En primer lugar, el presente número de Fiestacultura remite a la reivindicación del manifiesto firmado por unos 100 colectivos durante la pasada Fira de Tàrrega, publicado en su número anterior (reseñado en este mismo blog). En segundo lugar, la revista centra su atención en toda una serie de festivales como el de Fira Mediterrània de Manresa, que se inauguraba con una propuesta de Perejaume y finalizaba con un espectáculo de Xarxa Teatre. Entre las diferentes propuestas celebradas en este festival, pueden destacarse La muntanya al teu voltant, de Gelabert Azzopardi Companyia de Dansa; el Bestiari de Cabo San Roque; Arròs movie, de Compartir dona gust…

Por otro lado, Fiestacultura, de la mano de S. Barberà, recoge un artículo en el que se destaca la XXVI edición del FIT, Festival Iberoamericano de Teatro, en este caso, con más de treinta espectáculos de países como Argentina, Brasil, Costa Rica, Cuba, Portugal… Y, de entre ellos, piezas como Kadogo, niño, soldado, de La Patriótico Interesante; Nadie lo quiere creer, de la Zaranda; Perséfone, de Comediants… Y también una mirada a la XXII edición de la Mostra Internacional de Mim a Sueca, que sigue resistiendo pese a los recortes sufridos; o la XI Musikale (Encuentro Internacional de Músicos Callejeros). De entre otros, de gran interés es el texto que presenta Rosa Molero alrededor de la historia y la trascendencia del Living Theatre. Un recorrido alrededor del happening y la contracultura, o acerca del “teatro sagrado” de Artaud, Grotowski o Peter Brook.

Para finalizar, destacar el artículo “Islas y archipiélagos”, de Josep Lluís Sirera, en el que si bien aparece una crítica a la situación teatral actual de la ciudad de València, se observan una serie de esperanzas, de resistencias, a través de, por ejemplo, la creación de nuevos espacios teatrales (lo más autónomos posibles) como la nueva sala del Espacio inestable o la reciente Sala Russafa a las que cabría sumar, como señala Sirera, las iniciativas del festival Russafa escénica o el Cabanyal íntim, con el objetivo de “encontrar nuevas fórmulas que permitan al teatro valenciano no solo capear el temporal, sino construir un futuro teatral diferente.” Parafraseando el título del artículo de Sirera, podríamos añadir que, como decía John Donne, y recupera también Haruki Murakami en su Crónica del pájaro que da cuerda al mundo: “Ningún hombre es una isla”.

R.M.T

 

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