Alexander Samson y Jonathan Thacker (eds.), A Companion to Lope de Vega, Londres, Tamesis, 2008. XVI + 384 pp.

Bajo la cobertura editorial de tradición anglosajona de un manual de referencia (que cabría esperar del título A Companion to Lope de Vega) los trabajos reunidos en este volumen por Samson y Thacker provienen del seminario celebrado en el año 2006 Metamorphosis and Transformation in the Life and Work of Lope de Vega y, en consecuencia, responden —más que a un intento de precisar el estado de la cuestión sobre la obra del Fénix— a trazar, desde diferentes perspectivas metodológicas y, sobre todo, histórico-filológicas, un viaje en torno a su proteica presencia en los géneros literarios y dramáticos del Siglo de Oro español.

Los editores abren el volumen con un repaso biográfico del autor y la construcción del mito lopesco, revisando hasta la actualidad (cuando todavía se testimonian nuevos hallazgos) la extensa documentación que dejó el vitalista, y poco discreto en cuanto a su intimidad, poeta y dramaturgo. Víctor Dixon realiza una excelente síntesis de su cultura científico-literaria literaria proveniente, más que de un racional o teológico enciclopedismo, de su personal asimilación de Calepinos y Polyantheas. A partir de su sólida experiencia en la materia, José Mª Ruano reconstruye la vida teatral madrileña —corrales, relación con los actores— que rodeó a Lope en su quehacer de autor urbano, asentado en Madrid (sin referencias al Lope de las representaciones de fasto cortesano, pese a su distancia generacional con la complicada tramoya que lo caracterizó). La iluminadora contribución de Alejandro García Reidy  versa sobre la evolución de Lope respecto al cuidado sus textos dramáticos a los que prestaría mayor atención a medida que rentabilizaba su impresión en términos de prestigio propio, más alla de la efímera representación. Tyler Fisher estudia la estructura autoconsciente de su lírica a partir del primer soneto (“Versos de amor, conceptos esparcidos”) de sus Rimas (1609). Arantza Mayo se ocupa de su poesía religiosa, señalando las estrategias (con frecuencia impulsadas por su arribismo social) que la orientaron, mientras que Isabel Torres se ocupa globalmente del conjunto Rimas humanas y divinas (1634) a través de la función subjetiva del heterónimo “Tomé de Burguillos”. Jonathan Thacker comenta las líneas maestras de la técnica dramatúrgica ofrecida en su Arte Nuevo (1609) apoyado en una bibliografía en la que se echan de menos aportaciones significativas como la de Juan Manuel Rozas (Significado y doctrina del Arte Nuevo de hacer comedias, 1976). Además, repasa las llamadas “comedias cómicas” lopescas, señalando su especificidad dentro del moderno marbete de tragicomedia. Por otra parte, junto con Alexander Samson (autor asimismo de un profundo análisis de El peregrino en su patria), estudia Fuenteovejuna, El Caballero de Olmedo y Peribáñez como obras canónicas, mientras que Geraldine Coates y Elaine Canning se ocupan, respectivamente, de los dramas basados en leyendas históricas y los religiosos. Frederick A. de Armas vuelve a sus solventes estudios de la retórica de la ekphrasis en La quinta de Florencia). Bárbara Mújica atiende al empleo de la iconografía en las obras sobre Santa Teresa atribuidas al dramaturgo. Desde la innovadora y necesaria perspectiva que el arte (o la cultura visual) pueden aportar a Lope y su obra, cabe destacar los trabajos de David McGrath sobre los retratos del dramaturgo y de Duncan Wheeler sobre las versiones cinematográficas de algunas de sus obras. David Johnston que investiga las dificultades de la “universalidad” de Lope de Vega (no ajenas al tópico del acendrado nacionalismo del teatro español del Siglo de Oro, que impuso la lectura unilateral de estudiosos anglosajones).

Si tomamos la etiqueta editorial “A Companion to…” en el sentido tradicional que los hispanistas (ingleses o no) esperarían, es decir, un manual o “handbook” que ofrezca una síntesis de lo escrito por la crítica sobre Lope, el libro ciertamente defrauda. No era posible, por otro lado, encerrar en un volumen la enorme masa editorial producida por alguien al que Cervantes —y tenía razones para ello— calificó de “monstruo de la Naturaleza”. Sin embargo, todos los trabajos se avienen a dar cuenta, desde focalizaciones diversas, de las principales fuentes sobre las que se ha construido la historia crítica de Lope (por eso cabe destacar el enorme bagaje de información—antigua o reciente— que proporcionan las notas a pie de página y la bibliografía final de la obra). Es quizá, la aportación más valiosa de la misma, junto con una innegable voluntad de apurar la totalidad de los géneros en los que Lope afirmó su personalidad artística. Esta totalidad se construye, en ocasiones, con enfoques liminares (aplicar la retórica de la ironía para “deconstruir”  la tragedia lopesca, como hace Edward H. Friedman, o enmarcarla en su probable desmitificación de valores masculinos como sugiere Geraint Evans para Los Comendadores de Córdoba); otras veces, proponiendo —lo hace Ali Rivazi— la interconexión con el marco que envuelve una determinada obra (las Novelas a Marcia Leonarda como integrantes de una reflexión global de los estilos de la escritura para conseguir la eficaz ejemplaridad que, frente a Cervantes, Lope quiso imponer en la novela breve); o, por fin, mostrando la voluntad del autor de crear un paradigma de una tragicomedia en prosa a través del subterfugio de una aparente miscelánea en prosa (sería el caso de su obra de madurez La Dorotea de 1632, según Xavier Tubau). En consecuencia, no estamos ante un Companion a la manera tradicional (por ejemplo, al modo que uno de los editores, Jonathan Thacker, procuró realizar en su A Companion to Spanish Golden Age Theatre (2007) sino en el sentido —que también ofrece el Oxford Dictionary— de un conjunto de partes que contribuyen o participan (“sharer of”) de un objetivo. Desde ese punto de vista el libro debe ser saludado positivamente al ofrecer aportaciones que profundizan sobre aspectos claves de la producción de Lope y que, no pocas veces, rompen la frontera de las tradicionales perspectivas sobre la misma. Usando la proverbial frase con que se garantizaba en Siglo de Oro la calidad de una obra, este volumen “es de Lope”. Al menos, del Lope registrado por la visión de veteranos o jóvenes estudiosos.

E.R.C.

 

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