Sponsalia de Amor y Sabiduría,
de Luis Hurtado de Toledo

Revista Lemir nº 2 (1998)


Edición y estudio realizado por Begoña Canosa Hermida
(Universidade da Coruña)
18/1/98

Criterios de la presente edición

Sponsalia de Amor
y Sabiduría,
de quien na-
cieron Agradeçimiento
y Nobleza. Dirigido
al muy illustre
señor


Don Luis de Vargas-Manrrique,
señor de las villas de la Torre y el
Prado. Compuesto en octava
rima por Luis Hurtado de
Toledo.
Año de 1582.


Soneto del author al dicho señor
Don Luis



Quando fue por los dioses acordado [prel.] 1
que Amor casase con Sabiduría,
la pastora Ismenia(1) y muy clara Sophía
buscó entre los humanos su traslado.
Y a vos, aunque a las armas dedicado 5
por aquel parentesco que os tenía
miró en las letras quánto floresçía
vuestro exerçiçio illustre y delicado.
Y en propheçía os a guardado esposa
que qual Minerva os sea compañera 10
de las plantas más nobles deste suelo.
¡Feliçe salga el fruto de tal rosa!
¡Lucina(2) os dé feliçe(a) sementera
y feliçe al coger el Rey de Delo(3)!



Argumento


Como Venus, la diosa çitharea(4), viese a su hijo Cupido (5) en hedad de casamiento(6), temerosa de su daño por ser tan atrevido; ayuntó el consejo de los dioses en los palaçios de Diana y allí les hizo relaçión de lo que pedía. Lo qual por ellos visto, cada uno votando su pareçer le ofreçió una dama para nuera, entre las quales fueron la Fortuna y Fama, Pobreza y Riqueza, la uxsa Calixto y la sacra Diana(b). Al fin Marte, su padre, le propuso a la sabia Minerva. Suçedió al tiempo del desposorio que Atis, la Discordia, levantó(7) a Cupido que con Siches era casado. Provóse lo contrario, por lo qual se çelebró el próspero casamiento y de allí naçieron Agradesçimiento y Nobleza según en nuestra moral poesía será recitado.

Soneto a la sposac de Cupido


Bella Minerva, a quien el sacro choro 5
de nimphas la ventaja a conçedido
que toda hermosura esté en olvido
después que el mundo tiene tal thesoro;
ya el blanco pecho, cabellera de oro(8),
tu gracia y gallardía, a mereçido(9) 20
ser consagrada al tierno dios Cupido,
aunque en otras causase imbidia(10) y lloro.
Estímese de(11) oy más por venturoso(12)
el Amor, pues tu amor le a sujetado,
siendo ya de soltero buelto esposo. 25
Y no piense el Amor ser engañado,
que aunque otro amor uviera más hermoso,
quedará satisfecho con tu estado.



Comiença la Sponsalia de Amor
[fol.186 v.]

La bella esposa del garçón flechero(13), 1
bello galán graçioso y cortesano,
dará favor a un simple ganadero(14)
tocando su çampoña lengua y mano(15)
para contar un caso verdadero, 5
en verso sonoroso y soberano,
del deleitoso yugo que a domado
al niño que mill yugos(16) a quebrado(17).

Viendo Venus, la diosa çitharea,
su hijo Amor de amores ençendido, 10
con armas siempre puesto en la pelea,
el arco muy gastado y destruido,
la rrubicunda faz clara y phebea18,
con barva de varón fuerte y creçido
y que se rrecatavan19 los mortales 15
de velle atravesar por sus umbrales;

ya que las alas eran tan gastadas
que le son en el aire poca ayuda,
las carnes de20 viçiosas muy pesadas21,
las plumas faltas22 por estar en muda, 20
las saetas sin punta, tan quebradas
que no ay alguna que se muestre aguda
por aver dado en duros corazones23
al golpe en muchas damas y varones;

determina de dalle compañía(d) 25
por prevenir a dos inconvenientes:
la muerte de su hijo, que temía
por ofensor de todos los bivientes,
y dar al mundo paz sin(e) más porfía
quitando el sobresalto de las jentes 30
para que Amor enjendre sus amores
lijítimos sin hurto de amadores24.

LLamó luego a Mercurio, el pregonero
del alto consistorio25 del Tonante26,
y embióle por proprio mensajero27 35
del caso entre los dioses importante.
Al qual mandó que vaya muy lijero,
y del nuevo acçidente no se espante.
Mercurio tomó luego el caduçeo28
y el día remató con Imeneo29. 40

[A] Saturno, visabuelo de Cupido30,
citó para escuchar esta embaxada.
Y a Júpiter, su abuelo31, le a leído
la carta que por Venus le fue dada.
El belicoso Marte fue advertido 45
para escojer la nuera que le agrada32.
A Plutón y Neptuno también llama,
y a Vulcano, marido de la dama33.

Estos siete parientes son llamados [fol. 187 v.]
para que al punto34 de la primavera, 50
quando el Aurora(f) adorne sus tocados35,
se hallen juntos do36 la dama espera:
que será en los palaçios consagrados
de la dama de Apolo la montera,
virjen y caçadora37 soberana, 55
llamada la castíssima Diana38.

Esta hermosa hija de Latona
su casa les conçede en este día
para negoçio tal qual se pregona,
aunque al sobrino39 no se lo devía 60
por aver ynfamado su [v]arona(g)
quando a Calipso40, la que más quería,
a Júpiter mostró, y Juno, sañosa,
le convertió la nimpha luego en ossa.

Mas Diana, por verle acompañado 65
con atadura y dulçe casamiento,
a Venus aposenta y le da estrado41,
puesto que muy contrario es su convento43.
Los dioses a Mercurio an escuchado,
y hazen de juntarse juramento 70
en aquella castíssima morada
que estava en esta forma adereçada:

[fol. 188 r.]

Discripçión de la casa y jardín de Diana43


Un campo fértil, verde, umbroso y llano,
de varias florezicas matizado
está en Toledo, do Lusardo44 ufano45 75
alverga y apaçienta su ganado.
De çedro, mirto46, y lauro47 muy galano
está todo este campo rrodeado.
Y aquí ninguna pena no48 se siente
que al coraçón humano le atormente. 80

Allí, los olmos van creçiendo tanto
de las panpíneas vides rrodeados49
que si los ojos a mirar levanto,
según de especular50 vienen cansados,
pareçe que se cubren de quebranto 85
y no se atreven más a ser alçados.
Allí, el alto, sublime çedro y pino51
al çielo se nos muestra ser vezino.

Allí, con su sonora y dulçe lira52
se muestra el rroxo Apolo muy suave, 90
que con ella mitiga toda ira
y su buelo detiene qualquier ave;
aquí el Favonio y Zéfiro53 rrespira54,
-que rruido ni espanto aquí no cabe-
a cuyo son55 se amansan los leones 95
de fuertes y invençibles coraçones.

La idra orrenda, de gargantas llena, [fol. 188 v.]
y las fieras serpientes van dexando
contra los animales su cadena,
sus espantosos silvos mitigando; 100
por la tíbula rroxa y blanca arena
unas con otras andan rretoçando.
Y la caucásea tigre peregrina56
en este campo está mansa y benigna.

Si los ganchosos57 çiervos58 van heridos 105
de las nimphas con yerva vallestera59,
no se quexan ni van dando jemidos;
mas páranse en mitad de la carrera
puniendo al son atentos los oídos
de la boz que da vida [a] quien(h) la espera60. 110
Y las lijeras liebres más que vientos61
se paran a escuchar tales açentos.

La halda62 deste campo çiñe un valle
fértil opimo63 en yervas abundoso64,
que pone grave espanto si a miralle 115
se despliegan los ojos sin rreposo.
Si aquí pudiera al bivo dibujalle
con su inmortal laurel65 y çedro umbroso,
creyera ser de Apeles66 propria mano
o de Zeusis66 la diestra de Silvano68. 120

Agora aquel pintor del ancho suelo [fol. 189 r.]
nos adorne de rrosas, yervas, flores69;
agora se nos muestre turbio el çielo
o azules rrubicundas sus colores;
agora venga manso con buen zelo 125
el mudable dudoso dios de amores70;
agora sea el invierno o el estío,
agora haga calor o crudo frío(i),

agora el importuno Canero71 airado72,
agora Piscis reine, agora Toro, 130
o Júpiter alegre y esforçado,
o Saturno73 melarchia74 con lloro,
agora el mundo esté en próspero estado
o en adverso se pierda su thesoro;
siempre está75 en este valle una frescura 135
con quieta y templada hermosura.

El suelo está esmaltado de erbezillas,
de nuezga76 enrredadora y mirabeles77
que hazen por allí dos mill sendillas
formando mill +cavarias+(j) y doseles78. 140
En cuyo valle hazen maravillas
los semicapros faunos y donzeles79.
Juegan allí los sátiros y silvanos
en su caça y amores siempre ufanos.

Allí, la opaca vid enlaza y ciñe(k) 145
las verdes cañas, cuya compostura
nos fuerça, causa espanto, y nos constriñe
a que digamos ser tal hermosura
de aquélla que las cosas pinta y tiñe.
Hecho80 con propria mano de Natura81 150
para su alvergue y lecho deleitoso
derivando de aquí lo más hermoso.

Un vítreo arroyo claro y christalino
del Tajo82 dulçe sale qual fontana83,
y aquéste rriega el néctar tan divino 155
que beve el sacro choro de Diana.
Es rraro84 este licor y peregrino85
de la jente86 mortal bruta y humana(l),
que quien de casto amor no es coronado
no gustará el licor claro y sagrado. 160

Por do la grama87 está dura y ruidosa,
pasa tan leve y blanda su corriente
que ni saben si es yerva u(m) otra cosa
el agua que derrama aquella fuente.
Si por dicha la yerva tan hermosa 165
pisar quiere algún sabio, [a] el(n) más prudente
-pensando yerua ser sin ser sentida-
los pies le mojará el agua escondida88.

Allí, la muy castíssima Diana [fol. 190 r.]
colgava con sus nimphas mill trofeos. 170
Allí, va publicando la mañana
con rrubios arreboles89 sus deseos.
La Iris rrubicunda verde ufana90
de tripliçe color haze himeneos
quando por mensajera de su diosa91 175
nos viene a publicar alguna cosa.


El palacio


Un palaçio rreal edificado
estava en la ladera del boscaje92.
Las puertas de cristal clarificado,
de çedro las maderas y el umbraje, 180
De jaspe todo el patio era losado,
de oro y fina seda el cortinaje,
en las salas avíe93 camas y mesas,
servidas de mill nimphas y dehessas.

Avíe muchos palaçios y mansiones 185
-distintos en estado sexo y arte,
en un quadro94 habitavan los varones,
de damas se ocupava la otra parte-,
baños, vinos, conservas, colaçiones,
ropas, sillas y aun armas para Marte95 190
donde mudo estará qualquier deseo
y el dote satisfecho de Imeneo.

Venus, la muy hermosa y muy honrrada, [fol. 190 v.]
como aquella que suegra ser espera,
en un estrado rrico era sentada 195
con mill damas de Çipro96 que truxera,
la panífica Çeres97, su cuñada98,
y Palas99 valerosa, la guerrera,
Juno, madre de Venus100, y Latona,
y Çibeles(o), su abuela, Gran Matrona101. 200

De los mares nereidas102 an venido103,
muy hermosas napeas104 de las fuentes,
náyades105 de los rríos, que an salido
por hallarse con todos sus parientes.
Las dríades106 de bosques an traído 205
rramilletes de flores diferentes,
amadríades ponen en frescura
de árboles la casa en hermosura.

Las oréadas, damas muy hermosas,
de los montes truxeron mucha caça107; 210
Las himúnides108 derramando rrosas
de sus prados hinchieron esta plaça.
Las claras limphas109 de aguas olorosas,
cada qual rroçiando con su taça,
todas honrrar a Venus procuravan 215
y su rreal estrado acompañavan.

Unas110 tañían dulçes instrumentos, [fol. 191 r.]
otras cantavan alegres cançiones.
Contavan otros apazibles quentos
los sátiros y faunos111 a montones, 220
dançando con las nimphas sólo atentos
a mostrar sus heridos coraçones.
Todos con alegría deleitosa
hazen fiesta al Amor toda amorosa.

Al tiempo que se estavan solazando 225
esperando de Amor el mensajero,
ya que la Aurora va coloreando112,
sienten venir por un ancho sendero,
al son de una corneta113 rresonando,
el semicapro Pan114 con soplo entero; 230
y con aqueste son les anunçiava
que ya el gran dios de amor çercano estava.



Venida del Amor


Quando entendieron que estava vezino
el poderoso infante que atendían115,
le salen todos juntos al camino: 235
unos saltando, y otros corrían(p)
por ver aquél por quien pierden el tino
aquellos que por sabios se tenían116.
Y veisle aquí do viene, desarmado
quel arco, aljava y flechas a dexado. 240

Con él venía Baco117, muy pujante118, [fol. 191 v.]
con el hermoso Príapo119 dançando.
El ançiano Sileno120 iva adelante
su perezoso asnillo121 apresurando.
Y ansí como llegó el carro triumphante 245
de blancos unicornios122, todo el vando
comiença vn alarido con clamores,
diziendo: «¡biva!, ¡biva el Dios de amores!».

En la cabeça le vi que traía
de oliva y lauro la corona puesta123. 250
Maravillosa allí la compañía,
qué grande novedad podrá ser ésta:
quel arco, aljava y flechas no quería,
ni venda ante sus ojos124 en tal fiesta.
Mas vieron que mostrava el casamiento 255
de paz y amor corona y fundamento.

Imeneo y Saturno acompañados,
Júpiter y Mercurio con Vulcano,
Marte, Plutón, Eolo y sus criados125,
Neptuno y Tajo con el Oçeano, 260
Titán126 y Apolo -en la hedad trocados127-
venían platicando128 mano a mano,
que todos del mançebo eran parientes,
aunque en el rrostro y años diferentes.


Embaxada de venus a los dioses


Entraron en la casa deleitosa(q), 265
en un teatro129 rrico que allí avía,
cada qual en su silla muy preciosa
según la hedad y estado que tenía130.
Venus a tal sazón131, la muy hermosa,
entró con gravedad y cortesía. 270
Dize: «salud eterna os den los hados
padres, suegros, abuelos, y cuñados.

La causa para vuestro llamamiento,
muy illustres señores, sólo a sido
-hablando con devido(r) acatamiento 275
y perdón de Vulcano, mi marido-
para pedir consejo en el asiento
de Cupido, mi hijo tan querido,
pues la hedad y valor y gallardía
pide ya que le demos compañía. 280

El arco con las flechas y el(s) aljava
le dieron para caça entre las fieras
como a niño quel campo tanto amava.
Mas, él tomó la caça más de veras,
que el çielo, tierra, [e] infierno se quexava132 285
de sus flechas agudas y çerteras.
Y no contento de los que sujeta,
entra a buscar do tira la saeta.

Tiénenle por aleve y sospechoso, [fol. 192 v.]
nadie le dexa entrar en su morada, 290
por lo qual bive el moço temeroso
y yo con sobresalto congojada.
Querría para darle algún rreposo,
que le fuese por vos esposa dada,
porque tiniendo proprio su cuidado 295
no sembrará su fuego en todo estado.

Y esta dama que pido para nuera
sea de tal valor y gallardía
qual conviene al mançebo que la espera
que ya se siente lo que mereçía. 300
Y sea natural y no estranjera
de Toledo, donde es la monarchía133,
en cuya tierra exçeden a las diosas
en sabias, agraçiadas y hermosas134.

Osea, qual Ysmenia soberana, 305
a quien mi çetro e dado y hermosura,
y a quien la castidad le dio Diana,
y Juno la rriqueza y la ventura,
Minerva dulçe lengua cortesana,
Palas valor linaje y armadura, 310
que si no fuera tanto su parienta
yo quedara en juntallos135 muy contenta».


[fol. 193 r.]
Respuesta de los Dioses


La caterva136 de dioses, muy attentos
al manso ruego de la madre amada
de aquel perseguidor de pensamientos, 315
se alteran(t) de escuchar tal embaxada.
Levantándose un poco en sus asientos
con habla muy cortés y mesurada
a Saturno, de todos más ançiano,
para que respondiese dan la mano. 320

«Cierto, hermosa, -dize el visabuelo-
que mucho que tenemos entendido
el yerro vuestro137 dar cuydado al çielo
hasta ver en estado al dios Cupido.
La esposa os mostrava el señor de Delo, 325
a cuyos rayos no ay mada escondido,
y de mi voto denle la Fortuna138,
que en el dar y tirar andan a una.

Es hija del Erevo adulterina
y de la Noche, de la luz agena139, 330
naçió sin voluntad de Proserpina;
también Cupido, según fama suena,
que por Marte anduvistes peregrina
quando Bulcano os puso la cadena.
Ansí que me pareçen para en uno 335
si no ay contradictor de aquesto alguno.

Ésta, al dar de los bienes y los males, [fol. 193 v.]
jamás mira al valor, edad ni estado.
Cupido en el tirar de los mortales
no iguala el amador140 con el amado. 340
Y, ansí, pues en destreza son iguales,
vivan con el offiçio que an usado,
que mejor es que dañen una casa,
que no que a dos palaçios pongan brasa».

Júpiter dixo que le pareçía 345
esta sentencia ser muy rigurosa
para la paz que el mundo pretendía,
que antes doblada guerra era dañosa;
y que si el voto suyo se pedía,
él mostraría otra dama para esposa, 350
y aquésta fuese la muy clara Fama141,
libre, moça, ligera y linda dama.

La qual como el esposo va volando
publicando las penas y dulçores142,
tierras, mares, y çielos penetrando, 355
y parirá de Amor çien mil amores.
Y ansí se irá el amor multiplicando,
hinchendo el mundo de sus valedores143,
y llena del amor toda la tierra
nadie se quexará ni tendrá guerra. 360

El padrastro Vulcano dize: «Dueña, [fol. 194 r.]
bien escusada fuera esta embaxada
para no dar de vos nueva rreseña
por la culpa que os hize perdonada.
Mas, si es verdad lo que el rreflán enseña 365
-que tal hija qual madre es mamantada-
si a de bivir con vos la nueva nuera,
basta una meretriz144 o cantonera145.

La ursa146 Calipso le conviene,
que de donzella(u) vino a ser preñada, 370
por la quexa que Juno della tiene
y la jente será de amor vengada.
Que, al tiempo que la esposa se enajene
por seguir la veleta que le agrada,
gustará de la purga el atrevido 375
que a muchos dio, y avrá su mereçido».

Dize Plutón: «Mira, coxo herrero147,
a Venus no tratéis de esa manera,
que alteráis el consejo. Mas yo quiero
daros mejor donzella para nuera: 380
la Pobreza es de padre verdadero,
hija de nuestra Madre la Primera148;
dalde149 aquésta, viéndose cargado,
sólo de trabajar tendrá cuidado.

Y quien amare sólo tendrá aviso(v) 385
de escojer la virtud o hermosura,
según que Amor para mujer la quiso,
sin buscar tanto dote y desventura.
El qual gastado va el hombre arrepiso150
hasta caer de simple en sepoltura, 390
ansí que Amor para tener contento
con Pobreza y trabajo avrá sustento».

Neptuno, como rrico y prosperado,
con ánimo rreal dize: «Señores,
el Amor de Pobreza acompañado 395
muy tarde enjendrará(w) nuevos amores.
Quien quiere amar y quiere ser amado
dones a de trocar por los favores151,
y éstos no puede dallos la Pobreza,
sólo es señora dellos la Riqueza(x). 400

Ésta en mis rreinos anda tan pujante
qual es notorio a todas las rriberas152.
No ay armada153 ni jente que no espante,
ella levanta y baxa las vanderas,
corre dende el Poniente en el Levante, 405
doma todas [las] naçiones aunque fieras.
De sólo lo que anega en mi rreinado
podía ser el mundo rrenovado.

Ésta conviene al moço para esposa, [fol. 195 r.]
porque con sus thesoros satisfaga 410
[a] la jente de su braço tan quexosa
y les dé con que quiten tanta llaga.
Que, aunque la quexa sea rigurosa,
no ay cossa que el dinero no la apaga154.
Ansí que, la Riquezay me pareçe 415
sea su esposa pues que la mereçe».

Imeneo, de bodas deseoso,
a Cupido se muestra más benigno,
y ansí le busca esposa con rreposo
sin que tema de parto adulterino. 420
Dize: «Señores, moço tan hermoso
tal será su planeta qual su signo.
Dentro, en casa, tenéis la mesa puesta,
a Diana le dad, virgen honesta.

Él caçador y ella caçadora, 425
él por amor en fuego inflamado,
ella de casto fuego es la señora155,
y en su templo le tiene conservado.
Si el moço alumbra el alma donde mora,
ella da luz atodo lo criado156. 430
Y ansí, en la noche es luna soberana
y en el día claríssima157 Diana.

Por las rredes do está saldrán amores, [fol. 195 v.]
y Amor de çelos bivirá seguro.
Los hijos serán castos de dulçores 435
y el amor de los dos muy casto y puro.
No temerán sus tiros matadores,
quél será rresposado158 yo lo juro.
Si os pareçe dexadme a mí con ella,
que bien quiera al sobrino la donzella»159. 440

Apolo, que escucha atentamente
el pareçer que avíe dado Imeneo,
inflamado habló y resplasdesçiente160
mostrando por la lengua su deseo.
«¿En qué rrazón señores se consiente 445
que votéis en un caso torpe y feo
lo que a los templos es sacrificado?
¿Puede de algún humano ser usado?

Hijos somos de Iove y de Latona161
Diana y yo de un parto proçedidos. 450
Diéronmez el carro y çetro y la corona162
para dar luz a todos los nacidos.
Sacrificó mi hermana su persona
a los dioses eternos más subidos
votando castidad con sus donzellas, 455
qual son cabe la luna las estrellas163.

Por lo qual, no a lugar el casamiento, [fol. 196 r.]
ni vuestra ley ni orden lo consiente.
[En el] caso [de] quel mundo fuera muy contento,
yo no quiero a Cupido por pariente; 460
acuérdese me tuvo atrevimiento164
tirando a Dafne flecha diferente,
y después, de las hojas de mi dama
dar a sus poetillas gloria y fama165».

Saturno dize: «Hijo muy querido, 465
tal caso no se avíe determinado
ni ninguno de nos [lo] a consentido,
por tanto haz tu pecho rreposado,
menos tengas enojo con Cupido,
que no es entre parientes açertado166. 470
Mira qual perdoné a Titán, mi hermano,
tratándome en prisión como tirano;

y si Júpiter no me libertara,
y yo no le hiziera juramento
que varón hijo alguno no criara, 475
aún agora estuviera en tal tormento167.
Y ansí en comer mis hijos me compara
al año que boltea el firmamento168.
Por tanto, diga Marte que donzella
para su hijo le pareçe bella». 480

Marte, con un valor Robusto y fuerte, [fol. 196 v.]
afirmado en la lança que tenía,
a los dioses habló de aquesta suerte:
«Señores(aa), lo que a mí me pareçía
para quel matrimonio se conçierte 485
que a Cupido, mi hijo, convenía
que a Minerva169 le den, fuerte, avisada,
dama de aguja y pluma y del espada170.


Ésta, en valor, saber y hermosura,
prudençia, esfuerço, bondad y destreza 490
alcança lo que pudo dar Natura;
a mujer y varón en fortaleza;
tiene majestad, desemboltura;
jamás supo su casa la Pobreza;
y si en adversidad se ve algún día, 495
sabrá della sacar su compañía.

Del çerebro de Júpiter críada171
es, y su çiençia tiene rreçebida;
y, aunque de muchos dioses deseada,
no pudo de Vulcano ser avida172. 500
En la laguna tiene su morada
que Tritonica173 llaman, y su vida
es enseñar al mundo çiençia y arte
para que se conserve en toda parte174.

Ésta, señores, pido humildemente(bb) 505
[que] al zagal conçedáis en compañía,
que no avrá alguno que le descontente».
Pues es con igualdad lo que pedía175,
a todos les pareçe conveniente,
ningún voto en contrario pareçía. 510
Buela luego Mercurio donde mora
y veis aquí176 do viene la señora.


Venida de Minerva


Viníen177 con ella Aurora y Galatea178,
Proserpina y Luzina, damas bellas,
Thetis179, Luçindra180, Glauco181 y Amaltea182, 515
muchas nereidas, nimphas y donzellas.
Haziendo campo vienen en pelea
muchos faunos y sátiros ante ellas.
Dize a los dioses con acatamiento:
«Señores vengo a vuestro mandamiento». 520

Júpiter, padre de la linda dama,
le dize: «Hija, está determinado
por todo este consejo, el qual os ama,
de os dar en matrimonio -alegre estado-
con el bello Cupido, cuya fama 525
tiene sujeta todo lo criado.
Y Amor casado con Sabiduría
será sabio el amor que naçería183.

Y si Amor con amores inflamare [fol. 197 v.]
en el mundano suelo alguna jente, 530
verán que es sabio todo aquél que amare;
que Amor no herirá sino al prudente.
Y el hilo durará que començare
con honesta ocasión y conviniente184.
Y si el lasçivo fuere enamorado, 535
no amor, sino torpeza es su ditado.

Por amor seguirán los documentos
de la industria, saber, trabajo y pluma.
Por amor se harán los casamientos
sin cobdiçia mortal que los consuma. 540
De aqueste amor serán todos contentos,
creçerán las virtudes como espuma.
Ansí, vos de amor seréis maestra.
Dezid agora la voluntad vuestra».


Respuesta de Minerva


Minerva dize: «Padre soberano, 545
la çiençia más suprema que e tenido
es la humildad con el querer muy llano,
con lo qual os e siempre obedeçido.
Haze185 lo que mandáis, pues tanto gano
en tener al Amor por mi marido». 550
Oyendo aquesto en boz, todo el senado
dizen186: «Siempre tengáis feliçe estado».


Impedimiento que puso la Discordia

[fol. 198 r.]

Un aire vino turbio y nebuloso
al concluir de aqueste desposorio,
y un grito oyeron bravo y espantoso 555
que dezía: «A los dioses sea notorio
que el dios Cupido, falso y alevoso,
está casado en otro diversorio187
con Siches188, de quien fue primero amigo.
Yo, la Discordia, soy dello testigo». 560

Espantáronse todos desta nueva.
Alterados de oyr tan nuevo caso
dizen: «Quien dio la boz, traiga la prueva
para que aqueste hecho salga arraso189,
porquel190 negoçio sea como deva, 565
y no vamos con él ansí de paso».
Habló Cupido, que callado avía,
bolviendo por su honrra qual devía.


Habla Cupido


Dize: «Señores, la Discordia es ésta,
que Atis191 por otro nombre avéis llamado, 570
chriminosa, cruel y deshonesta,
procura de dañar a todo estado.
Porque no fue llamada en esta fiesta,
aquesta falsedad a levantado;
y el testigo tachado y fementido192 575
jamás en el juizio es rreçebido.

Ya por el claro Júpiter, mi abuelo, [fol. 198 v.]
en el combite del divino coro
fue desterrada del muy alto çielo
quando echó la mançana y poma de oro193; 580
a cuya causa Paris, el moçuelo,
le dió a Venus, mi madre, tal tesoro.
Señor Plutón, ponelda en el profundo,
en perpetua prisión vaya del mundo.

Nunca con Siches en un yugo atado 585
estuve yo jamás, por dos rrazones:
la una, por discordes en estado
-ella mortal, yo Dios de coraçones194-;
la otra, si Apuleyo lo a contado
no es vuestro coronista en sus fiçiones 590
apócrifo sin fe será su cuento,
inventor de finjido casamiento.

Bien me acuerdo esta moça ver perdida
de sus padres un día entre pastores
en el Arcadia195, y dello arrepentida, 595
echo el yerro de amor al Dios de amores,
si ella dize que fue de mí querida
fue por dar escusa a sus errores,
qual suele aconteçer a la hermosura,
que dize el Rey la estima como a esposa. 600

Y por tener tan alto atrevimiento, [fol. 199 r.]
sea qual Ariadne196 en la corona
por estrella y decor del firmamento(cc)
o qual Calipso en la terzera zona.
Y estad çiertos que nunca casamiento 605
celebré pues el mundo me pregona
por moço libre joven y soltero
inçierto de casar aunque çertero».

Todos creyeron esto que dezía
en su desculpa el nuevo desposado 610
y tres testigos dello que traya
-Argos197, Mercurio, y Febo, su cuñado198-
sentençian que se case en este día
con la dama con quien está(dd) tratado.
Luego, con voluntad fuerte y unida 615
diçen el dulçe sí de eterna vida.

Las tres Graçias, hermanas de Cupido199,
ricas joyas le dan a la cuñada:
la Dilijençia un muy rrico vestido,
la Providençia casa muy poblada, 620
la Esperiençia un arnés200 claro y luzido.
Belona201 le presenta rrica espada
y un espejo, memoria muy preçiado,
do ve lo porvenir y lo pasado.

Dale Juno202 de hijos bendiçiones(ee), 625
Çeres, que biva fértil y abundosa,
Venus en los amores y afiçiones203,
Proserpina, belleza204 muy hermosa205;
y Diana eloquente en sus rrazones206.
Palas, que sea en las armas victoriosa. 630
Las nueve hermanas207 fueron las primeras
que a Minerva le dan por camareras208.

Éstas, como donzellas muy prudentes,
entre sí los ofiçios rrepartieron
en lavor y exerçiçio diferentes 635
qual de Minerva bien los aprendieron.
Allí, luego los dioses asistentes
a Venus le rrogaron y pidieron
que biva en otra casa sin su nuera,
porque la suegra es buena estando fuera209. 640

Naçieron del divino casamiento,
unida con Amor Sabiduria,
dos hijos de muy gran mereçimiento
con que el mundo estará como devía.
El varón se llamó Agradesçimiento, 645
porque quien sabe y ama agradesçía.
La hija es la Nobleza, muy amada
de dioses y de hombres deseada.

Aprovecha la historia y desposorio [fol. 200 r.]
para que Amor se junte con Prudençia 650
apartando el lasçivo y transitorio
que mata el cuerpo y daña la conçiençia210.
La causa desta obra sea notoria
que fue la hermosura y exçellençia
de la bella Minerva y su velado 655
las faltas perdonad a Luis Hurtado


Laus deo semper et ubque gloria