendirá, y por tanto los moros no crían viñas ni comen carne de puerco, por quanto dizen ellos que el puerco es hermano del hombre y fue defendido en el Viejo Testamento, y tienen por herejes a todos aquellos que los comen. Assí mismo en la tierra de Palestina, que es la tierra de Egipto, no comen ninguna cosa de buey ni de becerro si no es que no pueda labrar la tierra, no porque sea defendido, sino porque ellos tienen pocos y por tanto los guardan y los traen para labrar y no para rematar.

Capítulo XXII