Musquera, Xavier

El secreto del pergamino

Barcelona, Arborliber, 2004

Málaga, Corona Borealis, 2008 (cito por esta edición)

Xavier Musquera nació en Barcelona en el año 1942 y falleció en el año 2009. Dibujante, investigador y periodista, ha colaborado asiduamente en publicaciones como Karma-7, Más Allá, Año Cero, Enigmas, Vivir la Arqueología, Historia de la vieja Iberia y National Geographic. Sus trabajos han sido publicados en Inglaterra, Bélgica, Francia, Holanda y Alemania. Su interés por la arqueología, la historia y los enigmas del mundo, le han convertido en uno de los más prolíficos escritores sobre estas materias.

El secreto del pergamino (2004)

Una mañana en la que despierta demasiado tarde como para acudir a la Universidad, Corinne se dirige a los Museos Reales del Arte y de la Historia para compilar datos para su futura tesis. Mientras examina un documento del siglo XIII, el calor de la luz hace aparecer sobre el texto una combinación de ocho números que se mantenía oculta. Ayudada por Yves y Paul, y aprovechando el tiempo libre que le permiten sus estudios, Corinne intentará desentrañar los misterios del código hallado, sin saber que sus pasos están siendo seguidos de cerca por el Mossad y que la investigación que se traen entre manos puede despertar fantasmas dormidos. A pesar de que haya quien intente disuadirlos de seguir adelante, visitando a cabalistas e historiadores e indagando en libros extraños, los tres jóvenes entrarán en contacto con los misterios y el simbolismo de la Orden del Temple, la herejía cátara y el ocultismo nazi, hasta que el período de vacaciones les anime a culminar su búsqueda en el Midi francés, donde cátaros y templarios dejaron su impronta, y donde se encaminaron los pasos de Otto Rahn. Presintiendo que el final de su aventura se halla próximo, aunque aún no hayan conseguido nada tangible, el encuentro con Janinne en Ussat les hará comprender el valor interior del camino emprendido, mientras que las revelaciones de Joseph Schwarberg los convencerán para no dar ni un paso más: las averiguaciones realizadas los están llevando tras las huellas del tesoro escondido por los nazis al finalizar la Segunda Guerra Mundial, y será competencia de los organismos internacionales continuarlas, con el fin de no provocar tensiones cuyas consecuencias pueden resultar desastrosas.

Novela de indagación histórica

Orden del Temple Cátaros Cábala-Gematría Alemania nazi Santo Grial Midi Francés (fortalezas cátaras) Literatura templaria-El enigma sagrado Esoterismo Otto Rahn-Cruzada contra el Grial Organizaciones (Mossad) Texto medieval (manuscrito del siglo XIII con mensaje cifrado)

Entre sus títulos publicados destacan La espada y la cruz, La vía iniciática, Asturias mágica, Cátaros, el secreto de los últimos herejes, El despertar del hombre, El triunfo del paganismo y Un viaje por la historia de los templarios en España. Inclusión de ilustraciones

Corinne

Estudiante de Historia del Arte en la Universidad Católica de Lovaina. Educada con esmero en los mejores colegios, Corinne sufre por la separación de sus padres. La clave numérica hallada mientras recopila información para su futura tesis, sin embargo, colocará sus problemas familiares en un segundo plano. Tan inteligente como atractiva, a lo largo de sus descubrimientos quedará vinculada sentimentalmente a Paul.

Yves

Estudiante de Filosofía en la Universidad Católica de Lovaina. Yves, todo ironía y buen humor, tiene fama de crédulo por haberse interesado por los fenómenos paranormales, por lo que será el primero a quien Corinne narre su descubrimiento. Dudará en continuar con las pesquisas, pues siente que encierran peligros ignotos, pero se mantendrá hasta el final con Paul y Corinne, por la que se siente atraído.

Paul

Estudiante de Antropología en la Universidad Católica de Lovaina. Paul es un joven serio y aferrado a sus valores, con la virtud de tener siempre en la boca la palabra exacta. Reacio a fantasear con misterios, no sabrá nada del hallazgo de Corinne hasta que las pistas sean más sólidas. Marcado por una dolorosa experiencia pasada de desamor, a lo largo de las indagaciones irá mostrando sus sentimientos hacia Corinne.

Kurt Timmermans

Experto cabalista con el que los jóvenes contactarán gracias a la mediación del rabino Gert. Judío israelí, Kurt perdió a sus padres y a su esposa durante el exterminio nazi. Antiguo agente del Mossad, continúa colaborando con la organización, y seguirá de cerca los progresos de los chicos, por los que siente una profunda simpatía y a los que intentará disuadir de seguir con las indagaciones.

Eric Kauffman

Propietario de la librería Osiris, en la que Corinne, merced a sus encantos, obtendrá libros imprescindibles para la investigación con oportunos descuentos. Personaje inquietante y sórdido, Kauffman, a quien la belleza de la muchacha no resulta indiferente, simpatiza con las ideologías fascistas y de extrema derecha, de cuya historia y enigmas sabe mucho más de lo que afirma.

Janinne

Dueña de una librería en Ussat en la que tiempo atrás se juntaban estudiosos de la herejía cátara. Aunque ya retirada, Janinne posee valiosos conocimientos sobre las cuevas y refugios de la zona que con una amabilidad inusual cederá a los jóvenes, poniéndoles en contacto con Alain, perfecto guía que los acompañará. Con su gran sabiduría, Janinne les hará comprender que su búsqueda debe ser un camino interior.

Joseph Schwarzberg

Agente del Mossad. Joseph, en continuo contacto con Timmermans, seguirá de cerca los pasos de los jóvenes, intentando sacar provecho de sus investigaciones y, a la vez, procurando que no resuciten viejos y peligrosos fantasmas. Cuando las averiguaciones de los jóvenes lleguen a terreno peligroso, se descubrirá en Ussat, les contará la verdad y les hará comprender que deben abandonar.

El muchacho, mensaje recibido, bajó la mirada centrándose en su labor. Ahora, más relajada, la muchacha siguió anotando en su cuaderno, todo aquello que consideraba de utilidad para su futura tesis. Al cabo de unos minutos y cuando iba a colocar la última documentación consultada en la pila que había formado a su izquierda, comprobó con espanto, cómo un pergamino que sobresalía de una de las carpetas empezaba a ondularse debido a su excesiva proximidad con la lámpara. El calor intenso y constante era la causa. Asustada, Corinne sacó rápidamente el pergamino de los efectos caloríficos que empezaban a dañar tan precioso documento. De repente, observó cómo en la parte superior izquierda, aquella que había sido expuesta a la fuente de calor, iba apareciendo un número que anteriormente no era visible. Miró hacia la puerta y al chico que permanecía absorto en su trabajo y acercó de nuevo el pergamino con sumo cuidado hasta la lámpara. Poco a poco apareció otro número, luego otro más, hasta completar un total de ocho, formando una especie de círculo alrededor del documento. Sin pensarlo dos veces y a sabiendas de que estaba terminantemente prohibido hacer copias, se dirigió cautelosamente hacia la fotocopiadora que se encontraba en el cercano despacho de la funcionaria, seguida por la mirada estupefacta de su admirador. Guardó la copia de su cuaderno de notas, doblando cuidadosamente el papel. Salió como alma que lleva el diablo, cruzándose en el pasillo con la mujer que se dirigía hacia el despacho y que le lanzó una mirada huraña y poco amistosa (17-18). Después de quitarse las deportivas y meter en el microondas uno de esos alimentos empaquetados de procedencia y contenido sospechoso, se tumbó encima de la cama y hojeó una revista. Fue pasando las hojas en el huecograbado pero sin prestar atención a las imágenes. Su mente estaba lejos, muy lejos. En algún lugar de la Europa Medieval, a comienzos del siglo XIII, cuando alguien dejó escrito en un documento aparentemente intrascendente, unos números que no se correspondían a las cifras ni a las cantidades finales de unos costes de lo que parecía ser la restauración efectuada en una ermita. Números que fueron añadidos después de confeccionar las cifras de gastos y el importe total. ¿Pero con qué finalidad? ¿Cuál podría ser el motivo? De repente el aviso del microondas la alertó de que su deliciosa cena estaba lista. Abrió una Stella-Artois y se sentó a degustar el frugal alimento. A su lado, yacía la copia del manuscrito, doblada, como si guardara celosamente su contenido (18-19). -Mira Corinne, desde antiguo, se ha buscado la manera de esconder mensajes, ocultando por distintos medios los contenidos. En ocasiones, cifras y letras representaban nombres de personas, lugares y un sin fin de objetivos. Esos mensajes a veces se encuentran a la vista pero ocultos dentro de un texto y para desentrañarlos hay que poseer la clave. En otras, como podría ser el caso, se utilizaban tintas llamadas invisibles que por un procedimiento concreto se hacían visibles. Uno de los sistemas más conocidos, por antiguo y por ser muy utilizado, es el del jugo de limón. Escribes aquello que deseas, al poco rato desaparece, para reaparecer más tarde gracias a una fuente de calor. Se les denomina criptogramas. Posiblemente eso es lo que ocurrió en el archivo. Pura casualidad (20). El razonamiento de Paul, como no podía ser de otro modo, era lógico, coherente y además poseía un alto grado de sentido común. Tal vez estaba viendo fantasmas donde no los había y eso la estaba llevando a construir, sin base alguna, un posible entramado de conjuras y conspiraciones medievales. A veces, la denominada literatura de evasión usa de códigos y claves secretas como base argumental al igual que lo hace la industrial del cine (20-21). -Bueno, ya conoces a Paul, para él los enigmas históricos son inexistentes y sólo obedecen a creaciones de mentes ávidas de misterios o de autores que desean convertirse en bestseller (22). Ya en la calle, los dos jóvenes empezaron a andar lentamente, sin prisas. La entrevista les había dado ciertas esperanzas, un poco de luz. Las combinaciones serían el próximo paso. Tenían un punto de partida y su búsqueda empezaba a tener sentido. Además, se añadía el presentimiento de que la dirección tomada era la correcta. Lamentablemente, ignoraban que estaban empezando a recorrer un oscuro camino. Piezas de un inmenso rompecabezas que irían apareciendo y que les llevarían hasta un laberinto sembrado de acontecimientos que no sabrían como controlar, y tan peligrosos que podrían incluso llevarles a la muerte (26). -¡Es... es cierto! ¡Componen la palabra pentakel! -Pentakel significa en alemán Pentáculo. Estamos ante el Pentáculo de Salomón. Un talismán antiquísimo que forma parte de la magia de todos los tiempos y la de sus practicantes. Si no me equivoco, creo que Paul sabe algo al respecto (59). -Bueno, no importa. Como comprenderéis, resulta imposible afirmar nada sin haber visto el documento, pero por otra parte, estáis en lo cierto. La Edad Media, calificada erróneamente de edad oscura, fue el caldo de cultivo del Renacimiento. Dicho movimiento no nació espontáneamente, sino que se fue gestando en aquellos años y durante largo tiempo. De ello se cuidaron bien los Maestros Canteros, las sociedades secretas, las órdenes de caballería y un sin fin de intelectuales e iniciados que, con sus obras, fueron educando al pueblo llano, preparándolo para dicho cambio. Tened presente que existían formas y métodos para transmitir conocimientos y saberes ocultos para la mayoría. En ocasiones, se efectuaba a través de la iconografía de los talladores de la piedra y los escultores. En ermitas, iglesias y catedrales, hay mensajes codificados para aquél que conoce las claves. Una de esas órdenes de caballería, la Orden del Temple, poseía un alfabeto secreto basado en la cruz denominada de las «ocho beatitudes» (69-70). Las bombillas amarillentas y sucias del sótano todavía permitían una buena lectura. Encontró un par de obras que, por su aspecto, aparentaban ser de hacía muchos años. Abrió con cuidado las primeras páginas que se pegaban unas a otras, buscando la fecha de publicación. A pie de página, encontró la fecha, 1894. El título prometía: Secretos del Temple, el autor, marqués Larroche de Saint-Martin. Daba la impresión de un seudónimo, pero bien podría tratarse de su verdadero nombre. La otra obra, poseía igualmente la encuadernación de piel muy desgastada por el paso de los años y la humedad reinante. Los Soldados de Cristo, era su título. Ambas ediciones contenían grabados antiguos que podían echar algo de luz a sus investigaciones (77). -Lamentablemente existen cientos de obras sobre los templarios que son simples especulaciones sin fundamento, fantasías de autores de historia ficción que se dedican de vez en cuando a tocar el tema, incluso bajo seudónimo. No será fácil distinguir lo puramente especulativo y gratuito, de lo hipotético y con fundamento. Encontrar bases consistentes en las que apoyarse no es moneda corriente. La mayoría de títulos son refritos y copias unos de otros que, sin aportar nada nuevo, cuentan siempre lo mismo. Tenemos mucho trabajo por delante. -Eso sucede con todo, no importa cual sea la especialidad o el tema elegido. No es algo exclusivo de la Historia –comentó Yves. -Además, hay que contar con otro hecho –intervino Corinne-. Tarde o temprano tendremos que enfrentarnos al supuesto tesoro del Temple. La imaginación vuela rauda apenas pronuncia la palabra tesoro. Los caballeros templarios eran ricos, muy ricos, pero el hecho de que en sus encomiendas y asentamientos no se descubriera ningún objeto de valor a partir de su arresto y eliminación, dio pie a muchas suposiciones. Se cree que los dignatarios de la Orden, advertidos de la conspiración que se estaba tramando en contra de ellos, pusieron a buen recaudo la fortuna de su organización con anterioridad a aquel fatídico 13 de octubre de 1307. -A eso le llamo yo una auténtica clase de Historia y no precisamente de Arte –repuso Yves, admirado por los conocimientos de su amiga. -Fue entonces cuando posiblemente nació el mito del tesoro escondido en aquellas carretas llenas de paja con destino a la Rochelle, donde fondeaba la flota del Temple y cuyo destino fue para Algunos América y para otros las Canarias –añadió Paul. -¿Creéis que todo este entramado de claves y mensajes cifrados nos llevarán por este camino? –interrogó la joven. -No lo sé –repuso Paul- pero lo cierto es que en un principio no podemos descartar cualquier posibilidad, a pesar de que son cientos los buscadores de tesoros que lo han intentado. Autores como Robert Charoux, Gérard de Sède y Louis Charpentier, entre otro, ya lo habían citado en sus obras. -¡Curioso! Hace tiempo leí uno de los trabajos de Sède titulado «Les templiers sont parmi nous. L´énigme de Gisors», y recuerdo que en él, se citaba ese posible tesoro y los extraños graffitis que dejaron en el castillo de Gisors, durante su cautiverio –comentó Yves. -La iconografía templaria será un apartado que seguramente tendremos que tratar en su momento –aclaró Paul-. Todo a su debido tiempo. -¿Cabe la posibilidad de que esos dibujos estén ahí para que, una vez disuelta la Orden, los supervivientes que pasaron a formar parte de otras órdenes pudieran tener conocimiento de ello? –preguntó acertadamente Corinne. -Como casi siempre sucede en estos casos, grupos y sectas fueron añadiendo con el tiempo otros dibujos, convirtiendo el lugar en un maremagnum de símbolos. Actualmente resultaba difícil distinguir unos de otros. Y respondiendo a tu pregunta, te diré que todo es posible. Bueno... creo que hoy hemos dado otro paso más... aunque ello no puede alejarnos de nuestros estudios. Tenemos prioridades que cumplir –dijo Paul levantándose de la mesa y tomando su chaquetón (90-91). Mientras pensaba en esos contrastes, echó unas sales en el baño. Estaba cansada y era consciente de que aquel fin de semana le aguardaba mucha lectura. El libro recién adquirido de Charpentier titulado «Les Mystères Templiers», le ofrecería la posibilidad de conocer mejor a la famosa Orden y tal vez sacar algunas conclusiones. Si por su parte, Yves y Paul, una vez pasadas las obligaciones académicas, encontraran otras obras especializadas, pronto obtendrían una más que respetable información. Envuelta todavía en la toalla de baño, echó un vistazo al índice. Con un lápiz empezó a marcar aquellos capítulos que leería en primer lugar y que consideraba que podían ofrecerle una destacada información sobre lo que andaba buscando. El misterioso Bosque de Oriente. El Arca de la Alianza. El misterio de la Espina. Las Rutas Templarias. Los Tesoros del Temple y El bosque perdido, eran algunos de dichos capítulos. A medida que avanzaba en su lectura, fue anotando lo más sobresaliente para cotejarlo más tarde con las notas de sus amigos (99). Guillaume de Sonnac sumaba 17, 1 + 7 = 8. La comarca, Rouergue, daba 8. Las fechas también permitían otras combinaciones, y el nombre del Maestre y el de la comarca, más permutaciones. Incluso entre unos y otras. Una vez pasados los exámenes, se reuniría con sus amigos para exponerles su descubrimiento. Todavía recuperándose de la sorpresa, Paul se acostó satisfecho. Antes de dormirse, vino a su mente la Torre de la Alquimia con sus 8 aberturas (116). -Si como sabemos, no todos los acontecimientos quedan registrados en documentos que los acrediten, entonces hay que recurrir a deducciones, hipótesis y teorías que puedan llenar esos vacíos, ¿no es así? –intervino Yves, con la clara intención de entrar en materia. -Efectivamente, pero los estudios rigurosos siempre tienen que estar basados en documentación acreditativa, de lo contrario podemos caer en el error de penetrar en el terreno de las especulación con escasos argumentos o incluso en sin ellos. -¿Considera que en el caso de los templarios sucede lo mismo y que son muchos los autores que fantasean con una única pretensión comercial? –preguntó Corinne. -Naturalmente. La finalidad son las ventas y los derechos de autor, no le quepa la menor duda. Por dicho motivo existen bestsellers cuya única pretensión es la de ofrecer un buen rato de ocio. El problema reside en que tienen la habilidad de saber cómo mezclar realidad y ficción, y algunos lectores ven en esas obras verdades encubiertas, dobles lecturas, e indicios suficientes como para llegar a creérselas a pies juntillas. -Entonces cabe la posibilidad de que nos encontremos con informaciones poco fiables y con contenidos alejados de la realidad –intervino Paul-. Tan alejados de ella, que nos lleven a emprender caminos equivocados. ¿Es así (131). -Según tengo entendido, estuvieron en posesión del Grial y salvaron la Santa Reliquia antes de que ésta cayera en manos de las tropas de Simón de Montfort. ¿Es eso cierto? –preguntó Yves interesándose por el tema. -Estamos de nuevo ante mitos y leyendas. Los libros de caballería y el tema del Grial, Graal, Grasal o Gradual, aparecen curiosamente con la expansión del Temple y algunos cronistas sospechan de que cátaros y templarios, tenían muchas más cosas en común de lo que generalmente se cree. La imagen del Grial tuvo tal relevancia que incluso allá por los años treinta, buscadores de joya tan preciada se trasladaron al sur de Francia en su búsqueda. Si mal no recuerdo, un tal llamado Rahn, estuvo largo tiempo por aquella zona –el grupo seguía atento cada una de sus palabras. -Siguiento entre la historia y la leyenda, se afirma que antes de que Montségur fuese tomada por los cruzados franceses, cuatro Perfectos, así eran llamados, se descolgaron por una de las paredes rocosas del castillo y pusieron a buen recaudo lo que se ha dado en llamar el tesoro cátaro. Ahora bien, ¿de qué se trataba?, nadie lo sabe a ciencia cierta. Es más, en la actualidad todavía persiste la controversia sobre si los templarios participaron en la cruzada contra la herejía albigense. Algunos consideran que, tratándose de cristianos, las reglas de la propia orden impedían luchar contra otros cristianos. Otros opinan que sí, que colaboraron con las tropas de Simón de Montfort, pero posiblemente se limitaron a ser meros espectadores de la persecución y masacre de los cátaros. La Orden había recibido tierras y donaciones diversas por parte de la nobleza que apoyaba la causa de los mal llamados albigenses –el viejo profesor tomó otro respiro. -Los templarios mantuvieron estrechas relaciones con el catarismo, con sus miembros y los simpatizantes de su causa. Ello les permitió el acceso a sus teorías y la asimilación de conceptos de tipo gnóstico. Con el tiempo, establecieron relaciones más estrechas, principalmente en el Languedoc, donde muchos nobles de filiación cátara ingresaron en la Orden. Existen castillos por la zona que... ¡bueno!, creo que un pequeño break nos sentará bien a todos. Voy a por café y algunas galletas (132-133). Sólo existían tres años de diferencia entre la caída de Montségur y el nombramiento del Maestre en 1247. Además, aquel mismo año se sometían al rey, Raymond de Trencavel y Olivier de Termes, los más acérrimos resistentes de los cruzados y de Simón de Monfort. Dos años más tarde, el Languedoc perdía su independencia y pasaba a manos del reino de Francia. A pesar del cansancio, la mente de Corinne empezó a hilvanar toda una serie de posibilidades. Al cado de unos instantes, tenía formada la clara imagen de una teoría que presentaba suficientes aspectos verosímiles como para ser tenida en cuenta. Probablemente, una vez oculto, el legado cátaro permaneció escondido hasta ser recuperado por el Temple, caso de que, como algunos indican, hubiesen sostenido estrechas relaciones. Además, el mítico Grial ha estado siempre asociado con cátaros y templarios. Unos y otros vivieron historias paralelas. Fueron perseguidos, masacrados y aniquilados por la realeza y la Iglesia. A cátaros y templarios, desde siempre, se les ha atribuido la posesión de un tesoro. Se han encontrado vestigios en la utilización de la estrella de cinco punta y del pentágono por parte de los perfectos en distintas cuevas y en algunos muros, y estrellas de cinco y seis vértices por parte del Temple, en algunas de sus iglesias que estaban bajo su jurisdicción (168). -Efectivamente lo es... Del Perceval occitano se pasó al Parsifal germánico. El «Crepúsculo de los dioses» de Wagner, respondía a «El crepúsculo de los ídolos» de Nietzsche. El culto solar de los maniqueos y cátaros se había transmitido de generación en generación por los Rosacrces y los Iluminados de Baviera, hasta alcanzas su cénit en la forma de la svástica en el III Reich (188). -Todavía no se han dado cuenta de que están despertando viejos fantasmas peligrosos. Su impulso juvenil les impide ver con meridiana claridad que están bajando a los infiernos. Se lo toman como un juego apasionante, detectivesco, que en realidad no deja de serlo, pero ignoran que su búsqueda puede estar exponiéndoles a todo tipo de peligros. -¿Consideras que podrían llegar a descubrir aquello que andamos buscando desde hace años? –preguntó Kurt, después de levantarse a su vez y acercarse a su amigo. -El hecho de que sean jóvenes no les impide ser extraordinariamente inteligentes. Lamentablemente no te dejaron una copia del manuscrito. Caso contrario, ahora tendríamos la misma información que ellos o incluso habríamos llegado más allá (220). Decenas de hombres habían pagado con su vida su búsqueda y no sólo por su temeridad, exponiéndose a peligros y accidentes, sino por el simple hecho de que aparentemente se habían acercado demasiado al escondrijo. Precisamente era en ese punto donde arrancaba la leyenda y el mito. En toda esta historia se mezclaba estrechamente la política, la muerte e incluso un soterrado ocultismo. Conocimientos secretos que resultaban peligrosos si llegan a conocerse. Corinne detuvo la lectura, reflexionando sobre el estilo del narrador y los datos que aportaba. Había que tener presente que la finalidad de toda obra era la comercial. Como otros muchos autores, aderezaba los contenidos con informaciones que, sin ser falsas, tampoco era posible saber si eran del todo ciertas. Tal vez estaba cargando las tintas como sucede en tantas ocasiones para crear un mayor interés por parte del lector. No tratándose de un trabajo de divulgación histórica, tenía que tomar dichas informaciones con la cautela y prudencia debidas (258). -Estamos en el Razès, zona por lo demás mistérica y punto de encuentro de buscadores de enigmas como nosotros –comentó Paul. -Supongo que conoceréis todo ese follón del tesoro escondido en uno de los pilares de la iglesia o de documentos comprometedores para la Iglesia, según otros –añadió Yves inclinándose lo poco que podía hacia su compañero. -Realmente ese affaire ha hecho correr ríos de tinta. Todavía hoy se siguen publicando trabajos con respecto a este asunto. Hay tantas teorías como autores, diría yo. Desde aquellos que sostienen que era un tesoro del Temple, pasando por lo que se suponen eran documentos sobre la dinastía Merovingia, hasta los más recientes que sospechan que en realidad se trataba de la genealogía de Jesús de Nazaret y la de sus hijos que trajo María Magdalena, su esposa, desde Palestina hasta estas tierras. Los últimos best-seller tratan el tema en profundidad, mezclando sociedades secretas, servicios de inteligencia y el propio Vaticano –explicó Paul mientras ella se incorporaba también un poco. -Algo he leído al respecto. Algún artículo o reportaje llegó hasta mis manos. Simple curiosidad. Si no recuerdo mal, hace tiempo se publicó un trabajo de tres autores ingleses titulado «El Enigma Sagrado» en el que presentaban numerosas pruebas e indicios sobre la presunta tumba de Jesús y no sé qué rollo referente a una pintura sobre la Arcadia o algo así –agregó ella algo más interesada. -Se dice que existe un misterioso grupo llamado Prieuré de Sion que está detrás de todo este asunto. De nuevo nadie se pone de acuerdo sobre ello pues algunos son de la opinión de que dicho grupo persigue no se sabe con qué fines oscuros, y otros creen que tratan de instaurar de nuevo la realeza en Francia con el apoyo de monárquicos nostálgicos y contrarrevolucionarios –siguió Paul, dando la impresión de que también era conocedor del tema (269). Corinne abandonó por un momento la lectura. Existía una gran diferencia entre creer y saber. Unos creen en aquello que desean creer y otros creen en aquello que saben. Al comienzo, empezaron por creer que poseían indicios y pruebas sin tener ninguna certeza, en cambio ahora, aquellas pruebas se estaban convirtiendo en evidencias más que suficientes como para saber. Saber que estaban ante algo desconocido pero de extrema importancia. Nunca como hoy día se hablaba tanto de tramas y conjuras internacionales basadas como siempre en la gran economía. Si hace siglos eran citadas las intrigas palaciegas que se encontraban detrás de la historia, en la actualidad, esas maquinaciones seguían existiendo. Entonces eran reyes y nobles, ahora se trata de políticos y magnates. Nada ha cambiado. Aquel que ha utilizado su cerebro para pensar, reflexionar y llegar a posibles conclusiones al respecto, ha sido calificado siempre de conspiranoico, de alguien que se encuentra fuera de la realidad y que ve conjurar por todas partes. Pero lo cierto es que quienes así piensan son aquellos que se acercan más a la verdad. Probablemente éste era su caso. Existía una trama muy bien urdida que, en principio, estaba destinada a unos pocos que supieran de las claves para descifrarla. Utilizaron un antiguo pergamino para no levantar sospechas y, llegado el momento, irían a por lo ocultado que desde hacía años o incluso siglos, aguardaba pacientemente a ser descubierto. Pero ¿cuándo, por quiénes, y qué era lo ocultado? Esas preguntas quedaban en el aire. Pero de una cosa sí estaba segura. En la mezcla de ficción y realidad, se esconde la verdad. Todo era cuestión de tiempo (278). -En principio parece muy interesante, pero también hay que tener en cuenta que lo que se pretende con este tipo de literatura, y en el fondo como con todas, es que se venda –comentó Paul. -Estoy de acuerdo. Asistimos a un aluvión de títulos no siempre rigurosos cuya única pretensión es llevar un mercado deseoso de enigmas y misterios. -Entonces yo me pregunto: ¿Qué hacemos aquí? –dijo ella, como respuesta a comentarios tan expeditivos-. ¿Acaso no nos encontramos yendo tras un misterio? ¿No empezamos como esos lectores deseosos de conocer caminos ignotos? (293). -Recuerdo que la sociedad Thule tenía un grupo secreto, interior como la inmensa mayoría de grupos ocultistas, esotéricos o las órdenes de caballería... -¿Y? -Aquel grupo, llamado el Puño de Hierro y conocido como Eiserne Faust, era de clara orientación mística y, como tal, poseía sus propios rituales. Hitler fue admitido en dicha sociedad, recibiendo precisamente la iniciación bajo una acacia. -Eso no debe de extrañarnos. Todos sabemos que se inspiraron en la Orden del Temple y en el Catarismo. -Y eso es lo que me preocupa. Si sus bases ocultistas les llevaron a esa constante búsqueda por tierras de Occitania tergiversaron el modo de ser y la filosofía de los mandeístas en su propio beneficio, entonces... no sólo estamos pisando tierra cátara... estamos pisando tierra nacionalsocialista... (340-341). -Mientras vuestras investigaciones giraban en torno al supuesto tesoro del Temple, no había motivo de preocupación. Hace años que existen cientos de trabajos y publicaciones que tratan dicho tema de forma especulativa, en la que todo se resume a simples conjeturas e incluso a las más abracadabrantes fantasías. Son obras destinadas a los amantes del misterio y de los enigmas. No poseen más valor que el que quiera dárseles. Lo mismo sucede con todas esas leyendas alrededor de la copa de Cristo. Que si salió de Palestina, que si fue José de Arimatea quien la tuvo en su poder, que si llegó a tierras del sur de Francia... A todo ello vienen a unirse estudiosos que relacionan el Santo Cáliz con el Catarismo... complicando y embarullando más las cosas... y es precisamente lo que vosotros consideráis piezas de un gran rompecabezas lo que os trae finalmente hasta Occitania para comprobar si podéis llegar a encajar dichas piezas (389). -No, no... No podemos mezclar las cosas y ponerlo todo dentro de un mismo saco. Antonin Nadal, que era teósofo, fue un estudioso del catarismo y amante de esta tierra que consideraba sagrada. Su relación con la R-C fue absolutamente amistosa, de gran cordialidad y de un gran contenido espiritual. Gadal estaba convencido de que existía una estrecha relación entre el Temple, el Catarismo y la Rosacruz. Algo parecido, aunque guardando las distancias, con lo que os ha sucedido a vosotros. Tomasteis vuestra investigación a modo de aventura caballeresca, incluso algo romántica, como si verdaderamente estuvierais en plena Edad Media. Tuvieron que pasar algunos meses para daros cuenta de que el camino emprendido os llevaba por senderos y recovecos mucho más oscuros. Teníais que pisar la tierra en la que nacieron las bases de su ideario ocultista, creado a partir de la historia, el mito y la leyenda, de cátaros y templarios (391-392). -Sé que estáis pensando lo mismo que yo hace tiempo, que todo ello no es más que una maraña rocambolesca y kafkiana, pero al fin y al cabo es el fruto de unas mentes enfermizas cuyos resultados todos conocemos. No podía ser de otro modo, aunque no quisiéramos creerlo. Siempre lo más evidente es lo menos creíble... Pues bien... Existen sospechas más que fundadas de que por estas cuevas, por la región o en los propios Pirineos, se encuentra el grueso del tesoro nazi. -¡Vamos, que de haber seguido, estaríamos de mierda hasta el cuello! –exclamó Yves sin poder evitarlo y soltando toda la tensión acumulada (393). NOTA DEL AUTOR El destino o el azar, como prefiera el lector, hicieron que la búsqueda de Corinne, Yves y Paul comenzara con el descubrimiento de una estrella de 6 puntas. Ese mismo destino, ha sido el que ha contribuido a que su aventura se desarrolle en 33 episodios o capítulos, terminando con otro hexagrama, otra estrella. 33 = 3 + 3 = 6. Todo ello englobado también por 6 bloques (405).

Antonio Huertas Morales
Marta Haro Cortés
Proyecto Parnaseo (1996-2018)
FFI2014–51781-P