Maeso de la Torre, Jesús

Al-Gazal, el viajero de los dos Orientes

Barcelona, Edhasa, 2000.

Jesús Maeso nació de Úbeda en 1949, donde estudió Magisterio. Posteriormente se licenció en Filosofía e Historia en Cádiz, donde reside actualmente y donde ha ejercido la docencia la investigación histórica y, desde hace unos años, es asesor técnico en la Junta de Andalucía y colabora con diversas publicaciones culturales.

Pisadas de sueños (1976) Al-Gazal, el viajero de los dos orientes (2000) La piedra del destino (2001) El Papa Luna (2002) Tartessos (2003) El auriga de Hispania (2004) La profecía del Corán (2006) El sello del algebrista (2007)

El año 852, Al-Gazal recibe en su destierro en Córdoba una misiva que puede cambiar su vejez. Su amigo Solimán se halla en la ciudad y quiere verlo para informarlo de los últimos acontecimientos que han convulsionado la corte andalusí: Abderramán II ha muerto, y en contra de lo pretendido por sus enemigos, el príncipe Mohamed se ha alzado con el trono. La fiel y sincera amistad que sintió el emir puede ser ahora reconocida, y quizá Al-Gazal pueda volver a gozar de la vida en su amada Córdoba. Por ello, el sabio andalusí escribe una carta a su familia y unas memorias donde recoge los acontecimientos que derivaron en su destierro. Al-Gazal retrocede así hasta el año 839: el emir se halla rodeado de soberbios y ambiciosos cortesanos que pretenden acaparar todo el poder posible y legitimar que, a la muerte de Abderramán, sea su hijo Abdalá quien le sustituya en el trono. Encabezados por Naser, los conspiradores lograron sustraerle a Shifa durante unas horas el Collar del Dragón para intentar desentrañar sus presuntas claves alquímicas. Al mismo tiempo, Al-Gazal adquiría El trono de Dios, un misterioso libro que lo llevará a contemplar la Mesa de Salomón, pero que también hará peligrar su vida, pues contiene exaltadas acusaciones a la familia de gobernantes omeya y alguien logró robárselo. Llegaban tiempos de cambio en la vida de Al-Gazal: como legado andalusí, visitó Creta y Constantinopla, donde logró acuerdos ventajosos para Al-Ándalus, y donde continuó profundizando en la búsqueda de los saberes arcanos. Sus viajes le llevaron también a Dinamarca, donde tuvo que consolidar alianzas políticas con los vikingos para evitar futuros ataques, y donde le fue revelado el último de los nombres de Dios. La fama de Al-Gazal en la corte andalusí siguió creciendo, pero los conspiradores se empeñaron en apartarlo del emir: Al-Gazal fue juzgado por conspirar contra su señor. El sabio tuvo que refugiarse en Bagdad, y Naser y los suyos intentaron asesinar al emir para que Abdalá asumiera el gobierno, pero los planes no salieron como esperaron. Abderramán acabó muriendo, pero su hijo Mohamed devolvió a Al-Gazal la dignidad debida y castigó a quines traicionaron la confianza recibida por su padre. El sabio andalusí llegará a tiempo para ver la desgracia de sus enemigos y para revelar sus conocimientos: el Collar del Dragón esconde en su dedicatoria la clave alquímica para transformar metales en oro, y sus estudios le ha permitido ver el futuro poco halagüeño que le espera a la esplendorosa Córdoba.

Novela histórica. Epístola. Memorias

Intrigas cortesanas Cábala-Alquimia-Saberes arcanos-Numerología Libro como guía (El trono de Dios) Mesa de Salomón y Trono de Dios Elemento fetiche (El collar del Dragón) Integrismo religioso musulmán y distintas vertientes Medicina

http://www.elmundo.es/2000/11/19/catalunya/19N0072.html http://www.elpais.com/articulo/andalucia/eunucos/eran/magnificos/eficaces/politicos/Al-andalus/elpepuespand/20010117elpand_29/Tes

Al-Gazal (Yahía ben al-Hakam)

Estudioso, poeta y cortesano de Abderramán II. Al-Gazal es un hombre de porte excepcional al que pocas mujeres se resisten, pero también un hombre piadoso, ansioso de abrazar los más elevados conocimientos. Su valor e inteligencia serán la clave fundamental en el éxito de las embajadas andalusíes, y su fidelidad incondicional hacia el emir quedará demostrada en sus años de buen servicio.

Abderramán II

El emir cordobés es presentado como un hombre amante de las artes y las ciencias, un digno gobernador que mira por el esplendor de su pueblo. No obstante, su amor apasionado por Tarub lo llevará a cometer algunas imprudencias y a mantener en la corte a seres despiadados y arribistas que le llenan la cabeza de ideas nefastas y que sólo esperan acumular poder a costa de los ciudadanos y del propio emir.

Solimán Qasim

Mercader siciliano que, tras hacer nacido en la fe cristiana, abrazó las creencias musulmanas tal como lo hizo su padre. Solimán, hábil navarca, compartirá aventuras y amistad con Al-Gazal en Creta, Constantinopla y Dinamarca, y cuando el astrónomo sea desterrado será él quien le visite en Bagdad y le lleve noticias de lo ocurrido en la corte y del estado de su familia.

Shifa

Antigua favorita del emir con un turbio pasado. Shifa, aunque ya no goce de ser la favorita, no ha perdido su majestuosidad y su compostura, y velará porque su hijo Mohamed sea el sucesor de su padre. Entre ella y Al-Gazal existe una corriente de admiración y afecto sinceros, al igual que una poderosa atracción. Shifa teme, y a la vez adora, su Collar del Dragón, que tantos secretos parece esconder.

Masrur

Esclavo que fue inculpado del robo del Collar del Dragón, y al que se le engañó para que firmase su culpabilidad. Shifa pidió a Al-Gazal su colaboración, y entre los dos lograron que el emir lo indultara. Masrur inició su nueva vida en casa de Al-Gazal tras ser injustamente torturado, pero logrará salir adelante y convertirse en un joven de inteligencia y valor notables, que llegará a salvar la vida de su mentor en la batalla.

Ziryab

Músico de humilde origen que, gracias a su buen hacer con los instrumentos, logró hacerse con el favor del emir y con un puesto en su cámara de confianza. Las apariciones de Ziryab siempre van acompañadas de pomas y fastos, pero también del desprecio del pueblo. A pesar de su soberbia y de las malas relaciones con Al-Gazal, intercederá en su favor para que no sea desterrado, y luego querrá gozar de su amistad.

Abú Hafs

Aguerrido y valeroso hombre que se levantó rebeló frente a los abusos cometidos por Abderramán I y que, tras huir de al-Andalus, se convirtió en el temido líder de Creta. Se trata de un pirata bravucón, fetichista y soberbio que, con su temible conducta, logrará que Al-Gazal tema incluso por su propia vida. No obstante, el legado andalusí logrará encandilarle con su verborrea, logrando un pacto ventajoso para ambos.

Teodora

La mujer de basileus Teófilo, vestida de Leda durante una fiesta de máscaras, quedará prendada de la interesante figura del embajador andalusí, y pronto caerá rendida a los brazos de Al-Gazal, totalmente ignorante de la identidad de la dama. Teodora, que nunca había conocido tales placeres del amor, será incapaz de olvidar al Al-Gazal, y su despedida será más que dolorosa.

Nud

La reina danesa que, según las costumbres de sus tierras, acumula tanto poder y libertad como su esposo, no dudará en entregarse a la irresistible presencia de Al-Gazal. Su participación será fundamental para evitar que la amistad con Al-Andalus no sea quebrada por un insidioso clérigo. Además, pondrá a Al-Gazal bajo la pista del último de los nombres de Dios y protegerá su huida del lugar donde se halla tamaño secreto.

Naser

Chambelán del emir. De modo incomprensible para los andalusíes, Naser goza del favor de Abderramán a pesar de que sus crímenes e intrigas resultan transparentes. El chambelán, que tiraniza la voluntad del emir, tiene toda una red de espías y de gente que le adeuda favores, por lo que nada ocurre sin su conocimiento, y aspira, en su ambición desmedida, a acumular todo el poder posible, para lo que no dudará en participar en el destierro de Al-Gazal y la muerte del emir.

Tarub

Favorita de Abderramán II. Tarub forma parte también del círculo de conspiraciones tramadas por Naser, y no dudará en sumarse a cualquier intriga si con ello su hijo Abdalá se sitúa más cerca del trono. La favorita, cuyos encantos no sólo subyugan al emir sino a todos los cortesanos, se juramentará junto al chambelán y los suyos para intentar asesinar a Abderramán. Acabará sus días encerrada en una torre.

Tarafa

Eunuco que goza de la plena confianza de Naser y que pertenece al mismo grupo de conspiradores. Tarafa, odiado por el pueblo, es el brazo ejecutor de los malvados planes de Naser, y poco le tiembla el pulso en el momento de asesinar a los enemigos. Será él quien robe El Trono de Dios a Al-Gazal. Acabará confesando sus fechorías y, tras pasar por la prisión, acabará sus días crucificado como el criminal más vulgar.

Al-Jabalí

Santón de las montañas de Jaén. Al-Jabalí es un hombre desconfiado y de recto proceder que, sólo tras muchas dudas y el convencimiento de las buenas intenciones de Al-Gazal y los suyos, les permitirá contemplar la Mesa de Salomón y acceder al conocimiento de los últimos nombres de Dios. El santón esperaba la llegada del sello de Salomón, poseído por Al-Gazal, que quedará oculto en Jaén.

Al-Layti

Alfaquí ortodoxo de la confianza del emir Abderramán y perteneciente al grupo de aliados de Naser. Se trata de un hombre colérico e iracundo que, tras mucho tiempo de insidias, logrará prender a Al-Gazal y, mediante un juicio sumarísimo, condenarlo a la pena capital por los textos encontrados en El Trono de Dios. Acabará sus días convaleciente y aquejado de una nauseabunda enfermedad que acabará con él.

Antonio Huertas Morales
Marta Haro Cortés
Proyecto Parnaseo (1996-2018)
FFI2014–51781-P