Geografía artúrica de las aventuras en las novelas de caballerías : el caso del Arderique

 

Monique Pons

Université de Paris-Sorbonne (Paris IV)

 

Durante la Edad Media, se desarrolla en toda Europa la literatura artúrica. En la península ibérica, esta literatura se conocerá a través de las adaptaciones de los amplios ciclos anónimos franceses, conocidos bajo los nombres de Vulgata y Post-Vulgata (1215-1240). En estos, queda relatada la historia de célebres personajes artúricos conocidos todavía hoy en día; como el rey de Gran Bretaña Artur, y su esposa Ginebra, los caballeros de la Mesa Redonda : Galván, Morderec, Perseval, Lanzarote padre de Galaz el caballero elegido que conocerá los misterios del Santo Grial, o la figura de Merlín el encantador que presta su ayuda al reino de Londres. Después de la Edad Media, la importancia de la literatura artúrica todavía se puede ver a través de varias obras caballerescas de gran valor, como el Tirant lo blanc o el Amadís de Gaula y también en novelas menos conocidas, de inspiración artúrica, como el Arderique, que presentaré más detalladamente ya que estoy dedicando un estudio a esa novela.

En el Tirant lo Blanc, del valenciano Joanot Martorell, publicado en 1490, encontramos unos capítulos en los que aparece el rey Artur. Los personajes principales están reunidos en la corte del emperador de Constantinopla y con ellos está "aquell famós rei qui per lo món se fa nomenar lo gran Artús" (capítulo CXCII, "aquel rey famoso que por el mundo se hace llamar el gran Artús"). El conjunto de los episodios artúricos ocupan los capítulos CLXXXIX a CCII (1), en los que el rey Artús subraya la importancia del honor, la sabiduría y la virtud. Los caballeros presentes a su alrrededor le besan la mano, le muestran el respeto que se le debe por el gran rey que fue en su tiempo, aunque saben que esa época ya no volverá más. El propio Tirant se vale de unos lejanos antepasados artúricos : en el capítulo CCXXII (2), el autor indica que Tirant desciende de un capitán, pariente de Uther Pendragon, padre de Artur. En el capítulo CXIX (3), Martorell describe las pinturas murales de la gran sala en la que se encuentran sus personajes, indicando que representan a Perseval, Boores, Galaz, que se sientan en la Mesa Redonda y todo el cumplimiento de la demanda del Santo Grial.

En 1510, en el Amadís de Gaula, de Garci Rodriguez de Montalvo, o en su continuación, Las Sergas de Esplandián, que narra las aventuras del hijo de Amadís, se remite a personajes artúricos como el rey Artús, la hada Morgaina o también Tristán.

En 1522 se publica el segundo libro de la serie de los Clarianes, del judeo-converso Álvaro de Castro (4), médico de Álvar Pérez de Guzmán, conde de Orgaz. En el capítulo XI de ese segundo libro (5), aparece un compañero inglés de Clarián, llamado Leonistán de la Breña; el autor lo presenta como descendiente en linea directa de Josep Abarimatía, personaje que según la literatura artúrica, trajo el Santo Grial a Gran Bretaña. También aparece la "bestia crocatena", un animal monstruoso que recuerda a la "bestia ladradora" del ciclo artúrico, descrita en El Baladro del Sabio Merlín. En el capítulo CXLV (6), el rey Artur que salió de caza, descansa cerca de una fuente cuando se acerca una bestia :

la más dessemejada que nunca vio […] Ca ella avía la cabeça e cuello de oveja, blanco como nieve, e pies e piernas de can, negras como carbón; e avía el cuerpo y el alcafar como raposo.

En cuanto al libro del "esforçado cavallero Arderique", es una narración de caballerías anónima, de la que tenemos una edición en castellano, impresa en Valencia en 1517. Hoy en día, se han conservado tres ejemplares : dos en bibliotecas parisienses, en la Biblioteca Nacional (Rés Y 2253) y en la Mazarine (Rés 368*), y uno en Viena. Tenemos referencias de una obra con el mismo título que circulaba en Valencia en 1477 y en Barcelona en 1490 y en 1500 -obras en catalán- que han desaparecido. En 1955, J. Rubió y Balaguer opina que esta obra catalana fue traducida, a su vez, de un texto original francés que también se ha perdido. En la edición castellana de 1517, un prólogo precede al texto de Arderique en el cual el prologuista declara que la obra es una traducción. Pero no atribuye el texto a fuentes exóticas como se solía hacer para los libros de caballerías sino que remite a una lengua extranjera, tratándose seguramente del catalán.

La obra se divide en tres partes y nos relata la vida del personaje principal llamado Arderique, hijo de Micer Borbón, un barón vasallo del duque de Normandía. Es un joven caballero, que después de cumplir varias aventuras, logrará acceder a un rango social superior al de su nacimiento; y de esa manera casarse con su amada Leonor, hija de los duques de Normandía.

El relato comienza por la batalla de Salbrí que opone el rey Artús a su sobrino traidor, Morderec. Esta batalla es una referencia clara al episodio de la batalla de "Salesbières" que se encuentra al final del texto francés La mort Artu y también en la narración castellana La Demanda del Santo Grial. El rey Artús queda herido durante la batalla y su hermana Morgaina lo lleva en su barca. Desaparece el rey de Gran Bretaña, marcando el final del reino artúrico; y así mismo, este episodio da paso al final del ciclo artúrico.

Después se relata la genealogía de Leonor, la protagonista principal, presentada como una descendiente del linaje de Artús. A los doce años Arderique llega a la corte de los duques de Normandía, pasados unos años el duque lo arma caballero. A partir de ahí, empieza la ascendencia social de Arderique que muestra mucho talento en las justas y en los torneos que disputa y poco a poco gana fama. Al cabo de varias aventuras en las que debe luchar contra fieros enemigos, Arderique es nombrado por el rey Héctor "capitán general de toda la hueste", sus amigos son poderosos y consigue tener un territorio propio, el condado de Bravante. También aparecen algunas aventuras amorosas en las que debe resistir a la tentación carnal para no traicionar a su dama Leonor, a la que debe fidelidad como buen caballero, aunque todavía no están casados. De esta manera al acabar la segunda parte de la obra, Arderique mostró su valor, tanto guerrero como moral, y adquirió un rango social más elevado.

En la última parte de la obra, Arderique lucha contra los caballeros traidores que se oponen a su boda, por ser él de rango social inferior al de su dama; los vence y se acaba celebrando la boda de Leonor y Arderique. El matrimonio tiene un hijo, Galter, que se casará con la hija del emperador de Alemania y le sucederá en el reino. El último capítulo de la obra, narra la muerte de los protagonistas principales que vivieron muchos años felices y descansan en la misma sepultura.

En el Arderique, la inspiración artúrica se puede notar a través de varios aspectos. En el principio de la obra el autor se vale de los personajes artúricos para introducir a sus protagonistas, como si quisiese legitimizar su relato, aunque después se desarrolla la acción de manera autónoma. Algunos nombres de personajes y también de lugares remiten claramente a la leyenda artúrica. En los capítulos XVII-XVIII de la primera parte, Arderique combate contra tres hermanos que traicionaron a su señor el conde de Mombriu y consiente defender el honor de Beliseo, la hija del conde.

Y yendo un día cavalgando Arderique preguntó a la donzella como se llamava el cavallero que la avía deseredada, y ella le respondió que se dezía Brunor el Fuerte y que tenía dos hermanos muy valientes cavalleros, que el uno se llamava Morgán y el otro Galván. (p.36 b)

Sin duda alguna, esos tres nombres recuerdan la onomástica artúrica y son una muestra de la herencia dejada por esas novelas. Quizás también podamos imaginar en "Arderique" un derivado de "Alderec", nombre de un caballero consejero del rey Mares, presente en la novela artúrica La Demanda del Santo Grial.

La geografía del Arderique presenta claras inspiraciones artúricas ya que aparecen los reinos de Inglaterra, Escocia o Norgales. Pero los protagonistas principales, Leonor y Arderique, nacen en Normandía, y Arderique viaja por una región cercana a su lugar de nacimiento: Flandes, Alemania o el condado de Bravante. El ducado de Normandía, la ciudad de Roán, son lugares concretos y conocidos, la acción es esencialmente local, por el norte de Francia; lo cual puede considerarse como un elemento a favor, en cuanto a la tesis de un texto primitivo francés, traducido más tarde al catalán.

La toponimia del Arderique remite a lugares mencionados en las novelas artúricas. El castillo de Corbarique, recuerda el de Corberic en el que vive el rey Pelles y en el que se encuentra el Santo Grial; la villa de Bernoy nos hace pensar en el reino de Benoyt, estos elementos aparecen en La Demanda del Santo Grial. La ciudad de Carduil en Gran Bretaña, sugiere el castillo de "Cardeuil" que en el Lancelot es la residencia del rey Artur cuando está en Gales.

Como ya hemos señalado, la literatura artúrica sigue inspirando las novelas caballerescas hasta el Siglo de Oro. El hecho de que aparezcan referencias a sus personajes, muestra la influencia que todavía ejerce en la mente de los autores de la época.

En mi tesina, dirigida por la Profesora Sylvia Roubaud, estudié el texto hispánico La Demanda del Santo Grial, impreso en Sevilla en 1535. A través de la clasificación de las distintas aventuras de la obra, me dediqué a analizar la noción de aventura; sus diferentes aspectos caballerescos, tanto en las aventuras guerreras, en los combates, como en las aventuras amorosas, o religiosas que son las que cobran más importancia en la obra.

La tercera parte de mi estudio se dedicaba a explicar el cuadro temporal y espacial en el que se situan las aventuras. Saber cuando suelen acontecer las aventuras, si existe un tiempo definido y también algún lugar particular propicio para acogerlas.

Trataré ahora de ampliar ese capítulo de mi tesina, y remitiendo a los lugares que aparecen en la novela artúrica La Demanda del Santo Grial, estudiaré los lugares en los que se desarrollan las aventuras en el Arderique.

En una obra, cada lugar cumple un papel específico. Los elementos naturales forman parte de la vida cotidiana de un caballero andante. Éste se enfrenta cada día con la naturaleza que lo rodea, e intenta superar todos los obstáculos que ella le impone. Estudiaremos los lugares que podemos calificar de elementos naturales, como el mar y la floresta; y los lugares que representan la vida en la sociedad; es decir, los distintos castillos a los que llegan los caballeros.

En La Demanda del Santo Grial, el mar aparece como espacio significativo, sobre todo en torno al personaje de Galaz y a las aventuras que remiten a la nave de Salomón. Estas aventuras conciernen el Santo Grial de forma muy directa ya que el vaso Santo viajará junto a Galaz en la nave. El mar es un espacio abierto e inmenso, propicio a los viajes y también muy misterioso. Al final de la obra Giflete asiste a la llegada de Morganya la encantadora que viene a buscar a su hermano herido, el rey Artur. Morganya llega en una barca y se lleva al rey Artur mar adentro sin que nadie sepa cual es su destino. Navegando por el mar son infinitas las posibilidades y hasta se puede creer que empieza otra aventura para el rey. En la materia artúrica se conoce la isla de Avalon, como el lugar en el que reside Morganya; se situa en un punto mal definido del océano, hacia el occidente. Ese lugar pone la isla en relación con los mitos solares y en particular con el simbolismo fúnebre del sol poniente.

Por lo tanto, el mar representa un espacio en el que se producen aventuras maravillosas, como las que conciernen Galaz; y también es el espacio que permite llegar a algún lugar desconocido o lejano, por la merced de las fuerzas de la naturaleza. Con la nave de Salomón, Galaz llegará a la ciudad de Sarras donde será coronado rey.

El mar rodea los países en los cuales se situa la acción de la novela; sirve de frontera y también para aislar a los personajes. Arderique viaja a la Isla Joyosa para llevar a Leonor al monasterio de San Paulicio. Podemos notar que el nombre de la isla recuerda el del castillo de Lanzarote : "la Joyosa Guarda". Pero en este caso, no tiene importancia el viaje a la isla, sino las aventuras que le sucederán al protagonista. La travesía para llegar a la isla se narra en dos frases :

Y luego dieron la vela al viento y partieron de aquel puerto. Y ovieron tan buen tiempo que en poco espacio fueron a la Isla Joyosa. Y cuando llegaron, y fueron desembarcados, era hora de tercia. (capítulo IV, p.68 a)

El mar alarga las distancias, se puede notar que en la Demanda, la traición de Morderec se produce mientras el rey Artur vence al emperador de Roma; es decir mientras el rey Artur se encuentra muy lejos de su reino. Al conocer la traición de su sobrino, el rey emprende el camino de vuelta pero se subraya el hecho de que tenga que cabalgar mucho y atravesar el mar. El rey Artur necesita tiempo para regresar y mientras tanto Morderec se prepara para la batalla. En el Arderique, el autor se sirve del mar, de una tempestad, para retrasar la llegada de Alberto que venía de Roán para ayudar a Arderique; que luchaba contra el rey de Escocia y el duque de Clarencia :

Y dexando la tierra y engolfados en alta mar, navegando con muy buen viento dos días, a cabo de los cuales se mudó el viento tan contrario y con tantos truenos y relámpagos que en muy gran peligro fueron todos de se perder. De manera que los esforçados marineros, ni menos la otra gente que de navegar poco sabían, nunca pensavan ser libres d'aquella tormenta, tanto que, ya desesperados de las vidas, con muy grandes pensamientos sus ánimos eran combatidos. Y con esta grande y cruel fortuna navegaron quinze días así que, las unas naos apartadas de las otras, no sabían en que mares navegavan. E así corriendo el rey Alberto con esta fortuna, allegaron en las partes orientales, en un puerto llamado Porterona (capítulo XII, p.181 a, b)

Así es, como en pocas líneas se describe la estancia en el mar, de manera muy breve y sin ningún detalle. El espacio marítimo está presente en la obra ya que los protagonistas viajan hasta Escocia o Inglaterra, pero no tiene un papel importante. El mar sigue siendo un espacio peligroso en el que pueden acontecer aventuras difíciles pero el espacio terrestre es el que predomina.

Nuestro tipo literario es un caballero, un guerrero noble, es decir un hombre que se desplaza por tierra y no por mar. El paisaje se adapta a este tipo de personaje y la floresta aparece como el elemento natural en el cual el caballero puede poner a prueba su valor. En la mentalidad de la Edad Media, la floresta es un lugar de potencias temibles, el caballero entra en un mundo solitario que desempeña un papel equivalente al de la inmensidad del mar en otras ficciones. Para un caballero andante, atravesar la floresta es una muestra de coraje, de perseverancia y de atrevimiento. En ese lugar las normas humanas están trastornadas, en su espesura se ven favorecidas las traiciones y las infracciones al código caballeresco; como por ejemplo, en el capítulo CCLXVII de La Demanda del Santo Grial, cuando seis caballeros de la Mesa Redonda, (Quea, Galván, Blandalis, Gariete, Morderec y Agravayn), no dudan en desafíar a un caballero solo : Galaz. El hecho de que Galaz sea el vencedor, pone de realce su gran valor. La floresta es también el lugar de los crímenes, cuando los compañeros de la Mesa Redonda se matan unos a otros, sin saberlo, o voluntariamente, por deseo de venganza o de combatir. Y es el espacio de los vagabundeos desolados en los que los caballeros de la Mesa Redonda pierden de vista a Galaz; el único que hubiera podido dirigirlos en la búsqueda del Santo Grial.

Es necesario destacar que en La Demanda del Santo Grial, la floresta tiene mucha más importancia que en el Arderique. Desde un principio, los caballeros de la Mesa Redonda juran participar en la búsqueda del Santo Grial y la floresta es el principal espacio natural en el que encuentran aventuras que cumplir.

Para ellos, la floresta es un lugar de paso, la atraviesan y cumplen las aventuras que se les presentan. Cabe señalar que en La Demanda del Santo Grial aparecen unos personajes cuya residencia es ese espacio natural. Los ermitaños viven en la floresta, apartados del mundo de la corte. Ellos acogen a los caballeros andantes cuando éstos llegan al anochecer a la ermita; les permiten descansar y comer algo antes de volver a emprender su camino. El ermitaño aconseja al caballero o le permite reanudar con la religión siendo su parada una etapa de reflexión. Algunas veces fueron caballeros y por lo tanto no hay diferencia de clase social entre ellos y los caballeros que reciben. Los ermitaños contribuyen a poner de realce el aspecto religioso de La Demanda del Santo Grial. Esto es particular a este texto y no aparece en el Arderique.

En el Arderique, el protagonista principal se desplaza de castillo en castillo, y sólo en escasas ocasiones le suceden aventuras por el camino. Las hazañas de Arderique se desarrollan casi siempre delante de un público porque lo que necesita es que la alta aristocracia reconozca su habilidad. En el capítulo IX de la segunda parte, Arderique parte en busca de su amigo Alberto y en camino combate contra el barón de Gainesi, que lo desafió. Arderique lo vence y esa aventura le permite mandar al barón al monasterio de San Paulicio, en el que se encuentra Leonor, para darle noticias suyas, como ella se lo pidió. En este caso, el hecho de que Arderique encuentre a alguien que le sirve de emisario es más importante que el combate y su victoria.

Otro elemento significativo en el desarrollo de la acción, son las batallas. Tienen lugar en un espacio descubierto, pero con una floresta cercana en la que pueden desaparecer los protagonistas. En el capítulo CCXLIX, de la Demanda, el rey Mares huye en la floresta al ver que perdió la batalla contra el rey Artur :

y el rey Mares, e Alderec que lo consejó, fuyeron y metieronse por la floresta do vieron que era más espesa. E assí escaparon de muerte. E quando Galaz vio que todos eran desbaratados y que no avían que temer dellos, fuesse quanto pudo a otra parte de la floresta. ( p.255 b)

En la batalla de Guncestre, capítulo CDXLV, Lanzarote mata al hijo menor de Morderec :

e quando los suyos vieron a su señor muerto, no supieron qué hazer, e començaron a fuyr contra una floresta que era cerca de ay, e Lançarote e los suyos començaron de ir en pos dellos, matando e derribando quantos fallavan (p.333 a).

Lanzarote logra alcanzar y matar a sus enemigos aunque se encuentra en un espacio hostil en el cual es dificil avanzar; la floresta siempre se califica de "espesa" o "peligrosa". El heroísmo de Lanzarote es puesto de relieve por ese elemento natural.

En ciertas ocasiones la floresta es un refugio para los vencidos; otras veces este espacio no es suficiente para salvar a los que se precipitan en él y al contrario aparece como peligroso. Esta dualidad es una característica de la imagen de la floresta en la mayoría de los libros de caballerías. El caballero se ampara en ese elemento natural que le proporciona un refugio pero si se adentra demasiado en las profundidades de la floresta puede ser peligroso para él. De lugar acogedor, la floresta se convierte en lugar temido.

En el Arderique las batallas tienen un papel muy importante; permiten que Arderique muestre su valor guerrero. Combatir es la principal actividad de los nobles; la violencia es inseparable de la hazaña y es considerada como una cualidad aristocrática. El valor del caballero es proporcional a la fuerza y al poder del adversario que logra vencer.

En el capítulo IX de la tercera parte, Arderique vence al rey de Escocia. Al ver que los suyos pierden la batalla, el rey de Escocia decide escapar :

sólo por ir más cubiertamente y que ninguno fuese conocido, por lugares apartados se entró en un monte que cerca de allí estava, por espacio de dos leguas, el cual de espesas matas era abastado (p.178 a)

Arderique lo persigue y tras un combate muy duro logra vencerlo.

Mas, como Arderique fuesse tan valiente y esforçado cavallero, cargó de tantos y tan pesados golpes al rey d'Escocia que, muy mal llagado, lo derribó a sus pies. (p.178 b)

En ese momento, Arderique tiene en sus manos la vida de su enemigo pero al ver que el rey de Escocia se rinde, Arderique muestra su gran bondad : no lo mata y además le da su caballo para que pueda huir. Un caballero honrado sabe mostrarse duro con sus enemigos pero también clemente cuando el enemigo es digno de ser perdonado.

Los protagonistas, como seres individuales, deben manifestar su heroísmo por sus obras. En el capítulo XIV de la segunda parte, el rey Hector reconoce el valor guerrero de Arderique y le ofrece "tomar cargo de general capitán de toda mi gente" (p.115 a). Arderique merece la confianza que le muestra el rey Hector y vence a su enemigo, el rey longobardo :

como Arderique vio que sus contrarios ivan de fuída, fue tras ellos, siguiendo el alcance. Y assí yendo, vio al rey longobarte que iva fuyendo. Fue tras él y alcançólo, y diole tan gran golpe del espada que la cabeça le partió en dos partes. (p.118 a)

La descripción de las batallas suele ser muy detallada. Se pone de realce el coraje del protagonista y el autor describe los combates y los golpes espectaculares que permiten, a Arderique y a los suyos, desbaratar a los enemigos.

En el capítulo XXI de la segunda parte, Arderique conquista la ciudad de Tarsia "y duró tres días el combate con sus noches, que cuando unos descansavan, los otros trabajavan"(p.132 a). A fuerza de victorias, Arderique tiene cada vez más prestigio y todos reconocen sus cualidades "todos los del (palacio) real loavan a Arderique en aver sabido dar tan buena diligencia y maña en la conquista de aquel reino, y que era digno de muy gran honra"(p.133 a,b).

Lo que importa es que Arderique se muestre buen estratega en las batallas y valeroso guerrero. Así gana prestigio y honor; todos lo reconocen como exelente caballero y sus amigos lo apoyarán cuando lo necesite. Lo que más se relata en la obra son las estancias de Arderique en los castillos en los cuales el señor del lugar organiza un torneo, y a través de esos juegos caballerescos Arderique puede probar que es, entre todos, el caballero más valeroso y heroico.

Pasemos ahora a otro aspecto del paisaje propio de las aventuras. En efecto, el cuadro en el que se mueve el caballero andante no se compone únicamente de los elementos naturales. Forman el espacio de la novela los castillos aislados y las aglomeraciones prestigiosas que son lugares en los que se alberga el caballero. Los castillos se definen por tres elementos principales: la altura, el aislamiento y la riqueza. El castillo es el lugar en el cual las costumbres, la manera de vivir, participan en la creación de un ambiente que favorece la unidad de la nobleza. El caballero forma parte de un mundo aristocrático.

En La Demanda del Santo Grial, el castillo le permite al caballero andante volver a la compañía de sus semejantes y al trato social en presencia de una muchedumbre, sea amable o bien hostil, pero seres humanos que suceden a espacios vacíos que atraviesan los caballeros. La llegada al castillo sigue o precede a una aventura que deberá cumplir el caballero andante. Para los caballeros de la Mesa Redonda, los castillos son una etapa de descanso pero no pueden permanecer en ellos porque las aventuras están fuera, y sobre todo, como ya lo hemos señalado, en la floresta. A lo largo de la obra, varios castillos son el lugar de las aventuras para los caballeros; el castillo de la Joyosa Guarda que es corriente en la materia artúrica, ya que es el castillo de Lanzarote. El castillo de Corberic, en el que vive el rey Pelles y al interior del cual está el Palacio Aventuroso con la cámara del Santo Grial. Este lugar es el más importante en la obra ya que es ahí donde todos los caballeros de la Mesa Redonda quieren llegar; pero la entrada al Palacio Aventuroso no se permite a cualquier caballero y es la elección divina que señala quien puede entrar. En el castillo Follón, por ejemplo, la torre es muy alta y fuerte, es símbolo de potencia, de autoridad e independencia. Por eso mismo, la destrucción del castillo por un milagro de Dios, debido a la presencia de Galáz, sucede al caer un rayo sobre esa torre y partirla por la mitad, de arriba hasta abajo.

En el Arderique, los castillos son lugares privilegiados. A partir del momento en que el duque de Normandía arma caballero a Arderique, éste se desplaza a todos los torneos pregonados, para hacerse conocer y probar su coraje. Suceden una serie de torneos en los que participará y saldrá vencedor. Siempre se repiten las alabanzas al protagonista principal :

"¡Arderique! ¡Arderique gana la victoria del campo y el pris!" (p.27 a)

Y viendo el conde y todos los otros los grandes autos que en armas este cavallero hazía, y que por ninguno no podía ser vencido ni sobrado, fueron tan maravillados que creían era algún diablo en figura de hombre. […] Y Arderique quedó vencedor del torneo y ganó la honor de aquél. Y fue juzgado por todos los que allí se hallaron presentes por el mejor cavallero que nunca avían visto ni en todas aquellas tierras era venido. (p.32 a)

Al ir creciendo su prestigio, casi siempre que Arderique se alberga en un castillo, el señor que lo recibe proclama un torneo en su honor para verlo combatir. La carrera caballeresca de Arderique empieza con esas victorias. Los combates, descritos con muchos detalles, están sometidos a un ritual preciso y la victoria debe conseguirse lealmente. Combatir es la principal actividad de los nobles en la época y para Arderique, los torneos son una oportunidad para ganar fama y honor. Poco a poco, lo consigue, como lo muestra su aventura con un caballero llamado Breño. Arderique vence a ese caballero que lo desafió y entonces, Breño le pregunta :

Mas pid'os de mucha merced me digáis si sois vós el cavallero que venció el torneo en la ciudad de Tiba, que mucho le parecéis. (p.91 b)

El castillo es el lugar que mejor representa la vida cortesana. Arderique quiere poder formar parte de esa alta aristocracia cumpliendo actos heróicos. Para eso, no sólo se describen los torneos en los que vence, mostrando su gran habilidad y su fuerza, a través de golpes extraordinarios; sino que cumple aventuras que nadie había logrado. Por ejemplo, vencer a Jorge Bello, señor del castillo de Corbanique. Jorge Bello combate contra todos los caballeros que pasan delante de su castillo y los hace presos. Arderique lo vence y por su acción libera a todos los caballeros del castillo, entre los cuales se encuentra su mejor amigo Alberto.

 

El castillo también representa un lugar de descanso, una etapa en el viaje del protagonista, cuando viaja en busca de su amigo Alberto, se alberga varias veces en los castillos que encuentra en su camino :

Y así se partió del monesterio. Y anduvo la primera jornada fasta el castillo del Tor por saber si Alberto avía allí estado. Y, allegado que fue, la madre de Ruberto y Gaineta, su hermana, le hizieron gran fiesta. Y quedó aquella noche en el castillo. (p.89 a)

Otro día de mañana, Arderique se despidió de aquellas señoras y tomó el camino del castillo del Vervesor. Allegado que fue al castillo, el Vervesor le conosció muy bien, y fízole gran honor y fiesta. […] Y el Vervesor le rogó que antes que se fuesse que comiese con él. Y Arderique fue contento. Y como ovo comido, despedido d'él, se puso en camino donde la ventura le guiase. (p.89 a, b)

Ya hemos visto cómo en La Demanda del Santo Grial, prevalecen las aventuras encontradas por azar en la floresta; y en el Arderique el autor prefiere el ambiente de la corte y las aventuras en los castillos, el lugar que mejor simboliza a la nobleza. Esta preferencia del autor del Arderique por los centros de actividad social, se puede atribuir a la fecha de la novela, más tardía que las artúricas; y quizás vinculada con el hecho que el Arderique refleja una atmósfera prerenacentista más elaborada y menos arcáica que la antigua Demanda.

El ejemplo del Arderique muestra que el espacio en el que se desarrolla la acción en un libro de caballerías es un elemento fundamental de su contenido y de su estructura. En el Tirant, el protagonista se traslada a Oriente y a África ; el principio del Palmerín se situa en Constantinopla ; en muchas novelas caballerescas el héroe viaja por países lejanos, tierras extranjeras que ofrecen nuevas perspectivas y mucha libertad para la imaginación del autor. En el Arderique no todos los nombres de ciudades o de reinos son reales, claro está, pero la acción queda localizada en una región conocida : la Bretaña francesa, el ducado de Normandía, Flandes… Arderique no sale en busca de aventuras a países orientales, ni tampoco emprende largas expediciones marítimas, sino que el desconocido autor de su biografía ha preferido que las aventuras del protagonista se desarrollen por un espacio terrestre.

Los diferentes lugares no tienen todos la misma importancia según la intención del autor. En esta novela, no se trata de descubrir nuevos horizontes, tierras alejadas y desconocidas, sino de lograr que Arderique realice hazañas valerosas que le permitan ganar la fama que necesita para poder ser esposo de Leonor, dama de rango social superior al suyo. Por lo tanto, los lugares privilegiados por el autor son los castillos; el señor del castillo suele organizar justas y torneos y de esa manera Arderique puede mostrar que es valeroso y digno de acceder a un rango social superior al de su nacimiento para llegar a ser duque de Normandía. Los lugares crean la posibilidad de comportamientos ejemplares por parte de los caballeros andantes, ya que la mayoría de ellos no temen el peligro cuando deben defender su honor.

Los lugares descritos son el reflejo de la sociedad noble; el castillo afirma la esencia guerrera de la nobleza, y su poderío. A pesar de ello, la floresta, densa y oscura, es el lugar privilegiado de las aventuras en La Demanda del Santo Grial, puesto que los caballeros de la Mesa Redonda partieron de la corte del rey Artur en busca de aventuras que los llevasen a la más deseada : la del Santo Grial. El caballero debe mostrar su exelencia humana en las zonas inhumanas que atraviesa y esas aventuras revelan casi siempre la magnitud de la acción caballeresca. Cada tipo de lugar remite a distintos ambientes y el decorado artúrico que sigue inspirando a los autores post-artúricos hereda de tradiciones legendarias y concuerda con la figura del héroe. Ello indica claramente a nuestro parecer la importancia de los lugares en la narrativa caballeresca.

 

Bibliografía

 

-Arderique, ed. Dorothy Molloy Carpenter, Alcalá de Henares : Centro de Estudios Cervantinos, 2000.

-Arderique, Guía de lectura, ed. Dorothy Molloy Carpenter, Madrid : Centro de Estudios Cervantinos, 1999.

-CHÊNERIE, Marie-Luce, Le chevalier errant dans les romans arthuriens en vers des XIIième et XIIIième siècles, Genève : Publications romanes et françaises, Droz, 1986.

-"El Baladro del Sabio Merlin", "La Demanda del Sancto Grial", Libros de caballerías, Primera parte. Ciclo artúrico y ciclo carolíngio, ed. Adolfo Bonilla y San Martín. Madrid : Bailly-Baillière, Nueva Biblioteca de Autores Españoles, tomo VI, 1907.

-ROUBAUD, Sylvia, "De la cour d'Arthur à la bibliothèque de Charles Quint : la longue errance des chevaliers de roman", in Charles Quint et la monarchie universelle, Ibérica collection, n°13, Paris : Presses de l'Université de Paris-Sorbonne, 2001.

 

NOTAS

1 p.32 - 42, vol. II, ed. Martín de Riquer, Barcelona : Seix Barral, 1969, 2 volúmenes.

2 ed. Riquer, vol. II, p.77.

3 ed. Riquer, vol. I, p.378.

4 Hace poco tiempo que J. GUIJARRO CEBALLOS determinó la identidad del autor del Clarián II, en su tesis, todavía inédita, sobre el " Libro segundo de don Clarián de Landanís ", presentada en la Universidad de Salamanca en 1999, p.1-70.

5 fol. XXIr°; lleva el número XXXI por error, edición de 1535, Sevilla, [Juan Cromberger]

6 p.54 a, ed. Adolfo Bonilla y San Martín.