Otro romance de Juan Manuel.

Gritando va el caballero
publicando su gran mal
vestidas ropas de luto
enforradas en sayal
por los montes sin camino
con dolor y sospirar
llorando a pie descalzo
jurando de no tornar
a donde uviesse mujeres
por nunca se consolar
con otro nuevo cuydado
que le hiciese olvidar
la memoria de tu amiga
que murió sin la gozar
va a buscar las tierras solas
para en ellas habitar
en una montaña espessa
no cercana de lugar
hizo caía de tristura
que es dolor de la nombrar
de una color amarilla
que llaman desesperar
paredes de canto negro
y también negra la cal
las tejas puso leonadas
sobre talladas de pesar
el suelo hizo de plombo
porque es pardillo metal
las puertas chapadas dello
por su trabajo mostrar
y sembró por cima el suelo
secas hojas de parral
cuando no se esperan bienes
esperança no ha de estar
en aquella casa cicura
que hizo para penar
hace más estrecha vida
que los frayles del paular
que duerme sobre jamergos
y aquellos son su manjar
lo que llora es lo que vive
y aquello toma a llorar
no más que una vez al día
por más se debilitar
del color de la madera
mando una pared parar
de muy blanco alabastro
hizo labrar un altar
con cam fosa betumado
de raso blanco frontal
puso el bulto de su amiga
en él para le adorar
el cuerpo hizo de plata
el rostro de fino cristal
un bital vestido blanco
de damasco singular
mongil en blanco sendal
sembrado de lunas negras
señal de casta final
y en la cabeza le puso
una corona real
guarnecida de castañas
cogidas del castañar
lo que dice la castaña
es cosa muy de notar
las cinco primeras letras
el nombre della sin par
y murió de veinte años
por más lástima dejar
la su gentil hermosura
quien la supiese lobar
ques mayor que la tristura
del que la mandó pintar
y en lo quel passa su vida
es en la siempre mirar
cerró la puerta el placer
abrió la puerta el pesar
abrióla para que entrasse
más no parase tornar
Deshecha.
No quiero mundo huir
otra vida que me plega
pues tu vida es el morir
que nos mata con soffrir
el esperanza que es ciega
la vista clara se mega
y la cordura
donde tu deleyte llega
de tristura.

Fin