Miguel de Vargas, Verdadera y copiosa descripción de la insigne ciudad de Valencia, Valencia, 1592

 

 

Criterios de edición

 

Para la realización de esta edición de la Verdadera y copiosa descripción de la insigne ciudad de Valencia se ha utilizado el ejemplar de la Biblioteca de El Escorial con la signatura 112-11-53.

 

 

 

Para la transcripción del texto hemos seguido los siguientes criterios:

1)      Modernización de la puntuación, de la acentuación y uso de mayúsculas según la normativa actual.

2)      Desarrollo de las abreviaturas en cursiva.

3)      Se separan usando apóstrofe las palabras aglutinadas. Ejemplo: quel  por qu'el, ques por qu'es, etc. También se separan las contracciones propias del siglo XVI. Ejemplo: della por d'ella. Se separan sin más las palabras aglutinadas que no implican pérdida de fonema.

4)      Modernización de las grafías según los siguientes valores:

i)        u y v se transcriben según su valor: vocálico en u, consonántico en v.

ii)      i y j se transcriben según su valor: vocálico en i, consonántico en j.

iii)    La <s> larga se transcribe como una <s> corta.

5)      Señalamos la confusión presente entre los fonemas alveolares: el lateral /l/ y el vibrante /r/ a pie de página.

6)      Se corrige las faltas de ortografía en cursiva.


 

 

/[A1 r]/

VERDADERA

Y COPIOSA DESCRIPCIÓN

de la insigne ciudad de Valencia, donde se

cuentan las cosas más señaladas de ella, con la

entera noticia de sus nombres, fundación y con[-]

quista, sin otras muchas curiosidades antiguas

y modernas. Puesta en verso castellano a

modo de romance por Miguel de

Vargas, estudiante valenciano

ausente de su patria.

Año 1592

 

CON LICENCIA

Impressa en Valencia, por Gabriel

Ribas. Año 1952

 

 

/[A1 v]/

/A2 r/

Noble ciudad deleytosa,

nido antiguo de romanos,

a quien tu nombre de Roma

por el de Valencia has dado,

fundada por tu rey Romo[p1] [1]

que tuvo de España el mando.

Dicha Idrópolis un tiempo

por los albañares tantos,

y aguas qu'en pozos recoges

para el menester humano,

y a quien los fuertes Cipiones[2]

de nuevo reedificaron,

después que fue de Sagunto,

tu vezina, el fiero estrago,

porque en lugar d'ellas fuesses

la enemiga de Cartago.

Puesta sobre un ancho suelo

fértil, saludable y lleno

de la citerior España,[3]

el más rico y el más sano,

do[4] antés que tu blanco Turia

dé tributo al mar cercano,

ceñido de verdes ovas

y en su urna reclinado,

hermosea sus riberas,

riega tus amenos campos,

poblando tus bellas huertas

y jardines regalados

de plantas, árboles, frutas

que dan perpetuo verano

/[A2 v]/                                              y de quantas flores Flora[5]

tuvo en su vergel más caro.

También el benigno cielo

te ha sido clemente y largo,

en que te dio el quinto clima[6]

de los siete el más templado,

cuya elevación del Polo

es de treinta y nueve grados

debaxo del Escorpión,[7]

casa de Marte esforzado,

que te hazen ser templada

y a tus hijos bien templados,

pues que produzes varones

fuertes y de ingenios raros.

Ya muero por verte y verme

en tu seno regalado,

donde el ser he recebido

con que me he valido y valgo,

aunque de tu amparo y sombra

mis hados me desterraron.

Recibe ya, dulce madre,

a tu hijo en tu regaço,

pues sueles ser natural

para con el más estraño.

Tú, que conquistada fuiste

por el rey don Jaime[8] el santo,

rey de reyes valerosos,

luz de aragonés bando,

d'el sitiada con esfuerço,

d'el rendida por milagro

/A3 r/                                                con sus fuertes caballeros

que a ganarte le ayudaron,

de cuyas illustres cepas

tales sarmientos quedaron

que son oy en sangre y hechos

más que griegos y troyanos.

¡Quién viesse tus altas torres

puertas, puentes, muros altos,

que no fueron más costosos

los que labraron los partos;

y tu sumptuoso templo,

su cimborio y campanario,

a cuya labor no llegan

los obeliscos nombrados;

y sobre al altar mayor

de plata fina un retablo,

qual le pudiera haver hecho

Fidias[9] en marfil o en mármol,

con tal coro y ornamentos,

tal custodia y tal sagrario,

que frisan con la riqueza

del templo del rey más sabio;[10]

y entre mil santas reliquias

la del cáliz soberano,

donde el Redemptor del mundo

nos dio su liquor sagrado,

que es causa qu'el templo sea

milagro en el orbe octavo,

do los officios divinos

a tal fineza llegaron

/[A3 v]/                                           que solo en esto compite

con Roma y con el primado!

Ya me parece estar junto

al convento soberano

de los padres Dominicos

en púlpito celebrados,

cuya santimonia y letras

son un milagroso espanto,[11]

donde está la celda santa

de tu buen propheta amado,

tu gran Vincente Ferrer,[12]

cuyo apostólico vaso

de dotrina y santidad

en la iglesia valió tanto

quanto están por todo el mundo

conocidos sus milagros,

por quien tienes mayor lustre

con su hábito y çapatos

que las que tienen de reyes

las coronas y los mantos.

Mas ya que no mereciste

gozar por nuestros pecados

de su entero y santo cuerpo,

con razón canonizado

por tu buen papa Calixto,[13]

ya por el prophetizado,

Dios permitió que tuviesses

los de tus dos valencianos,

Micón y Beltrán benditos,

dos Antonios, dos Hilarios,

/A4 r/                                                sequaces del gran Vincente

y en vida y hábito hermanos,

cuyas almas siempre ruegan

a Dios por tu buen estado.

Y otro Vincente tuviste,

patrón también soberano,

lustre de Aragón y tuyo,

en quien el cruel Daciano[14]

empleó todas las suertes

de martirios inhumanos,

hasta que vertió su sangre

y hubo con ella regado

tus plaças, calles y templos,

de quien quedan consagrados.

Ya temo no pueda ver

tanto lo [que] desseo y amo,

aquel celestial convento

de religiosos dechado,

del nombre del Salvador

tenido y reverenciado,

que al seráphico Francisco[15]

dignamente dedicaron,

famoso por su trascoro

con tales libros de canto,

qu'el concierto y pulicía

y el modo de conservarlos

son de tanto ingenio y arte

que al gran Felipe admiraron,

do entre otros hijos suyos

que dieron olor de santos

/[A4 v]/                                              está el cuerpo de tu humilde

Nicolás Factor,[16] retrato

del de Assís, como él lo ha sido

de Christo Crucificado.

¡Quién viesse la casa illustre

y convento autorizado

do el Gerónimo divino

se obedece con recato,

que es de reyes su apellido

y del archángel más alto,

do jaze en túmulo digno,

con pompa y real ornato,

un ramo del real tronco

de reyes napoletanos,

cuyos hechos, sangre y letras

a muchos sobrepujaron,

con quien Calabria se honrra

y aún tu reyno queda honrrado

des[de]'que en sus felices días

te governó con aplauso,

llorado de gente illustre

y de tu pueblo llorado,

viendo que con él perdían

todo su lustre y amparo!

¡Viésse yo la Real casa,

convento de mercenarios,

nombrado el Puig de Valencia

como el de Francia nombrado,

distante de ti tres leguas,

camino apazible y llano,

/A5 r/                                                so[17] invocación de la Virgen

que parió Nuestro Reparo,

por su muy devota imagen

con la del Hijo en sus braços,

que debaxo una campana

allí se halló por milagro,

descubriéndola de noche

con luzes el cielo claro,

al tiempo qu'en tu conquista

tu Rey te corría el campo!;

y a quien los que en mar navegan

están contino invocando

en medio de sus tormentas

y de golfos y contrarios,

y en quien hallan refrigerio,

ayuda, puerto y descanso

los que de grandes peligros

por medio d'Ella escaparon

de infortunios de la tierra

y marítimos naufragios,

do vienen a hazelle gracias

de las que d'Ella alcançaron,

dexando el famoso templo

de mil despojos colgado;

donde quiso Dios llevarse,

por mejorarle de estado,

después de haberte regido

tres felicíssimos años,

al eroico don Alfonso

de Aragón,[18] príncipe claro,

/[A5 v]/                                            de Segorbe y de Cardona

duque y varón señalado,

como lo fue en la pelea

con tu pueblo conjurado,

de quien alcançó victoria

con desnudo y fuerte braço

qual un segundo Aníbal[19]

en los saguntinos campos,

donde queda por trofeo

la cruz, memoria del caso,

cuyas reales entrañas,

que tan pías se mostraron

con esta su santa casa,

en ella también quedaron

llevando el cuerpo a Poblete,

casa real de Bernardos,

do reposa dignamente

en su tumba embalsamado

entre sus ínclitos padres

y reyes antepassados,

dexando, en essa corona

del aragonés estado

con su lamentable muerte,

triste y doloroso llanto

y perpetuo desconsuelo

en nosotros, sus criados.

Mas ¿quién no dessea ver

treinta monasterios santos,

que de frailes y de monjas

tienes en cerrados claustros?

/A6 r/                                                Dominicos y Franciscos,

Carmelitas, Trinitarios,

Gerónimos Agustinos,

Mínimos y Mercenarios

los Bernardos y Benitos,

los Cartuxos y Descalços,

cuyas yglesias y celdas

son de la gloria un traslado.

Y aquellas doze parrochias,

cuyos templos consagrados,

ornato y culto divino,

clerezia y dulces cantos

mueven tu devota gente

a ser d'ella visitados

con la pía devoción

que de niñez professaron,

y aun puede qualquier d'ellas

ser cathedral de un prelado.

Al fin, entre cofradías

y otras yglesias que callo,

son todos ciento y diez templos

donde es Dios reverenciado.

No muera yo sin que vea

dos presidios soberanos

puestos en debido sitio

para defensa y reparo,

del doméstico enemigo

y de vezinos contrarios,

donde tienes alojada,

en nombre del rey más alto,

/[A6 v]/                                            la luzida compañía

del gran capitán Ignacio,[20]

el que la juntó en su tiempo,

como platico soldado,

para más gloria de Dios

y bien del pueblo christiano,

al tiempo que armó Luthero

contra el católico bando,

porque entendiesse el maldito

que ya tenía un contrario,

que a la militante yglesia

defendía con su braço

y la libraba del suyo

atrevido y temerario.

Y después que el Rey de vida

le dio el eterno descanso

dexó que la gobernassen

sus tinientes esforçados,

donde está nuestra defensa

contra el impío luterano

y donde más se exercitan

las armas contra el pecado

en las batallas campales

y en desafíos cerrados,

cuyo esfuerço combatido

con minas y con assaltos

del poderoso enemigo

jamás será derribado,

qu'el general Redemptor

la provee y tiene a cargo,

/[A7 r]/                                             y de ordinario le envía

socorros extraordinarios

con que alcança de enemigos

despojos nunca pensados,

y en los fines de la tierra

se suena su nombre claro,

la qual fue profetizada

por tu patrón y abogado,

entre otras cosas que escribe

en su espiritual tratado.

¡O, si entrasse en tus collegios

y en el nuevo seminario,

y en las famosas escuelas

do la leche que he gustado

vale más que la que dieron

las Athenas y el Parnaso,

do se veen nuevamente

Nebrissas,[21] Quintilianos,

Demóstenes, Cicerones,

Plautos, Terencios, Menandros,

los Homeros y Vergilios,

los Livios y los Plutarcos,

los Themistios y Porfirios,

los Platones y Alexandros,

Aristóteles y Euclides,

Tolomeos con Aratos,

Hipócrates y Galenos,

Dioscórides, Theofrastos,

Plinios, Mesues, Serapiones,

con Guidos, Vigos y Falcos,

/[A7 v]/                                           Geberos y Paracelsos,

los Falopios y Vesalios,

Gracianos y Salicetos

con los Bártulos y Baldos,

los Thomases, los Escotos,

Chrysóstomos y Bernardos,

los Orfeos y Anfiones,

los Apeles, los Parrasios,

y al fin de todas las artes

los más doctos y esmerados!

¡Quién pudiera hallarse dentro

d'esse tu Real palacio,

con quien igualar no pudo

el de Medos celebrado

en edificio y grandeza

en huertas y estanques claros,

cuya fábrica al gran Turia

tiene tan maravillado

que al punto que le descubre

corre sesgo, alegre y manso

y con él sus ninfas bellas

le loan con dulces cantos!

Desseo ver tu Albufera,

estanque más señalado

qu'el de Iseo y de Perusa,

qu'el Fucino y qu'el Benaco,

con tantas diversidades

de aves bellas y pescados

quantas puede dar la tierra

y quantos el mar salado.

/[A8 r]/                                             ¡Quién gozasse del deporte

de la deesa a su lado,

tan llena de alta maleza

quanto de animales varios,

más famosa que la selva

de Yda ni bosque Idalio,

do se halla el blanco cisne

con el francolín pintado,

las çarcetas y perdizes,

garçotas, grullas, lavancos,

los conejos y las liebres,

los javalís y venados,

donde se buela la garça

con sacre o neblí templado,

recreo a nobles devido,

para los demás vedado!

Ya quisiera ver la casa

de tus nobles diputados,

qu'es tal su magnificencia,

tales sus thechos dorados,

que vence en la obra y arte

a la más rica del Cayro,

y entre otras curiosidades

tiene al vivo retratado

de mano de un hijo tuyo,

nuevo Apeles[22] valenciano,

a tu gran conquistador

glorioso y afortunado,

el que te pobló de fieles

y te libró de paganos,

/[A8 v]/                                            con su ceptro y su corona,

su cadena y real manto,

que obliga a quantos le miran

hazelle el devido acato.

Y aun d'esta casa a nacido

otra que tiene a su cargo,

llena de todas las armas

que en las batallas usamos,

con que estás bien defendida

de enemigos y contrarios,

y no la ay en toda España

otra con tal aparato,

porque pueden salir d'ella

doze mil hombres armados,

donde ay luzidos arneses,

picas y lanças y dardos

con espadas y rodelas,

yelmos, escudos, venablos

y ballestas y alabardas

con yerros açicalados;

caxas, pífanos, trompetas

que animan a los soldados

con un fuerte cavallero

grande, artificioso y llano;

las pieças de artillería

con sus artilleros sabios,

arcabuzes y mosquetes

y cañones reforçados,

falconetes y esmeriles,

tiros gruessos aprestados;

/[A9 r]/                                             mill bélicos instrumentos

para infantes y cavallos,

con que siempre estás a punto

para qualquiera rebato.

Pues, tu illustre casa y rica,

trasunto de aquel Senado

que al mundo mandó en un tiempo

con saber y esfuerço raro,

donde están por sus paredes,

con mano sutil pintados,

los hechos y estratagemas

de tu Rey y sus vassallos,

y cómo le dio el rey moro

tus llaves arrodillado

con mil gloriosas victorias

que alcançó de los paganos,

do los padres que te rigen,

que sueles nombrar jurados,

te gobiernan con tal tiento

y velan con tal cuidado

que tu república iguala

a la de Platón el sabio.

Y de la Audiencia Real

el tribunal encumbrado,

modelo de quanto escribe

el grande Justiniano,[23]

do están siempre los oydores

a la justicia encarados,

assí en los casos civiles

como en criminales casos,

/[A9 v]/                                           donde premian a los buenos

y castigan a los malos,

con que atajan de contin[u]o

muertes y robos y daños,

y viven en paz tus hijos

de mil vicios reformados.

Ya desseo verme en medio

de tu abundante mercado,

compendio de quantas cosas

naturaleza a formado;

dicho con razón de todos

el jardín de todo el año

por estar contin[u]amente

tan lleno y tan adornado

de flores, frutas y yerbas,

drogas, dulçuras, regalos,

de toda suerte de caça

desd'el conejo al venado,

y assí también de las aves,

de la codorniz al pavo,

y de quanto pedir pueda

el gusto y desseo humano,

tanto que no tiene par

en todo lo que ay poblado.

¡Quién llegasse a ver de cerca

la lonja del común trato,

semejante en su manera

al romano amfiteatro,

cuya estraña architectura,

columnas, techos labrados,

/[A10 r]/                                            pieças ricas, fuentes, puertas,

aldabas, pinturas, arcos,

parece que representan

la casa del Febo[24] claro!

¡Quién me diera nuevo aliento

y espíritu levantado

para cantar como devo,

ya que como puedo canto,

de tu Ospital general

por el mundo tan sonado,

hecho a quadras con columnas,

edificio a lo romano,

tenido por el mejor

entre los más señalados

por ser de gran magestad,

muy limpio y desabahado,

rodeado de jardines

que buelven el ayre sano;

la fragancia de sus flores,

de plantas y árboles varios,

el qual con tener de renta

solos quatro mil ducados,

son tan largas las limosnas

de tu reyno y ciudadanos

que conforme los que gasta,

que son treynta mil cad'año,

se conoce claramente

ser un perpetuo milagro,

do ay más de trezientas camas

para los pobres cuytados,

/[A10 v]/                                            a quien Christo, padre d'ellos,

nos dexó en el mundo a cargo,

donde acuden los enfermos

de fiebres atormentados

y otros de lepra y de bubas

con mil accidentes varios;

y para pobres heridos

un salutífero quarto,

otro de convalecientes

y otro de pobres honrrados,

cincuenta jaulas de locos

y otros simples mentecaptos,

y una casa do exercitan

el más noble y mayor acto

de caridad que en la tierra

ha visto pueblo christiano,

y es que a los niños de teta

que nacen tan desdichados,

que aquellas que los parieron

los echan por no criallos

allí se les dan los pechos

que sus madres les negaron.

Donde es de ver el  concierto

y el orden de remediarlos

assí para lo divino

como para lo humano

por sus administradores

y cuydadoso clavario,

que de zelosos y píos,

y en caridad inflamados,

/[A11 r]/                                            proveen con diligencia

quanto veen que es necessario

para curarles el alma

con clérigos dedicados

para aqueste ministerio

do assisten con su vicario.

También con físicos doctos,

cirujanos, boticarios

y mugeres y officiales,

que cada qual con su cargo

les procuran la salud

con remedios y regalos,

con presas y cordiales

y con caldos reforçados

con alcorças y conservas,

confituras y bocados,

con tal caridad y zelo

qu'es impossible contallo,

y por esto te sustenta

Dios en tan dichoso estado.

No menos te hazen famosa

tus artificiosos baños,

de más salud y limpieza

para dolientes y sanos

que las naturales thermas

del territorio Bayano,

ni las estufas de Flandres,

saudatorios o hypocaustos.

Tus passeos y salidas,

do salía passeando,

/[A11 v]/                                            tan vistosas son y amenas,

los huertos tan regalados,

de tus granjas y alquerías

son los deportes tan varios

que solo en pensar en ellos

mi alma se esta alegrando,

do se veen aquí violetas,

allí rosas y amarantos;

aquí los mirtos y cidras,

allí palmas y mançanos;

aquí el jazmín y mosqueta,

allí el limón y naranjo;

aquí los sauzes floridos,

allí al apolíneo lauro;

aquí el clavel y albahaca,

allí el lirio azul y el blanco;

aquí cepas que distilan

el dulce liquor de Baco,

allí el árbol cuyo fruto

bolvió Tysbe colorado;

aquí el de Ércules querido,

allí el de Minerva amado;

sin mil otras yervas bellas

de mil dolencias reparo

y los frutos y cosechas

de toda semilla y grano,

y la mucha y rica seda

con el açúcar preciado

con que bastece tu reyno

a muchos reynos estraños.

/[A12 r]/                                           Y el murmurar de las aguas

del mar los embates blandos,

del ruyseñor y otras aves

los cantares acordados,

son bastantes a quitar

del más triste y enfadado

todas sus melancolías

y a suspender sus cuydados,

tanto que piensan algunos,

y no reciben engaño,

que si campos huvo Elísios

sin duda lo son tus campos.

Y el más gustoso passeo

es el camino del Grao,

que va a dar a la ancha playa

que esta de ti tres mil passos,

la qual por ser mal segura

te assegura de cossarios;

bien que de naves cargadas

de mil provechosos cargos

eres siempre visitada

por los marítimos tratos;

y aún d’ella estás proveyda

de mucho y muy buen pescado,

porque no te falte cosa

de quantas Dios ha criado;

do es de ver los coches ricos

por la ribera triscando,

y dentro, las damas bellas

oscureciendo el sol claro,

/[A12 v]/                                            que de la madre de amor

parecen bivos retratos,

cuyos ínclytos loores

no emprenderé de contarlos,

pues ni ellos ni su hermosura

caben en mi humilde canto.

Perdona, amada ciudad,

si cortamente te alabo,

pues no es possible escrivir

tus grandezas hasta el cabo,

aunque las hermanas nueve[25]

lo tomaran a su cargo.

Recibe el largo desseo

y perdona el breve canto;

breve si con tu valor

es medido y comparado;

el qual con esta razón

le concluyo y le remato,

que lo mejor de la tierra

en ti sola está cifrado,

y callo por no cansar

y no porque yo me canso.

 

V. Petrus Joannes Assensius

LAVS DEO.

 

 

 



[1] Rómulo (mitología), en la mitología romana, fundador y primer rey de Roma. Él y su hermano gemelo, Remo, eran hijos de Marte, dios de la guerra, y de Rea Silvia, también llamada Ilia, una de las vírgenes vestales.

[2] Familia de la Antigua Roma entre los que destacaron:

- Publio Cornelio Escipión, llamado el Africano.

- Publio Cornelio Escipión Emiliano, Numantino, hijo (por adopción) del anterior.

- Publio Cornelio Escipión Nasica.

[3] Hispania Citerior (la más cercana geográficamente a Roma, que comprendía el este y noreste peninsulares).

[4] do. adv. a donde, donde, de donde | dó: interrog. a dónde, dónde, de dónde.

[5] Flora, en la mitología romana, diosa de las flores y del tiempo primaveral. Su festival, las Floralias era de espíritu lujurioso y abarcaba espectáculos y cacerías de animales en el Circo Máximo. A Flora se la representa como una hermosa doncella, adornada con una corona de flores.

[6] "El quinto clima es de la mesma línea ecuatoria del día. E esto es a treinta e ocho grados e medio. E de la una parte e de la otra el mayor día es de quinze horas e el menor de nueve horas. E comiença en oriente. Tiene el mar Caspio e parte de Siçilia e parte de Armenia; passa los montes Caranios e parte con Galilea. En la cuarta parte tiene a Samaria e al monte Carmelo; viene fasta el mar Mediterráneo e a la isla de Sardinia e da en Cartagena. E toma parte de Numedia e ansí va por Urgitania e por las villas del mar Mediterráneo fasta el Occéano, donde se acaba. E ha en este clima 2866 2/3 millas, en andadura de 143 días e más dos terçios." Seudo-Enrique de Villena, TRATADO DE ASTROLOGÍA www.revistaazogue.com/villena.

[7]  Escorpión (astrología), octavo signo del zodíaco, simbolizado por un escorpión.

[8]  Jaime I el Conquistador (1208-1276), rey de Aragón (1213-1276), protagonista de la incorporación a sus dominios de Mallorca y del reino de Valencia.

[9]  Fidias (c.490-c.430 a.C.), escultor griego del periodo clásico, destaca por su exquisita perfección en el tratamiento de la forma, el volumen y la expresión de sus esculturas.

[10] Salomón, tercer y último soberano del bíblico reino unificado de Israel (c. 970-931 a.C.).

[11]  espanto. m. admiración, miedo

[12] San Vicente Ferrer (1350-1419), religioso y teólogo español que tuvo gran influencia en el destino de la Corona de Aragón y en el desarrollo del Cisma de Aviñón, por su defensa del papa Clemente VII frente al romano Urbano VI.

[13] Calixto III (1378-1458), papa (1455-1458) que dirigió la cruzada para recuperar Constantinopla de los turcos otomanos, que habían tomado la ciudad en 1453.

[14] Daciano, delegado en Hispania del emperador romano Diocleciano (245-313),

[15] san Francisco de Asís

[16] Beato Nicolás Factor (1520-1583), nació en Valencia en la festividad del Príncipe de los Apóstoles

[17] so. 1. prep. debajo, debajo de |2. adj. señor|3. pos. su, suyo, suya.

[18] Alfonso II el Casto (de Aragón) (1154-1196), primer monarca de la confederación catalano-aragonesa conocida como Corona de Aragón (1162-1196).

[19] Aníbal (247-182 a.C.), general y político cartaginés, hijo de Amílcar Barca, cuya marcha sobre Roma desde Hispania a través de los Alpes entre el 218 y el 217 a.C. sigue siendo una de las hazañas más grandiosas de la historia militar.

[20] San Ignacio de Loyola (1491-1556), sacerdote español fundador de la Compañía de Jesús, orden religiosa de la Iglesia católica más conocida por el nombre de jesuitas que reciben sus miembros.

[21] Nebrijas

[22] Apeles (finales de 352-308 a.C.), pintor griego y uno de los artistas más célebres de la antigüedad.

[23] Justiniano I (482-565), emperador bizantino (527-565) que extendió el dominio de Bizancio en Occidente, embelleció Constantinopla y completó la codificación del Derecho romano.

[24] Los antiguos utilizaban este nombre con relativa frecuencia para nombrar a Apolo. De hecho, según cuenta Ovidio, Febo es el propio dios Apolo cuando personifica al Sol.

[25] Musas, en la mitología griega, nueve diosas e hijas del dios Zeus y Mnemosine, la diosa de la memoria. Las musas presidían las Artes y las Ciencias y se creía que inspiraban a los artistas, especialmente a poetas, filósofos y músicos. Calíope era la musa de la Poesía épica, Clío la de la Historia, Euterpe de la Poesía lírica, Melpómene de la Tragedia, Terpsícore de la Música y la Danza, Erato de la Poesía amorosa, Polimnia de la Poesía sagrada, Urania de la Astronomía y Talía de la Comedia.


 [p1]