/fol. aj r/

 Las tres comedias

del facundíssimo Poeta Juan Timoneda

dedicadas al illustre señor don Ximén

Pérez de Calatayú y Villarragut, etc.

Año 1559

 

 

/fol. aj v/

llustre Señor:

costumbran fortuna y naturaleza ser entre sí muy contrarias, porque claro paresce que aquél a quien fortuna le hizo dichoso y rico, naturaleza le haze torpe y rudo. Y, por el contrario, aquél a quien naturaleza hizo de gentil entendimiento y bien acostumbrado, fortuna le haze desdichado y pobre. Pero acontesce que algunas vezes por bien de alguno se hazen amigas, como vemos que lo han sido para con vuestra merced, dándole la una estado y la otra virtud. Y, pues esto es verdad, sin mezcla de lisonja, síguesse que todos le devemos, según el philósopho, honra y servicio. Considerando yo esto, miré si havría entre mis paperes y lazería algo con que servirle, y hallé tres comedias hechas en prosa que penavan por verse ya en la emprenta. Las cuales, por ser nascidas en mi casa, sé que con razón quedarían quexosas si a otro que a vuestra merced les diesse por amparo y protector. Ahí van: yo le suplico las vea y permita que con su favor se impriman, entretanto que otros autores le dediquen obras de más alta suerte, pues de todos los que saben es tenido por un Mecenas.

 Besa las manos de vuestra merced

su criado y servidor Juan Timoneda.

/fol. aij r/

 

 

De Don Diego de la Cueva

en loor de la obra

Soneto

 

  Lector que con cuidado vas buscando
para tu gusto cosas deleitosas,
aquí están estas Tres Comedias muy graciosas
que van nuestros sentidos deleitando.
   En prosa castellana van hablando
sentencias salutíferas famosas,
verás si son, cual yo digo, gustosas
leyéndolas; mejor representando.
  Esto se deve al grande Timoneda,
aquél qu'el verso tiene ya de suyo,
en quien toman lición representantes,
  por quien floresce Turia y su arboleda,
por quien puede avisarse el saber suyo
de ver unos trastuecos tan puxantes.

/fol. aij v/

 

De Phelipe Arcayna

en loor de la obra

Soneto

 

  Antiguamente en Grecia se preciavan,
aquellos que virtudes sostenían,
que por gran don al hijo que tenían
el arte de Poesía le mostravan.
  Homero, ¿tus cantares qué cantavan?
Virgilio, ¿tus primores qué dezían?
Poetas, ¿vuestros versos qué sentían,
sino todo virtud cuanto tratavan?
  Si éstos justamente merescieron
tantos grados de gloria por su verso,
tu prosa, Timoneda, ¿qué meresce?
  Tu nueva luz, tu arte, ¿dó la vieron?
Seguro vas del tiempo qu'es adverso
pues ninguna razón lo compadesce.

 

 

/fol. aiij r/

El Autor a los lectores

 

       

Cuán apazible sea el estilo cómico para leer puesto en prosa, y cuán propio para pintar los vicios y las virtudes, amados lectores, bien lo supo
el que compuso los amores de Calisto y Melibea, y el otro que hizo la Tebaida. Pero faltávales a estas obras para ser consumadas poderse representar como las que hizo Bartholomé de Torres y otros en metro. Considerando yo esto, quise hazer comedias en prosa de tal manera que fuessen breves y representables; y hechas, como paresciessen muy bien, assí a los representantes como a los auditores, rogáronme muy encarescidamente que las imprimiesse porque todos gozassen de obras tan sentenciosas, dulces y regocijadas. Fue tanta la importunación, que no podiendo hazer otra cosa, he sacado por agora, entretanto que otras se hazen, estas tres a luz, es a saber: la Comedia de Amphitrión, la de los Menennos y la Carmelia. Y pues esto yo lo hago por el fin que tengo dicho, creo que todos lo aprovarán por bueno, y si no, la intención me salva.

Valete.