Bajo el título de “La dignidad” que encabeza el editorial, Fiestacultura presenta con gran fuerza su último número con el que hilvana toda una política del quehacer del teatro de calle. De este modo, destacamos como la revista se hace eco no solo de los recortes que el mundo de la cultura viene sufriendo, sino, además, de la dificultad de proyectar un futuro común tanto para los profesionales del sector como para el conjunto de la sociedad.

Así pues, por un lado, Lidón Barbera retrata el trabajo de los movimientos sociales y, por otro, el papel que juega la propia la plataforma contra los desahucios. Ahora bien, si L. Barberá nos remite a la actual labor del 15 M o del movimiento Occupy Wall Street, nos recuerda, a su vez, un artículo publicado por Xavier Vellón acerca de unos conflictos sociales que en el 2006 tenían ya, en aquellos años de bonanza, que ver con casas que iban a ser derruidas a causa, cómo no, de la especulación urbanística. De igual modo, el propio Vellón insiste en repercusiones mediáticas de las movilizaciones, de las que destaca el 29S frente al Congreso, como reflexión por el control y dominio que el Estado hace sobre sus espacios urbanos.

Por otra parte, como podemos imaginar, Fiestacultura realiza una crónica de los festivales de verano de los que destacamos aquí el Festival de Tàrrega, La Fira de Manresa, el Bicentenario de Cádiz, El Mim de Sueca o los internacionales como La Strada, Ganz, Austria o el de Seul.

R.M.T

 

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