NOTAS

* Este estudio se publicó impreso en Rafael Beltrán, ed., Maravillas, peregrinaciones y utopías. Literatura de viajes en el mundo románico, Valencia, Universidad de Valencia / Departamento de Filología Española, 2002, págs. 113-150.

1.- Según Francisco Pacheco, mayo, 1527.

2.- Enterrado en la capilla de la Virgen de la Antigua junto al Maestro Francisco de Peraza, famoso organista sevillano, quien, según F. Guerrero, "tenía en cada dedo un ángel".

3.- En su poema El templo militante, según veo en Scherzo, nov., 1999, p. 128.

4.- Prólogo al lector en el Viaje de Jerusalén, que se citará aquí por la edición mencionada (Gárriz, 1603), sign. A2 v.

5.- Alonso Mudarra, los Peraza, Diego del Castillo, Rodrigo de Ceballos, Sebastián Vivanco, Alonso Lobo... Con todos ellos estuvo relacionado Guerrero, además de con vihuelistas como Miguel de Fuenllana y Esteban Daza.

6.- El retrato pictórico, pero también, según el título de la obra, su descripción: vida y obra, que depende de las noticias que el mismo Guerrero da de sí mismo en su Viaje de Jerusalén.

7.- J. Ruiz Jiménez, 6s y A. Gallego, Scherzo, 133, recuerdan que entre otras composiciones poéticas, Guerrero musicó el célebre madrigal de Cetina, "Ojos claros serenos.."; de Baltasar del Alcázar, "Dezidme, fuente clara".

8.- Este trabajo era más complejo de lo que podemos imaginar, pues, además de enseñar a los niños los rudimentos musicales, debía encargarse de su instrucción y de su mantenimiento y vestido.

9.- Muestra representativa de sus composiciones de tema mariano, de esquema más sencillo y representativo y llena de su unción, es el Ave Maria a 4 voces, en Francisco Guerrero, Sacræ Cantiones. Motecta 4, 5, 6, 8 & 12 vocum [Sevilla, 1555; Venecia 1570], dir. Jordi Savall, La Capella Reial de Catalunya, Hespérion XX [Astrée / Auvidis France / Sociedad Estatal Quinto Centenario. Consejería de Educación y Cultura de la Comunidad de Madrid E 8766], 1992 y uno de los motetes más celebrados en la época: Ave, Virgo Sanctissima. La música de ambas puede oírse en: http://www.classicalmus.hispeed.com/paco/guerrero.htm

10.- "Puede estar la poesía tan íntimamente unida a la música que cuando quiera separarse de ésta quedaría como un cuerpo separado del alma". Esto decía, criticando la habitualmente sólo externa relación mantenida entre texto y música en los cancioneros profanos de fines del s. XV y comienzos del XVI. Y: "Debo advertir cómo podrá acompañar de tal manera [la música] cada palabra, que cuando ella encierre aspereza, dureza, crueldad, amargura y otras cosas similares, la armonía sea similar a ellas, es decir, dura y áspera, aunque de manera que no ofenda. Semejantemente, cuando algunas de las frases encierren llanto, dolor, congoja, suspiros, lágrimas y otras cosas semejantes, que la música se llene de tristeza"(recogido por A. Gallego en Scherzo, p. 129). Giosepo o Giosefo Zarlino o Zerlino (1517-1590) fue alumno de A. Willaert y sucesor de Rore como Maestro de capilla de San Marcos y de la Señoría de Venecia, gran compositor y máximo teórico de la música del momento. Es muy posible que Gutierre de Cetina tuviera en mente a F. Guerrero cuando en su soneto A una dama que le pidió alguna cosa suya para cantar, escribió: "No es sabrosa la música ni es buena, / aunque se cante bien, señora mía,/ si de la letra un punto se desvía: / antes causa disgusto, enfado y pena. // Mas, si a lo que se canta acaso suena / la música conforme a su armonía, / en lugar del pesar que el alma cría / de un dulce imaginar la deja llena"(G. de Cetina, Sonetos y madrigales completos, ed. B. López Bueno, Madrid, Cátedra, 1981, p. 330).

11.- Ya hemo visto musicadas composiciones de Cetina y del Alcázar. También puso música al  Soneto XXIII de Garcilaso ("En tanto que de rosa y azucena"), a composiciones de G. Silvestre, etc. De sus contemporáneos quiero destacar al canónigo sevillano Alonso de Mudarra, gran vihuelista, que compenetró su música con el texto de las dos primeras estancias de la petrarquista Canción II de Boscán, "Claros y frescos ríos".

12.- En el Prólogo a Canciones y Villanescas espirituales, 1589 [en Ruiz Jiménez, 11], donde se apropia de la teorización de Zarlino.

13.- En http://www.classicalmus.hispeed.com/paco/guerrero.htm puede oírse la música de algunas Canciones y villanescas espirituales, concretamente: 1. Huyd, huyd, ciegos amadores; 2. ¡Oh, qué mesa y qué manjar!; 3. Ojos claros, serenos; 4. Dezidme, fuente clara; 5. Niño Dios, d'amor herido; 6. ¡Oh qué plazer!; 7. Todo quanto puedo dar.

14.- En realidad, volver a lo divino consistía en cambiar algún que otro elemento de la letra: "pan divino" por "prado florido"; "Virgen" por "Juana", etc.

15.- En 1597 o 1598 apareció una nueva (la cuarta) colección de motetes (Venecia, G. Vincenti): 75 piezas.

16.- Calcraft reconoce estas mismas cualidades en la relación del Viaje de Jerusalén de F. Guerrero y habla de su "childlike simplicity" (p. XI).

17.- F. Pacheco señala refiriéndose a la composición sobre el Salmo 113, In exitu Israel de Ægypto, que "los que mejor sienten juzgan que estaba entonces [F. Guerrero] arrebatado en alta contemplación" (Ruiz Jiménez, en Scherzo, p. 140).

18.- Calcraft habla de su "devotional tone" (p. XI). Y, aunque es verdad que es una actitud compartida por los relatos de peregrinación de la época (Herrero Massari, 107), en Guerrero aparece acentuada.

19.- Urbs beata Hierusalem es el primer verso de un himno de los siglos XV y XVI, que celebraba la Jerusalén celestial; según Apoc, 21 (Calcraft, 85s, n. 26).

20.- El imperio otomano debió defender sus fronteras amenazadas por los persas en Armenia, Mesopotamia, en los actuales Azerbaiyán y Kurdistán, etc. Después de 50 años de guerras, los persas, que contaron con el teórico apoyo de Felipe II, fueron derrotados por los turcos, que consiguieron mantener sus territorios e instalarse sólidamente en las costas del mar Caspio.

21.- Este sentir parece haber circulado en la época como un tópico,pues lo encuentro también en B. Gracián: "...[los turcos] donde una vez meten el pie, nunca más lo levantan" (El Criticón, II Parte, Crisi VIII, p. 260, ed. Orbis-RBA, Barcelona, 1982).

22.- Como moverse en medio de un enjambre de mendigos (p. 100).

23.- Cfr. René Quérillacq, "Los moriscos de Cervantes": Anales Cervantinos, XXX (1992) 77-98.

24.- Toda la obra, pero en particular los cap. I-III.

25.- "Los Monumenta [de Arias Montano] también están en la línea de la meditación y de la mística que se aparta de la centralidad de la palabra de la Biblia. Para S. Ignacio, Sta. Teresa, etc., el texto bíblico no es esencial y se prefiere la Vita Christi de Ludolfo de Sajonia u otras paráfrasis con imágenes (herederos de la Devotio moderna) como punto de partida para la "lectio, meditatio, oratio, contemplatio" mística. Pienso que las odas horacianas de Montano cumplen una función paralela para un público europeo más culto y de una piedad distinta, en la que, por ejemplo, la parte física del dolor de Cristo está casi ausente. La poesía de Píndaro y Horacio era para muchos humanistas un camino de acceso a la poesía de la Biblia" (J. F. Alcina, "El latín humanístico y la cultura vernácula en el Siglo de Oro", en A. Mª. Aldama et al., eds., La Filología Latina hoy. Actualización y perspectivas, Madrid, Sociedad de Estudios Latinos, 1999, II, 73, que remite a R. García Cárcel, Las culturas del Siglo de Oro, p. 126-127).

26.- A este cardenal (papable), arzobispo de Sevilla de 1582 a 1600, dedicó el célebre Francisco Salinas su obra De musica libri septem (1577), Guerrero sus Canciones y villanescas espirituales (Venecia, 1589) y Hernando de Ávila su Coloquio de Moisés (Sevilla, 1587); véase la ed. de Julio Alonso Asenjo, La "Tragedia de San Hermenegildo" y otras obras del teatro español de colegio, Valencia, UNED-Univ.de Sevilla, Universitat de València, 1995, t. I, 263ss. El mismo cardenal-arzobispo estuvo presente en el estreno de la Tragedia de San Hermenegildo de H. de Ávila, Juan de Arguijo y Melchor de la Cerda en el Colegio de San Hermenegildo de la Compañía de Jesús en Sevilla, en enero de 1591, ocasión en que intervinieron dos veces los niños de coro de la catedral ("seises de la Iglesia Mayor"), dirigidos presumiblemente por Francisco Guerrero, quien lógicamente hubo de componer la música de las piezas por ellos interpretadas; véase J. Alonso Asenjo, o. c., tomo II, p. 472; 474; 480.

27.- "Esto he querido contar, porque, allende que todos los hombres dessean saber las costumbres y exercicios de los otros, los que algunas vezes se vinieren a ver con ellos estén auisados de sus costumbres y ardides, que suelen no poco aprouechar en semejantes casos" (A. Núñez Cabeza de Vaca, Los naufragios, ed. de E. Pupo-Walker, Madrid, Castalia, 1992, c. 25, p. 267). Se trata de un razonamiento común a los libros de viajes, especialmente en la Edad Media, como expone el mencionado editor en la nota 597, y es normal que se dé en una obra como la de F. Guerrero, que se escribe para, entre otros objetivos, ser guía práctica de viajes a Tierra Santa.

28.- De lo que se trata es de dar valiez al mismo principio básico de la relatividad de los juicios estéticos. Pues lo que en el momento de su producción no se consideró literatura pueda serlo en otro tiempo. Por otra parte, los lectores (nunca ingenuos) de hoy pueden descatalogar como literarias, es decir, artísticas, muchas obras del pasado, por considerar que no muestran base suficiente de artisticidad, generadora de placer estético.

29.- No se conoce ningún ejemplar de la generalmente tenida por edición príncipe, la de Valencia, 1590, por Juan Navarro, junto al Molino de la Rovella. Con razón estima edición fantasma a esta tan temprana A. Luis Iglesias, en "Andanzas y fortunas de algunos impresos musicales españoles del siglo XVI: Fuenllana y Pedro Guerrero", en M. L. López-Vidriero, ed., El libro antiguo español. IV. Coleccionismo y bibliotecas (siglos XV-XVIII), Salamanca, Universidad / Patrimonio Nacional, 1998, 461-475, en p. 451, n. 2.

30.- Guerrero tachará al primer grupo de éstos de "algo luteranos" (p. 75); al segundo, sencillamente de "luteranos" (p. 78).

31.- F. Guerrero no es consciente de que él, pese a todo, se mueve en una coyuntura política muy favorable a partir de la batalla de Lepanto —que recuerda cuando pasa frente a las costas en que tuvo lugar— y las treguas tácitas entre los Imperios español y turco. Guerrero actúa como si la feliz coyuntura en que se mueve hubiera de prolongarse indefinidamente y respira optimismo.

32.- Para Calcraft éste es el más llamativo de los cálculos erróneos de Guerrero (p. 91, n. 108): no son tantas las leguas, que equivalen a 15.000 km. Jones da 1.600 millas terrestres de Venecia a Jafa, es decir, entre ida y vuelta, unos 6.400 km., a los que hay que sumar los aproximadamente 4.500 km. de ida y vuelta de Sevilla a Venecia. En total, alrededor de 11.000 km: 4.000 menos.

33.- Otros, con idéntica finalidad, se hacían pasar por excautivos de Argel. Ver Cervantes, Los trabajos de Persiles y Sigismunda, lib. III, c. 10, 531ss — ed. C. Romero Muñoz, Cátedra, 1997.

34.- Si se dividen los años que van de la primera impresión a la última del siglo XVII, que suman un total de 23 ediciones, el Viaje de Jerusalén de Guerrero pasó efectivamente por las prensas cada cuatro años (no cada ocho, según los cálculos de Herrero Massari para el siglo XVII —en p. 57).

35.- Herrero Massari ofrece la ficha biográfica y contenido de nueve obras españolas que juzga "más destacadas" (p. 58; en el decurso de su obra menciona también otras): A. de Aranda, A. del Castillo, Juan Ceverio o Ceberio, Marqués de Tarifa y Juan del Encina, P. González Gallardo, F. Guerrero, B. Italiano y Eugenio de San Francisco (en pp. 96-107; sobre éste último, cfr. Jones, 98s). Pero debieran tenerse en cuenta igualmente: 1. el poema de Alonso Gómez de Figueroa, Alcáçar imperial de la fama del Gran Capitán, La Coronación y Las cuatro partidas del mundo (Valencia, 1513), que inicia su IV Parte con una vertiginosa peregrinación a Tierra Santa (y diversos puntos entre Palestina y España) en 51 coplas (Jones, 54-56). Igualmente, la compilación de varios titulada el Viaje de Tierra Santa (ca. 1520) que contiene el Ms. 10883 de la BNM (Jones, 107-244). Entre los manuscritos reunidos aparecen: el Viaje a Oriente de Fray Antonio de Lisboa (1507) y la Peregrinación a Tierra Sancta (1512) de Fray Diego de Mérida (citada por Herrero Massari, 191s como "desconocida"), monjes ambos de Guadalupe —Jones, 95s). El anónimo Breve tratado y regimiento para toda persona que del reino de Portugal quisiere ir al Santo Sepulcro y Tierra Santa de Jerusalén y ver también... (Jones, 297-311). 2. Tratado de los misterios de la Tierra Santa (Salamanca, Herederos de Juan de Canova, 1573) de Antonio de Medina, OFM (Jones, 313-348). 3. Luzero de la Tierra Sancta y grandezas de Egypto y Monte Sinay de Pedro Escobar Cabeza de Vaca (Valladolid, "en cas[a] de Bernardino de Santo Domingo", 1587, obra citada en Herrero Massari, 192s). En 25 cantos en endecasílabos sueltos (acercándose así incluso formalmente al género épico y confirmando la presencia de este rasgo en el género de "Libros de viajes" que expone Herrero Massari, 118) cuenta /canta su "peregrinación y viaje", muy cercano en fechas y planteamientos al Viaje de F. Guerrero. 4. Relación nueva, verdadera y copiosa de los lugares sagrados de Jerusalén y Tierra Santa [etc.] (1622) de Fray Blas de Buyza, en cuya Aprobación se ofrece una bibliografía sobre la literatura de peregrinaciones disponible para los lectores de principios del siglo XVII, entre la cual no podía faltar "el Viaje del Maestro Guerrero, famoso músico de la santa yglesia de Sevilla", ni el Teatro de la Tierra Santa de Cristiano Adricomio (Jones, 387-412). En su sección "Libros de viajes en lenguas ibéricas, c. 1500-1700", Jones aporta además: (5.) Miguel de Matas, Devota peregrinación a la Tierra Santa, Barcelona, 1604; (6.) Fray Pedro de Santo Domingo, Del viaje que hizo a Jersalén el año de MDC, Nápoles, 1604; (7.) Mauricio de Alcedo Avellaneda, Jerusalén cautiva..., Madrid, María de Quiñones, 1642; (8.) G. Munar, ed., Itinerari d'un peregrí mallorquí qui passà a Betlem les festes de Nadal de 1672 (Mallorca, Imprempta dels Sagrats Cors, 1957 — Jones, 98) y, además (9.), un manuscrito anónimo titulado Viaje que hicieron los Padres Juan Barceló..., citado en J. Mª. Bover, Biblioteca de Escritores Baleares, I, nº, 99, p. 68 (Jones, 103-105).

36.- Sólo superada por la obra de A. del Castillo de la que se conocen 30 (Jones, 414, a partir de J. Simón Díaz, Bibliografía de las literaturas hispánicas).

37.- 8º, 8 h, 175 pp. (no las 275 paginadas, que se deben a salto en la paginación de 138 a 239), + 7 h dedicadas a las Tablas de los lugares e historias más principales de este libro [Índice] y el colofón. Total "286" (= 186) pp. y un mapa, que no aparece en el ejemplar de la Biblioteca de N. Primitiu (sign.— siglo— XVII /363, ahora en la Biblioteca Valenciana en San Miguel de los Reyes). No sé nada de la ed. de 1620. Esta obra aparece con variación de título en el interior: Breve y verdadero retrato de la ciudad de Jerusalén y sus arrauales, de la suerte que estaua quando en tiempo de Christo nuestro Señor florecía: y de las más principales historias que della tratan (p. 1). Se conservan otros ejemplares en Zaragoza, Biblioteca Universitaria; Biblioteca General i Històrica de la Universitat de València.

38.- Christianus Crucius Adricomicus Delphus, latinización de Christian Kruik van Adrichem van Delft.

39.- Las veinte aparecen recogidas en Herrero Massari, 102s. Pero faltan: Zaragoza, Diego Dorner, 1631; Sevilla, en la Imprenta Castellana y Latina de la Viuda de Francisco Lorenzo de Hermosilla, en calle de Vizcaínos, s. a., que "Porrúa e hijos anunciaron" (Palau, VI ad 109948) y Madrid, Imprenta de Benito Cano, Librería de Dochao, reedición del Viaje de Jerusalén con la traducc. por Fr. Vicente Gómez de la Breve descripción de Jerusalén de C. Adricómico Delfo, 1799, 8º, XVI-240 pp., 1 plano. Además, la de Sevilla, Lucas Martín de Hermosilla, impresor y mercader de libros allí reseñada como de 1694 quizá deba situarse en 1696, si se atiende a la aprobación, 1694; pero licencia, 1696 (salvo errata en este caso). Véase Gallardo, Ensayo, III, nº. 2418 a quien sigue Palau, VI, ad 109951. Sin embargo, Simón Díaz, XI, 2850, que remite a Gallardo la pone en 1694.

40.- Cfr. Irún de Sojo, Gloria, Catálogo gráfico-descriptivo de la imprenta del Molino de la Rovella, Valencia, Universitat de València, 1994 (tesis doctoral inédita).

41.- Whinnom, Keith, "The Problem of the 'Best-seller' in Spanish Golden Age Literature": BHS, 57 (1980), 189-198; la cita en p. 194.

42.- Entre ellas cuento, desde la perspectiva de la época, al Guzmán de Alfarache (39 eds.), al Marco Aurelio y Reloj de Príncipes de Guevara (40 eds.), la Floresta de Santa Cruz (18 eds.), los libros de historia, varios coloquios o diálogos, etc.

43.- En este caso el interés y provecho del lector es el de una lectura placentera (Jones, 9).

44.- Tenía razón ya Chateaubriand cuando decía que los relatos de peregrinaciones eran tan semejantes que sus descripciones devienen lugares comunes para el lector que los examina. "Hay semejanzas estructurales y temáticas que son el resultado no sólo de coincidencias obvias de religión o lugares geográficos descritos, sino también de una tradición especial de viajes a Jerusalén" (Jones, 10).

45.- Hoy er-ramle o ramla, en el camino de yâfa / yafô / Jafa o Jope a Jerusalén, por lidd / lod / Lida, 'imwas / Emaús o latrûn, pues de Jafa a Rama hay 4 leguas (= 20 km), dice Guerrero (p. 14); "tres leguas", dice el anónimo Ms. 10883 de la BNM, Síguese un muy devoto tractado del viaje y misterios de la Tierra Sancta... (Jones, 144s). La identificación queda clara aquí y en el relato de A. del Castillo, El devoto peregrino: Viaje de Tierra Santa: (Libro II, c. 1, p. 145-147, ed. de 1656; ver Jones, 448s. (Es imposible identificar Rama con Ramat Gan, ciudad fundada en 1921.)

46.- Es una duración prácticamente estándar o media en la época por este itinerario habitual, pues coincide prácticamente con las "más o menos cinco semanas" que recoge Jones (p. 80s).

47.- No es fácil situar en el mapa estas lagunas, a pesar de los detalles que ofrece Guerrero: "El Río va por aquí angosto y se puede vadear (...) Passamos por una puente de piedra bien hecha. Quando passáuamos por ella miramos a la mano siniestra vnas lagunas que se dizen las aguas Meronas, que son assí mesmo del río Jordán (...) Passado el Iordán (por donde hemos dicho) entramos en tierra de Syria" (p. 65). Nada tienen que ver estas aguas Meronas con las "aguas de Merom" de Jos 11, 5. 7 (cfr. M. Noth, El mundo del Antiguo Testamento, Madrid, Cristiandad, 1976, p. 74), aunque sí podrían coincidir con el lago hûle, ateniéndonos al modo de narrar de Guerrero, que a veces describe desde la lejanía lugares que caen por o se divisan en lontananza desde su camino, como los cuatro montes de Galilea en p. 61. Por otra parte, aunque Guerrero habla inmediatamente después de las fuentes del Jordán y de su legendaria etimología, su viaje no iba presidido por ningún objetivo de exploración geográfica. Por tanto, lo más probable, ateniéndonos a la angostura, a la puente de piedra y a su deseo de llegar cuanto antes a Siria, es que cruzara el Jordán por donde va la actual carretera de Mahanayim a Quneitra, en las cercanías de Gesher Benot Ya'aqob.

48.- Alguien pensó que esta fruta era el plátano o banana, que efectivamente es una especie del género Musa. Pero, por lo que vemos en fuentes fiables, se trata de la que llamaban muse en la costa malabar y era "más dulce que la miel y semejante a los higos", según noticia de Niccolò dei Conti en el relato de su viaje a Oriente, que recoge Nilda Guglielmi, ed., Guía para viajeros medievales (Oriente, siglos XIII-XV), Buenos Aires, Consejo de Investigaciones Científicas y Técnicas, 1994, p. 37, referencia que debo y agradezco a Antonio Solano, inquieto viajero intelectual. Pero la mejor descripción de esta auténtica Delicatesse está en la Verdadera información de la Tierra Sancta de Fray Antonio de Aranda (Toledo, 1550), que le dedica más de dos páginas (fols. 102v-103v) del capítulo V de su Tratado II (véase Jones, 294s).

49.- No parece lógico tamaño rodeo, si implica el paso por Tiro, demasiado alejado hacia el sur. Quizá generaliza o abrevia aquí F. Guerrero y el itinerario seguido fuera: partida de Damasco, atravesando el Antilíbano y Mar Jayún, para, siguiendo el camino de la costa, dar con el Mediterráneo al sur de Sidón.

50.- Famagusta, en Chipre, costa de Candía o Creta, costa de Turquía y, por Morea, a vista de Modón [en el Peloponeso], hasta Zante: aquí se toman 10 días de descanso. De Zante a Corfú, lugar donde celebran la Navidad. Siguen la navegación por Esclavonia y Dalmacia a Lezna (quizá la actual isla croata de Losnij en el sureste de la Península de Istria), y de aquí, por Istria y Parenzo (pequeña ciudad de la península de Istria, hoy Porec, en Croacia), situada en un promontorio que se prolonga hasta un acantilado en el mar Adriático.

51.- Siete semanas por término medio señala Jones para el regreso de Jafa a Venecia (p. 81).

52.- Fernando I de Médicis, que contrajo matrimonio ese año con Cristina de Lorena.

53.- Se trata de Enrique I, duque de Montmorency (1534-1614), condestable de Francia, quien, a partir de 1588, disponía de una flota de bergantines y fragatas, pequeños barcos rápidos y ligeros dedicados a la piratería. Véanse las referencias en A. Solano, p. 47, n. 208.

54.- "Se nos quedaron algunos escudos entre los soldados", dice Guerrero con su buen humor (p. 78).

55.- El contexto de estos percances es el de las guerras de Religión en Francia.

56.- "Ya en los primeros testimonios conservados es posible trazar el creciente número de sitios que los devotos identificaban como lugares en que sucedieron hechos bíblicos, incluyendo los más [sic] mínimos y apócrifos. Estos lugares ya se habían convertido en sitios de parada o estaciones indispensables para una visita completa de la ciudad y sus alrededores, y estaban ordenados de tal suerte que los peregrinos podían revivir los acontecimientos de la vida de Cristo. (...) Una guía española del siglo XVII enumera 270 sitios para el peregrino que tuviera tiempo de visitarlo todo" (Jones, 20s).

57.- Esta idea aparecía ya en la convocatoria de la primera Cruzada por Urbano II.

58.- Guerrero certifica que había un Ordinario o Breviario para la visita de las estaciones: "Es de saber que para todos los sanctuarios que se andan en toda la Tierra Santa lo primero que se haze es dezir un Hymno y Antíphona y Verso y Oración, que para todo se lleva libro desto" (p. 22).

59.- Josephie Brefeld, A Guidebook for the Jerusalem Pilgrimage in the Middle Ages. A Case for Computer-Aided Textual Criticism, Hilversum, Verloren, 1994.

60.- Las únicas poblaciones ante cuya visión los peregrinos se arrodillan, besan el suelo, suspiran, rezan o prorrumpen en cantos o himnos son Jerusalén (p. 18) y Belén (p. 41). También destaca en el conjunto del relato, fuera ya de los esquemas de toda peregrinación a Tierra Santa pero cercano a las ficciones "bizantinas", el c. 10, sobre sus dramáticos encuentros con los corsarios o piratas franceses (Calcraft, p. X).

61.- Ya se conocían en España, aunque Guerrero da a entender que a é le resultaba algo novedoso. También se llamaron así en español: "Del griego aggourion, cohombro, pepino, ant. sandía" (DRAE), y el vascuence, al parecer, tomó como préstamo esta denominación de la sandía.

62.- No es el primer turco que Guerrero ve borracho. Ya a la llegada a Jafa tienen que ocultar el vino para que no se lo beban y se emborrachen.

63.- Subasi, por [subádji] era el funcionario administrativo que ejercía el control de los impuestos en el ámbito de las provincias (subas), según A. Solano, p. 16.

64.- El cequí, moneda de oro veneciana de 3,50 gramos, equivalía al ducado español: unas 6.000 ptas. de hoy o 36 euros de mañana.

65.- Los gajes, según las circunstancias, podían dispararse a la alta: por visitar Calvario y Santo Sepulcro llegó a exigirse 9 cequíes (Jones, 82).

66.- También el Marqués de Tarifa reserva una digresión sobre las indulgencias que corresponden a la visita de cada lugar.

67.- "En este lugar está el agujero donde estuuo la Santa Cruz fixada; tiene un brocal de plata, y poniendo en él los ojos y la boca lo adoramos y besamos como Santuario tan admirable. Dentro de este precioso agujero pusimos los braços desnudos: terná de hondura tres palmos. A los lados están señalados los lugares de las Cruzes de los Ladrones, que me parece que tocavan una Cruz con otra..."(p. 51s).

68.- En el Tratado de Fray Antonio de Medina se sitúa esta leyenda en Barut [Beirut] (Jones, p. 316).

69.- Pero tampoco se le escapa a Guerrero la incuria de los moros o turcos en la conservación de los edificios sagrados para los cristianos (p. 37, 45), el hecho de que impiden su restauración (p. 46) e incluso que los saquean para construir lugares de culto islámico (p. 44).

70.- "Fructífera más que cualquier otra, semejante a otro paraíso de delicias", ya en la convocatoria de la primera Cruzada.

71.- Calcraft lo califica de "simple" (p. X), y piensa que "a tendency to add explanatory clauses at the natural end of the sentences in many places perhaps suggests that the work was dictated rather than written. If this is so, Guerrero's scribe would probably have been his pupil and companion Francisco Sánchez" (p. X). No considero necesaria esta hipótesis. Guerrero era bien capaz de redactar por sí mismo y, como reconoce Calcraft, en el texto, especialmente cuando se lee en voz alta (lo que parece haber de tomarse como supuesto para la mayor parte de las circunstancias de lectura del Viaje, sea en conventos, cenáculos o grupos de "oidores", en los mismos lugares sagrados o camino de ellos por parte de los peregrinos) "the impression of the composer's speaking voice is inmistakable" (Ibid.).

72.- Es inaceptable, pues, afirmar que en el relato ds Guerrero "curiosamente queda ausente cualquier comentario sobre la música" (Jones, 97, que da como prínceps la edición de 1592 y sin nombrar a Calcraft cita su edición de 1984).

73.- A la vista de Jerusalén, ya había resonado el himno Urbs beata Hierusalem (p. 18).

74.- Christian Kruik van Adrichem, alias Christianus Crucius Adricomius Delphus. Aparece à tort en Jones, p. 103, entre los "Libros de viajes en lenguas ibéricas, c. 1500-1700", como "Adricornio (sic) Delpho, Cristiano, trad. P. Víctor [sic] Gómez. OP, Madrid, 1799" y "Andrichomio [sic], Christiano, Breve descripción (...) como estaban en tiempos [d]e Nuestro Señor Jesucristo. Trad. anónima. Incluye el trabajo de Francisco Guerrero. Madrid, Imprenta del Real Arbitrio, 1805".

75.- En la Biblioteca Histórica de la Universidad de Valencia he podido consultar tres ejemplares de sendas ediciones impresas por Arnold Birckmann en Colonia, 1590, 1593, 1600, que no se diferencian ni en contenido ni en disposición del texto, sino en que en la de 1600 falta la dedicatoria. De cualquiera de ellas (o incluso de otra semejante) se debió servir para su traducción el dominico valenciano. Las tres son impresiones en folio, que contienen las siguientes partes o secciones:
PRELIMINARES:
1) Dedicatoria de Gerardus Brunius [Bruijn], canónigo de Deventer (Holanda), a D. Octavio, obispo calatino, legado papal en la Germania Inferior y Nuncio en Bélgica.
2) "Præfatio" del autor al cristiano y pío lector;
3) Breve epigrama (2 versos) del autor a Palestina;
4) Dísticos laudatorios de la obra "Iordani Lovfii, I. C.";
5) Mapa desplegable de toda Palestina incluida la Península del Sinaí (supuestamente toda, aunque se ignora la existencia del Golfo de Áqaba).
TEXTO:
1. Descriptio Terræ Sanctæ iuxta 12 tribus Israel [con mapa para el territorio de cada una, excepto, como es lógico, para la de Leví] = Descripción de la Tierra Santa siguiendo el territorio de las tribus de Israel, más el desierto del Sinaí (llamado Farán en el original, con el correspondiente mapa): pp. 1-144.
2. Descriptio urbis Hierosolymæ cum sua quoque tabula topographica = Descripción de la ciudad de Jerusalén: pp. 145-181, con el Prólogo del autor al lector (pp. 145-147 y algunos pasajes bíblicos en loa de Jerusalén, que es lo que traduce Fr. V. Gómez: Prólogo (sign. +8); Breve y verdadero retrato de la ciudad de Ierusalem y sus arrauales... (sign. A-L, p. 1-286 / 186);Tabla: (sign. M8).
3. Miscellanea quædam [o variorum] locorum: = Descripción de diversos lugares (pp. 182-188): Crak, Biblos, Beirut, Tierra de los Asesinos ("Terra Assysinorum"), Emesa...
4. Chronicon duplex. Contiene: 1) Præfatio del autor sobre el Chronicon (pp. 189-190); 2) Admonitio ad lectorem (p. 191).
A: Chronicon generale quidem: sed brevissimum ad nostra usque tempora (pp. 192-200): organizada en 6 series, desde la creación del mundo al año 1585, el de la elección de un papa franciscano (Sixto V) y el del fallecimiento del autor.
B. Chronicon alterum, utriusque Testamenti historias ab ipso mundi initio , per Patriarchas (pp. 201-260), vida de Cristo (pp. 261-271) y vida de los apóstoles (pp. 272-286), siguiendo textos bíblicos (pp. 201- 286).
APÉNDICE e ÍNDICES (traducidos también para la ed. valenciana de 1603)
- Catalogus auctorum quibus auctor in toto opere usus est
= Catálogo de los principales autores utilizados para la confección de toda la obra (1 folio rv.).
- Índex universalis verborum et rerum memorabilium (13 hojas de letra menuda).

76.- Breve muestra de algunas entradas de la obra:
"1. Iervsalem (...) cuya grandeza y magestad es tan /ta que la escogió Dios antiguamente como único lugar y quiso que fuese esta famosa ciudad, figura no sólo del alma fiel, sino también de ambas Iglesias Militante y Triunfante..." [Referencias al margen:] Ioseph. LI, 3 De Bel. Iudai. c. 2; Deut 16, 17; Psalm. 47; Treni 1 (p. 2).
"37. Domus S. Annæ, La casa de Santa Anna, ahuela [sic] de Christo, en la qual estuuo hospedada con su esposo Iachim..." [Al margen:] Breid. 26. Iul. (p. 29).
"113. Thronvs Salomonis, el Trono de Salomón era un asiento grande de marfil, resplandeciente y guarnescido de oro. Estaua hecho a modo de tribunal, en el remate de arriba labrado de buril y redondo, al qual se subía por seys gradas, y a los extremos dellas auía seys Leones (...)" . [Referencias al margen:] 3 Re. 10; 2 Paral, 9-10; Io 8, an. 5 (p. 77).
"151. Platea Lata, la plaça ancha, que se llamaua también plaça dela puerta de Efraim". [Al margen:] Nehem 3, 8 (p. 95).
"226. Latibvla Apostolorum, éstas son muchas cauernas o cueuas en las quales se dize y sabe por tradición que ocho de los Apóstoles estuuieron escondidos el tiempo de la passión del Señor". [Al margen: ] Breid. 14 Iulij. Sal. to. 10, cap. 1. Pasch. d. 1971 (p. 134).

Así se explican otras ediciones de la obra: la de Pedro Patricio Mey, ed. Roque Sonzonio, 8º mayor, reeditada de nuevo con el Viaje de Jerusalén de F. Guerrero en 1799, Madrid, Benito Cano, Librería de Dochao 8º, XVI-240 pp., 1 plano; y, después, exenta en 1805: Madrid, 8º menor (Palau, ed. 1948, 82); en 1828, 8º menor con plano plegado (Palau, ed. 1948, 82) y s. a: Barcelona, Juan Francisco Piferrer, 8 h, 240 pp., con un mapa.