Casamayor, Jorge Domingo

Aragonés. Al servicio de Pedro el Grande

Madrid, Ediciones Libertarias, 2003

Jorge Domingo Casamayor nació en Zaragoza en el año 1946. Estudió Ciencias Económicas en la Universidad Complutense de Madrid, y ha trabajado en el área financiera de distintas empresas, labor que ha simultaneado con una intensa actividad docente en el Instituto de Estudios Turísticos y en la Facultad de Ciencias de la Información de Madrid. Además, ha ocupado cargos en el Ministerio de Comercio y en la Cámara de Comercio de Madrid y en la actualidad colabora como articulista en www.diarioliberal.com.

Pasado imperfecto (2002) Aragonés. Al servicio de Pedro el Grande (2003) Malawi (2004) Un día desesperado (2005) Te Deum (2006)

Un narrador desconocido va a desvelar los secretos escondidos tras un manuscrito que su padre se esforzó hacer inteligible. Bajo el título «Micer Lagarda: legado» se hallan las vivencias de Domingo Lagarda, un hombre ya viejo que, consciente de su decadencia y sus muchos pecados, decide dictar sus memorias para preparar su defensa ante Dios. Hijo segundón de uno de los hombres más fieles del rey Jaime I, Domingo fue educado en la piedad y las buenas costumbres, pero pronto tuvo la oportunidad de salir de su Sádaba natal y conocer los placeres, las mujeres y el mar. Su destino le llevó hasta Brujas, donde salvó la vida del comerciante Klauss, lo que le iba a convertir en un hombre rico dispuesto a iniciarse en las artes del comercio. Sus actividades le granjearon un prometedor futuro, pero conocer a Tomás de Trápari le cambió la vida: Domingo aprovechó su identidad y sus contactos como comerciante para convertirse en espía e informador del rey Pedro III. Fue así como empezó a recorrer el mundo para mayor gloria de su reino: salvó la vida del rey Pedro tras el concilio de Lyon, impidió que los franceses boicotearan los intentos de unión entre Roma y Bizancio, apoyó la lucha del rey en Sicilia e incluso veló por su vida en un duelo con Carlos de Anjou. Domingo fue nombrado caballero por el rey, fue su consejero y su embajador, y cuando las tropas francesas marcharon contra Aragón, fue él quien acabó desatando una enfermedad que provocó su retirada. Pero su camino de gloria también llevó aparejado el dolor: perdió a su mujer embarazada y a uno de sus hijos naturales, y su cólera estalló hacia los franceses derrotados. Cuando la vida del rey Pedro III llegó a su fin, su hijo Alfonso III consideró como perniciosa la influencia de Domingo en la Corte: fue expatriado de la tierra por la que vivió y por la que sufrió.

Novela histórica. Memorias

Intrigas cortesanas Comercio en la Edad Media Convivencia entre credos religiosos

Manuscrito encontrado Cubierta: «Tratamiento de sorprendente actualidad: una potencia que pretende arbitrar la marcha del mundo, dictado explícito del Corán sobre la Guerra Santa, guerra bacteriológica, crisis de Fe, obediencia debida, ...». La vida (historia) como legado del que aprender (pág. 12), motivo de las memorias

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Domingo

Tercer hijo de Nuño Lagarda, fiel vasallo y hombre de confianza del rey Jaime I. El joven Domingo, ambicioso y lleno de inquietudes, con un futuro prometedor en los estudios o en la religión, dará paso al viejo Domingo, que cuando relata sus memorias ya es un viejo que, tras un sinfín de aventuras, conoció tanto la gloria como el amor, pero también el dolor, el odio y el rechazo de aquellos por quienes luchó.

Klauss

Mercader de Hamburgo especialista en paños. Durante un viaje a Brujas, será atacado por un grupo de salteadores, y Domingo le salvará la vida con su puntería. Klauss, agradecido, propondrá que las riquezas de los maleantes sean la recompensa de Domingo. Además, le enseñará al aragonés no sólo los entresijos del comercio, sino sobre todo a utilizar sus riquezas para que den hermosos frutos.

Tomás de Trápari

Consejero del rey Pedro desde su juventud. Tomás pertenece al partido siciliano del rey, que pretende que el monarca haga valer los derechos sucesorios de su mujer sobre el gobierno de la isla. Será Tomás quien convenza a Domingo para que oriente sus actividades comerciales hacia el bien de su corona y de su pueblo, y cuando muera nombrará a Domingo como sucesor

Philippe

Agente de Carlos de Anjou. Las peregrinas opiniones políticas de Domingo convertirán a Philippe, durante el Concilio de Lyon, en un hombre poco cauto, por lo que el aragonés logrará frustrar el asesinato de Pedro III. Desde entonces, Philippe será su enemigo mortal: asesinará a Juan XXII y a la amada y al hermano de Domingo. Tras su muerte, se vengará del aragonés con un regalo póstumo en forma de mujer.

Niccolo

Docto monje italiano que, tras conocer a Domingo en la universidad de París, inicia con él una duradera relación de amistad, materializada en profundas charlas, discusiones y partidas de ajedrez. Niccolo llegará a ser secretario de Juan XXII y un valedor de Domingo en la Vaticano. Cuando Pedro III sea excomulgado, Niccolo, en Viterbo, ayudará a Domingo para presentar ante Martín IV una refutación de la pena.

Romualdo

Ayo de los hijos de Nuño Lagarda. Romualdo, que abandonó un monasterio para educar a Domingo y a sus hermanos, siempre mostrará una especial predilección por el primero, e intentará marcar su vida con sabios y nobles consejos. Domingo siempre guardará cariño por hacia Romualdo, pero lo cierto es que desde la estancia en Burdeos su fe y su bondad ya se habían tambaleado.

Jacques

Pescador de Burdeos con el que Domingo saldrá de pesca y entablará amistad. Una noche de tormenta Jacques podrá en peligro su vida para salvar la de Domingo, y tiempo después el aragonés querrá agradecérselo: ya rico, llamará al pescador para que se embarque con él en sus aventuras comerciales, para lo que Jacques tendrá que marchar a Hamburgo y aprender el negocio con Klauss y los suyos

Guy

Estudiante hijo de un orfebre francés. Guy, que ha aprendido en la calle a ganarse la vida, estudia en la universidad porque ambiciona llegar a todos los lugares que tiene vetados por su humilde cuna. Una de sus tretas romperá su amistad con Domingo, pero el reencuentro al cabo de los años no podrá ser más propicio para el aragonés: mediante un engaño, aprovechará la posición de Guy para emponzoñar a los francos

Leo

Hijo de los Hans, comerciantes a los que el abuelo de Domingo provee de lana. Leo siempre mantuvo unas relaciones amistosas con Domingo, así que no dudará en sumarse a sus planes comerciales del aragonés, manejando a la perfección y sin ayuda el taller de tejidos. Antes de ejecutar sus planes junto a Abú Said, Domingo liquidará con Leo la parte de negocio que le corresponde para que no peligre su seguridad económica.

Abú Said

Físico musulmán que, según rumores llegados a Domingo, emponzoñó las aguas que acabaron con Luis el Santo y su cruzada. El aragonés recurrirá a él para, a cambio de una elevada cantidad de dinero, provocar una mortandad en las tropas francas que evitar que las tropas que pretenden conquistar el reino. Los conocimientos de Abú Said se demostrarán efectivos, pero el viejo físico también enfermará y morirá.

Martín IV

El papa es visto a los ojos de Domingo como un simple títere a las manos del poder francés que le ha garantizado la mitra. Cuando el aragonés le presente una refutación de la excomunión promulgada hacia Pedro III, el papa Martín se mostrará colérico y furibundo, capaz de proferir toda sarta de atrocidades sobre el rey catalanoaragonés.

Pedro III

El rey es presentado como un hombre noble y valeroso que siempre guardará un buen trato hacia Domingo, hasta el punto de nombrarlo caballero. Don Pedro, humilde y admirado, buscará siempre el bien de Sicilia y se dejará llevar por su profunda fe. Cuando la incursión franca sobre su territorio fracase, no querrá ser cruel y evitará hacer de su victoria una masacre.

Jorge Acropolita

El canciller bizantino aparece como un hombre preocupado por el destino de su patria, que se mostrará un buen anfitrión al acoger a Domingo de modo amable y cortés. La imprescindible ayuda prestada por el aragonés será también recompensada con largueza por el canciller.

Alfonso III de Aragón

Tras la muerte de su padre, el rey Alfonso no será tan benevolente con Domingo. El nuevo rey, que había visto con malos ojos la campaña de su padre en Sicilia, el peligro de excomunión y el duelo al que acudió su padre, alejará a Domingo de la corte y lo desterrará de por vida del reino por el que luchó.

Antonio Huertas Morales
Marta Haro Cortés
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