Fiestacultura abre su último número con un editorial titulado “Intrusismo”, en él se rescatan los valores del teatro amateur como gran transmisor de la tradición dramática española tras la ruptura provocada por la Guerra Civil al tiempo que advierte de los peligros de una regresión a ese mismo estatus desde los niveles de profesionalización alcanzados en las últimas décadas.

En su periplo por los distintos festivales de teatro de calle que se suceden alrededor del mundo, nos acerca en primer lugar a la realidad teatral de Colombia con motivo de la 25 edición del Festival Artístico Internacional Invasión de la Cultura Popular. La peculiar situación del belicismo imperante en Colombia hace que la actividad teatral pueda considerarse un acto heroico. Sin apenas apoyos institucionales, el Teatro de Calle colombiano que cuenta con casi medio siglo de existencia sobrevive principalmente en las grandes ciudades y muy especialmente en su capital, Bogotá.

Es allí, en una de sus áreas más deprimidas, Bosa, donde Chiminigagua, originalmente un grupo de teatro, hoy una asociación cultural, hizo de la dramaturgia una bandera para la integración. Bajo el ideario “Invasión de la Cultura Popular” se fundó un festival que ha evolucionado desde unos orígenes más locales a acoger a compañías internacionales entre las que se encuentran algunas españolas como Xarxa Teatre y más recientemente Comediants. Actualmente el festival se desarrolla por toda la capital y se articula en tres ejes fundamentales que incluyen las actividades propias del certamen de teatro de calle, la celebración del Carnaval de la Alegría en Bosa y el Foro de Visibilidad de la Cultura en el centro de Bogotá.

Tras un salto nos encontramos en Argelia, donde la violencia repetida tras diez años de guerra civil ha dificultado también la utilización del espacio público para la expresión artística. Pero la voluntad de Bel Horizon en colaboración con el Instituto Francés ha dado lugar a que la Caminata del 1 de mayo se convirtiese en un “paseo artístico” como relata en su reportaje Alexis Nys.

Siguiente parada: el Líbano. Tortell Poltrona, pseudónimo del famoso payaso catalán Jaume Mateu i Bullich, redacta una interesante crónica sobre la actividad de Payasos sin fronteras en este país de Oriente Medio, crisol de culturas, en el que gran parte de la población vive en una situación extrema. Desde escuelas atestadas de alumnos a otras minúsculas donde la falta de espacio obliga a actuar en la calle, campos de refugiados, un castillo del siglo XII, madrassas, todos ellos distintos escenarios para un mismo resultado: la entrega del público anhelante de propuestas culturales con las que soñar.

En las antípodas, el Perth Internacional Arts Festival que se celebra en la ciudad australiana que le da nombre desde hace 62 años, se ofrece como una fecunda alternativa frente a la sequía cultural por la que optan muchas grandes ciudades durante el período estival. Una de las grandes propuestas de la anterior edición corrió a cargo de Xarxa Teatre, la cual tuvo el honor de inaugurar la última edición con una obra que cumple la veintena en plena vigencia temática y escénica: Veles e Vents, una denuncia de las nocivas consecuencias del comportamiento humano sobre el medio ambiente, concretamente sobre las aguas. Unas páginas después podemos leer una interesante reflexión de los directores de la compañía valenciana, Leandre Escamilla y Manuel Vilanova, sobre su espectáculo Ara Pacis creado a partir de una propuesta de la directora del Festival Internacional Cervantino de Guanajuato, Marcela Díaz. Teniendo como base el rechazo a la violencia que se insertaba en  la temática “teatro y libertad” de la 41 edición del FIC, celebrada el pasado otoño; los creadores elaboraron su propuesta a partir de la dicotomía “Paz y guerra”, de la incertidumbre acerca de la reacción propia ante una situación límite, de la consciencia de que son dos caras de una misma moneda.

La alternativa cultural que proponen en el Domaine de Chamarande bajo el título Las escenas cruzadas es una propuesta innovadora en la que se articulan dos ejes fundamentales: la integración del paisaje en la propuesta artística y la libertad creadora. Por ello, los asistentes a estas jornadas pueden y deben descubrir un arte libre, sin límites y variado: espectáculos de danza, teatro itinerante, música son algunas de las opciones con las que el espectador puede ser sorprendido.

Cierran la revista una serie de artículos en los que se reflexiona sobre la situación actual del teatro y las Artes de Calle. Así Mireia Marqués recoge en su artículo las ideas principales que se extraen de los debates que paralelamente se viene celebrando en torno a algunos festivales. La necesidad de un circuito oficial para las esta disciplina artística, el peligro de que la profesionalización sea completamente sustituida por la variante amateur en lugar de optar por una convivencia de ambas fórmulas, la importancia de establecer unas bases de financiación y asentar un público que aliente posibilidades de futuro son algunos de los temas que se plantean en este estado de la cuestión. Rafa Salinas en “Mi opinión” ofrece una visión esperanzada de lo que nos deparará este 2014 a partir de los indicios de recuperación que se deducen de los informes presentados por los teatros en el ejercicio anterior. Bienve Moya advierte que, bajo la manida excusa de la crisis, se han suspendido (no recortado, insiste) las políticas de apoyo cultural. Y, por su parte, Josep Lluís Sirera denuncia el precio que paga el teatro reivindicativo por su compromiso.

Estos y otros contenidos completan el último número de Fiestacultura disponible para todos en el siguiente enlace: Fiestacultura.

C.M.C.

 

El número 149 de la Revista de la ADE dedica su especial a posicionarse contra la privatización de la cultura, ahondando en las dificultades propias que afectan a la producción teatral. Desde el editorial reflexiona Fernando Dacosta sobre los prejuicios que, aceptados sino explícita, sí tácitamente, rodean y empañan el buen hacer de la profesión teatral.

La concepción y uso extendido de la actividad teatral como una “Industria Cultural” ha llevado a esperar de ella unos réditos económicos equiparables a los de cualquier empresa de bienes de consumo y a aplicar a sus producciones sistemas económicos del libre mercado. Esto, sumado a la deficiencia de las infraestructuras culturales en nuestro país, y a la ausencia de un tejido organizativo sobre el que desarrollar la actividad nos lleva a hablar de la crisis que le atañe casi en bucle. El extenso reportaje que este último número de la ADE engloba en el titular “Frente a la cultura como mercancía” sirve para poner sobre el papel una revisión de teorías y propuestas que analizan la actual situación de nuestro teatro y plantean posibles, y lo que es más importante, viables, proyectos de futuro.

El objetivo es “Defender la cultura”, título del artículo con el que Juan Antonio Hormigón abre el especial, en el que `insta a los distintos agentes englobados este hiperónimo (artes plásticas, cine, teatro…) a una actuación conjunta para exigir una política cultural que garanticen estabilidad.

Para afrontar desde un análisis economicista la defensa de este patrimonio y el establecimiento de esas nuevas políticas son fundamentales los diversos artículos que completan el especial y en los que, desde bien desde una perspectiva histórica, a través del análisis de las más importantes teorías sobre el capitalismo y sus medios de producción; bien desde un punto de vista más actual, viendo cómo se resuelve el  mismo tipo de problemática en otros países y ámbitos de la cultura, se establece la necesaria dicotomía entre mercancía y cultura o mercancía cultural.

Es también una constante la reivindicación de una políticas estatales que garanticen la actividad teatral en un marco de estabilidad frente a la desproctección que le supone la aplicación de la doctrina de libre mercado que, como apunta en su artículo “No hay que confundir cultura con mercancía” el profesor Enrique Sánchez-Ruiz

el dramático, generador de riqueza más allá de la económica, que también, como bien defiende Manuel F. Vieites en su artículo “Contra el mecenazgo. De la organización teatral y las ciudades creadoras”

Atendiendo a la actividad que durante finales de 2013 ha afectado diversos aspectos del arte dramático se anuncia el nacimiento de CONARTE, la Confederación de Sindicatos de Artistas. Asimismo este número se hace eco del cambio del equipo directivo de la RESAD, encabezado ahora por Rafael Ruiz  al que Rosa Briones hace una extensa entrevista.

Otros contenidos que completan la revista son El texto teatral de este número, Hay que matar a Isaac, de Motti Lerner, dramaturgo y guionista israelí, ha sido traducido al español por Santiago Martín Bermúdez (a partir de la versión francesa de Jacqueline Carnaud). Se reseña el seminario Escenificar a Wagner y a Verdi.que, con motivo del bicentenario de ambos autores, tuvo lugar el pasado otoño en el Pazo de Mariñán, A Coruña. También se hace un repaso por los festivales que han tenido lugar el pasado año.

Un número, como siempre, muy completo que nos ofrece muchos más contenidos interesantes.

C.M.C.

 

A partir del próximo 19 de marzo y hasta el 20 de abril, regresa a la sede temporal de la CNTC la exitosa versión de La vida es sueño de Calderón que, con texto de Juan Mayorga y bajo la dirección de Helena Pimenta, se estrenó en julio de 2012 en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro.

Al reconocimiento de su calidad por parte de la crítica, que le otorgó numerosos premios, se sumó el interés del público que llenó todas sus representaciones. Por ello, ahora es posible disfrutar de una nueva oportunidad para asistir a la magnífica interpretación de Blanca Portillo como Segismundo, así como la del resto del elenco, la música y la extraordinaria puesta en escena cargada de metáforas visuales. Elementos todos acompañan al espectador y lo introducen en la fría corte polaca del XVII en la que el heredero al trono permanece encarcelado por su propio padre, que lo ve como una amenaza. El verso de Calderón envuelve una dura historia en la que el choque generacional, el ansia de conocimiento, el proceso de madurez, el libre albedrío, el destino, la honra y otros temas fundamentales para el ser humano se concatenan a través de la tortuosa relación entre un hijo y su padre, y se enredan en las historias de sus adláteres.

A continuación se puede visualizar un vídeo de las representaciones precedentes:

C.M.C.

 

El investigador francés Alexandre Roquain, doctor en Estudios Hispánicos por la Université de Maine, ha descubierto una obra del siglo XVI propiedad de Lope de Vega con anotaciones y correcciones hechas por el autor español.

En su libro, publicado recientemente con el título Más allá del exlibris: Lope de Vega y Mateo Vázquez de Leca. Historia de un libro inédito, Roquain da cuenta del hallazgo de las anotaciones que Lope de Vega realizó sobre el libro que le había sido regalado por el secretario de Felipe II,  Mateo Vázquez de Leca, durante su juventud, el cual contenía dos obras del italiano Girolamo Muzio (1496-1576): Il gentilhuomo (1571) y Avvertimenti morali (1572).

Alexandre Roquain, actualmente investigador asociado en la Université de Maine, desarrolló su pasión bibliográfica centrando su estudio en los exlibris e investigando los fondos antiguos hispánicos en diferentes bibliotecas municipales, y es en la de Lyon en la que encontró este importante hallazgo, especialmente, como él mismo señala, por tratarse de las pocas posesiones del autor que nos han llegado. Su trabajo ofrece a la comunidad científica la posibilidad de explorar los textos que han podido influir en la creación del gran autor español, así como un acercamiento a su concepción del universo literario.

En el siguiente enlace se puede acceder a una entrevista al autor: Alexandre Roquain halla un libro perteneciente y anotado por Lope de Vega.

C.M.C.